Con el apoyo de la ONA, la Fundación Musical Simón Bolívar ha iniciado los Talleres de Formación de Jóvenes Multiplicadores en los barrios más deprimidos de la ciudad, a fin de profundizar la atención de la población juvenil a través del aprendizaje y la práctica de la música 

Clausura Taller Zonas Alto Riesgo

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Catia, La Vega y Petare siempre han sido áreas de atención para el trabajo de formación y acción social que realiza El Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela. Desde sus inicios, hace 37 años, las barriadas más deprimidas de la ciudad capital donde miles de jóvenes habitan rodeados por la violencia,  han contado con la atención de los músicos y maestros de El Sistema, quienes desde el mes de mayo han profundizado esta labor a través del nuevo Programa de “Talleres para la formación de jóvenes multiplicadores en zonas de alto riesgo” de la Fundación Simón Bolívar, adscrita a la Presidencia de la República.

Este lunes 16 de julio en la Sala Fedora Alemán del Centro de Acción Social por la Música, se realizó el concierto de clausura del segundo taller de este programa, a través del cual se han formado 73 jóvenes multiplicadores habitantes de Catia y Petare. Andrés González, director de Formación y Desarrollo de FundaMusical Bolívar, explicó que “el Sistema fue a buscar a estos muchachos, casa por casa. Los invitamos a ocupar su tiempo de ocio y en una labor hermosa, a fin de convertirlos, por medio del estudio y práctica colectiva de la música, en facilitadores y maestros de otros niños y jóvenes que necesitan ser incluidos social y culturalmente”.

Andrés González añadió que los multiplicadores reciben clases de canto, cuatro, lecto-escritura y audio-percepción, deben tener entre 16 y 21 años de edad y contar con las mañanas desocupadas a fin de poder formarse. Luego, una vez completado el período de su formación, deberán dar clases a otros niños y jóvenes en los barrios donde habitan. “Una de las premisas de El Sistema de Orquestas y Coros es que quien sabe más enseñe a el que sabe menos. Estos jóvenes multiplicadores se convierten en enlaces con su comunidad y en ejemplos de superación de sus pares en sus propios barrios.  Esperamos que cada uno de estos multiplicadores atienda, aproximadamente, a 100 niños durante las tardes y varios días a la semana”, dijo.

María Luisa Jiménez, flautista y una de las profesoras de este Programa que se realiza con el apoyo y patrocinio de la Oficina Nacional Antidrogas y de la Universidad Nacional Experimental de la Seguridad, donde se dictan las clases, ofreció su testimonio: “Es una experiencia enriquecedora, no sólo para los muchachos a quienes estamos formando sino para nosotros como docentes. Este segundo grupo de multiplicadores nos demuestra que el esfuerzo da frutos: en mayo, cuando los reclutamos, no sabían qué era una nota musical y hoy saben cantar y tocan el cuatro. Más que emocionada, estoy satisfecha”.

El concierto de clausura brindó una muestra que incluyó ejercicios de rítmica con el Rap de los Números de William Blanco y Ejercicio Rítmico Nº 2, de Haider Arteaga. Los talleristas también interpretaron las melodías venezolanas con el cuatro:  Concierto en la llanura, El Gabán, Como llora una estrella y Polo Margariteño. Del repertorio coral interpretaron, entyre otras,  extractos de Coral de J.S. Bach, la Marcha de la creación de Haendel,  Canta con Nosotros,  de Gummesson y finalizaron con El Corrío de los pájaros de Rafael Suárez y la infaltable Venezuela, de Herrero y Armenteros.

Prensa FundaMusical Bolívar