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El avance de los presupuestos generales del Estado ha sido una mala noticia para la Conselleria de Cultura. La decepción con el ministro José Ignacio Wert es completa y el gabinete de la consellera, María José Català, ha solicitado un informe a todos los departamentos de su área para conocer el alcance de sus necesidades reales y cómo les ha afectado el borrador de los presupuestos.

Ningún dato es positivo y desde la Conselleria sólo podían dar excusas este martes, a la espera de una valoración pública. Así, se destacaba la única partida importante, la consignación al Museo de Bellas Artes de Valencia de 2,2 millones de euros, pero es un ardid. Se trata de cantidades consignadas para la ampliación del centro museístico, la segunda pinacoteca de España en número de cuadros que, además, se está literalmente cayendo abajo; la quinta fase de la ampliación ha sido casi por causa de fuerza mayor. Así, las sucesivas proyecciones para los próximos años (2,3 millones en 2016; tres millones para 2017 y otros dos para 2018), forman parte del presupuesto de la obra ya adjudicada. No hay nada nuevo.

Igualmente, desde el departamento de Català señalaban como gran novedad que entra en los presupuestos por fin la ampliación del Museo Nacional de Cerámica. Una gran noticia si no llevara más de 10 años de retraso. Además, es otro ardid. El González Martí depende del Ministerio de Cultura. No es un museo de titularidad autonómica. El Ministerio se da dinero a sí mismo.

Las cantidades tampoco son considerables y no son inmediatas. En el proyecto de presupuestos se contemplan 300.000 euros para la climatización y la ampliación el año que viene, así como varias partidas para los ejercicios próximos (400.000 en 2016; un millón en 2017 y cuatro en 2018). Es decir, que la obra comenzará dentro de dos años y el grueso de la misma será dentro de cuatro.

EL PALAU DE LES ARTS HUMILLADO OTRA VEZ

La indignación este martes era extraordinaria, especialmente en el Palau de les Arts. En el centro operístico no hacían más que referirse a los presupuestos como un error. “No sabemos qué pretenden”, comentaban desde el complejo. Como un eco resonaban las palabras del maestro Zubin Mehta en su despedida. “Quieren que el Palau de les Arts sea un teatro de provincias“, dijo el maestro indio. El tiempo le ha dado la razón.

Las cifras, en sentido estricto, son ridículas. En concreto, el coliseo valenciano recibirá una inversión de 423.230 euros, lo que supone un ligero aumento respecto a este año, cuando la asignación no llegó a los 400.000 euros, pero en la práctica es volver a 2013. Y las cifras ya eran bajas. De hecho este miércoles la intendente, Helga Schmidt, advertía a quien quisiera oirle: “No hay aumento”.

A ello se une el agravio comparativo. Si se mira a los dos teatros con los que el coliseo valenciano se quiere emular, las cifras son esclarecedoras. El Teatro Real de Madrid contará con 8,7 millones y el Liceu de Barcelona tendrá una aportación ordinaria de 6,8 millones. También dispondrán de más dinero que Les Arts, el Consorcio del Teatro de la Maestranza y Salas del Arenal (1.618.840 euros) e incluso la temporada de la Asociación Bilbaína de Amigos de la Ópera que recibirá medio millón de euros.

EL IVAM, DIEZ VECES MENOS QUE EL MNAC

Otra institución cultural para la que se ha reclamado una mayor implicación del Gobierno central es el IVAM, que tendrá en 2015 la misma cantidad que en 2014: 156.000 euros. La cantidad es de por sí ridícula pero si se compara con los 1,9 millones de los que dispondrá el Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC) parece una broma de mal gusto.

El subdirector general de Museos Estatales, Enrique Varela, fue el presidente del concurso para elegir el nuevo director del IVAM. Estuvo en Valencia hace tan solo dos semanas. A la conclusión del consejo rector en el que se nombró director a José Miguel G. Cortés, se le preguntó expresamente si el museo valenciano iba a contar con más dinero. Varela dijo entonces que las cuentas estaban aún elaborándose pero apuntó que el “compromiso del Ministerio es estar aquí”. Varela sabía entonces que no había más dinero para el nuevo director, para el IVAM. Català también. Aunque públicamente diga lo contrario, está decepcionada.