La Guaira enero de 1981, el joven de 21 años bajó del avión y sintió inmediatamente el cambio de temperatura a seis horas de vuelo quedó el helado invierno de Nueva York, la costa del trópico invadió sus sentidos y sorprendido por aquel clima simplemente sonrió de agradecimiento. Mark Friedman no imaginó que aquella invitación que le hiciera el reconocido músico venezolano Aldemaro Romero, para venir a Venezuela a tocar en la Filarmónica de Caracas, se iba a prolongar una vida entera. Un año con la Filarmónica, luego en la Orquesta de Cámara de Sucre, y un poco más tarde, la audición que lo convertiría, desde hace 34 años en primer clarinete y solista de la Orquesta Sinfónica de Venezuela.

La OSV la gran aventura, así describe el destacado músico estadounidense, su experiencia en la Sinfónica de Venezuela, un viaje extraordinario que le ha brindado la posibilidad de madurar como músico, un recorrido en el que ha tenido la oportunidad de protagonizar varios estrenos, como el Tema y Variaciones en Do Mayor de G. Rossini, el Doble Concierto de Max Bruch para clarinete, viola y orquesta, el Concierto Ebony de Igor Stravinsky, Concierto para Clarinete y Orquesta de Jean Francaix y el Preludio, Fuga y Riffs de Leonard Bernstein para clarinete y Ensamble de jazz, entre otros.

Friedman hace especial mención de la vivencia que tuvo con el primer concierto inaugural de la sede permanente de la Sinfónica de Venezuela, la sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño en el año 1983, con La Cantata Criolla, puesto que fue dirigida por el propio maestro Antonio Estévez, y contó con el maestro José Antonio Abreu, quien para la época era el tecladista de la OSV.

El Clarinete me atrajo como imán

El clarinete llegó a Friedman accidentalmente de la mano de su padre, un ilustrador comercial, que tocó el instrumento en su juventud, y que lo dejó al olvido en un estante, el chico que para ese momento tenía 14 años lo desempolvó con curiosidad lo armó y de manera natural hizo que 20 años de desuso desaparecieran como si nada, su padre al escucharlo, apreció el talento del adolescente y lo alentó a estudiar música, así comenzó una carrera que no habría de detenerse y que desde el primer momento contó con su primera y mejor fan, su madre, una artista plástica y escultora, que lo apoyó en este camino y a la que tuvo que despedir hace dos años, justo un 22 de noviembre, día del músico.

En la salud y en la enfermedad

Como en un matrimonio, Friedman ha compartido con la Sinfónica de Venezuela, los malos y los buenos tiempos y ahora cerca de la jubilación, con una sonrisa de niño travieso confiesa que tiene siete años amenazando con retirarse, al tiempo que reflexiona que no imagina su vida sin ser el primer clarinete de la OSV, sabe que es una decisión que tiene que tomar en cualquier momento, está consciente de que hay que dar paso a las nuevas generaciones, pero no es fácil soltar aquello que se ama con el alma, mira con aparente atención, pero ya no está allí, su mirada viajó con su inseparable clarinete a la fila, suspira hondo para regresar y dice con una nostalgia que aún no ha vivido, que está cercano el momento en que la amenaza de jubilarse deje de serlo.

¿Despedirse? Sí, pero para seguir

Friedman expresa con alegría que con los años puede interpretar la música mejor que antes, sin embargo tiene que acostumbrarse a la idea de no estar en la orquesta y seguir tocando el clarinete con sus alumnos, “porque un buen profesor no es un buen profesor, si no está tocando en la clase”, y sabe de lo que habla, en su faceta como docente tiene mucho que contar, es el fundador de las cátedras de clarinete y de música de cámara en el Instituto Universitario de Estudios Musicales y de la cátedra de clarinete de la Escuela de Música de la Universidad de Zulia.

Asimismo profesor en el Conservatorio de Música “Juan José Landaeta” y en el Colegio “Emil Friedman”, maestro de clarinete del “Conservatorio de Música Simón Bolívar” y actualmente es docente de la cátedra latinoamericana de clarinete en la Academia de Fundamusical Simón Bolívar.

La próxima cita

La Sinfónica de Venezuela ofrece la Serie Internacional, este viernes 18 de marzo a las 6:00 pm., en la José Félix Ribas del Teatro Teresa Carreño, dedicada al compositor austriaco W.A. Mozart, por cumplirse 260 años del aniversario de su nacimiento, en este concierto el destacado solista acompañará al director francés Christophe Talmont.

En este sentido Friedman señala que Mozart ,“es un compositor amigable para cualquier público, porque es universal, y los asistentes van a disfrutar de un programa hermoso que incluye La Flauta Mágica, seguido del extraordinario Concierto para Clarinete, la última realización instrumental de Mozart, de la que haré una interpretación diferente de años anteriores, quizá unos adornos distintos, siempre respetando el estilo de Mozart, la frontera de lo ligero con lo profundamente serio, porque es ahí donde está la esencia de este genial compositor y para finalizar la OSV interpretará la Sinfonía N° 35 ” .