Es la tercera de cinco hermanos, desde muy pequeña empezó a asistir a la escuela de música porque su madre quería que todos sus hijos fueran músicos. 


Prensa OSV | Por Mariluz Alcalá


Mientras sus hermanos se encontraban en clase, Marisela y su madre esperaban entusiasmadas observando a los estudiantes tocar sus instrumentos. Con cuatro años de edad, veía tocar a diferentes jóvenes, sin embargo, al ver a Alba Quintanilla, estudiante del arpa, asegura haberse enamorado de ese instrumento a primera vista.

Empieza a tocar el arpa cuando tenía nueve años en el Conservatorio de Música José Ángel Lamas donde obtiene el título de Profesora ejecutante de este instrumento en 1978. Fue becada por la Fundación Gran Mariscal de Ayacucho, realizando estudios en el Conservatorio de Música de Boston en New England, alcanzando un Máster en Arpa (1980) y Máster en dirección (1982).

Sus ganas de querer formarse como arpista solista la animaron a participar en diferentes concursos nacionales e internacionales, consiguiendo el 6to lugar en el VIII Concurso Internacional de Arpa en Israel (1982) y el I puesto en Arpa durante el Primer concurso de Jóvenes Solistas de la Orquesta Sinfónica de Venezuela (1983), institución a la que perteneció durante 14 años.

Marisela González no solo ha sido arpista solista, también es profesora titular jubilada de la Universidad Simón Bolívar, además, ha participado como corresponsal y en la junta directiva del Congreso Mundial de Arpas, posición que abandona este año y en el que se siente agradecida por toda la participación realizada.

Después de algunos años ausentes en la Sinfónica de Venezuela, Marisela se presentará este sábado 15 de julio en la Asociación Cultural Humboldt, en Caracas, interpretando el Concierto de Aranjuez del compositor español Joaquín Rodrigo. Marisela asegura: “para mí tocar con la Sinfónica siempre es como regresar a casa.”

¿Quiénes fueron sus maestros?

Mi maestra de arpa era Evelia Taborda, con ella estudié desde pequeña hasta que me gradué en el Conservatorio José Ángel Lamas, posteriormente cursé estudios con Bernard Zighera en los Estados Unidos.

¿Por qué realizó una maestría en dirección? ¿Ha incursionado en esta área?

Me encantaba la idea de entender y conocer más sobre esa área, hay un gran maestro, Frank Battisti especialista en banda, me decidí a estudiar con él y también hice la maestría en dirección. Jamás dirigí, llegué a Venezuela y más nunca volví a agarrar una batuta (risas), me quedé tocando arpa.

Usted obtuvo una beca para formar parte de la Orquesta del Berkshire Music Center en Tanglewood, ¿podría comentarnos su vivencia?

Ese fue un curso de verano que hace la orquesta de Boston en Tanglewood en las montañas del Berkshire. Todos los años hacen audiciones, te dan una beca para estar allá y pasar el verano. Fue una de las experiencias más importantes que he tenido en mi vida, tuve la suerte de estar allí en 1981. Esas ocho semanas en Tanglewood trabajando, pero de manera forzada con Bernstein, Kurt Masur, era así como un desfile (risas) y muy especial, todos los que estaban en la orquesta estaban muy metidos dentro de la música y es una experiencia que realmente te define.

Coméntenos su experiencia cuando obtuvo el Primer Premio en el Concurso de Jóvenes Solistas de la OSV

Eso fue una experiencia que recordamos mi esposo y yo muchas veces entre sonrisas, muy especial porque éramos muchachos que estábamos recién llegados, otros ya estaban en el país. Hice ese primer concurso, así como un grupo de personas que estaban dedicándose a ser solistas o estar con el instrumento, y en ese momento, fue como un empuje que nos dio la Sinfónica de Venezuela, de tener el reconocimiento y un concierto con la orquesta, fue muy lindo.

¿Siente que ese premio le dio la oportunidad de abrir caminos en el medio internacional como solista?

La Radio de Francia tienen una grabación mía que ha sonado allá durante muchos años, ya no sé ni siquiera si suena, fue una grabación que ellos pidieron desde hace muchos años. Cuando estuve en el concurso de Israel toqué con una orquesta de allá, después tocamos con una orquesta para un Crucero de Jóvenes que había en el Mediterráneo donde compartí con Luis Julio Toro.

¿Cuál es el objetivo de la Asociación Venezolana de arpistas?

La asociación de arpista no está funcionando en estos momentos, se creó en 1996 cuando hicimos el encuentro Latinoamericano de arpa. Tratamos de mantenerlo por varios años, pero lo hemos dejado en pausa. Hay iniciativas que continúan porque ha habido publicaciones de las cuales todavía existen ejemplares y la gente los pide. Si alguien escribe, aunque la sociedad no esté funcional, nosotras tratamos de que la música salga y que todo lo que se hizo de alguna manera se perpetúe.

El objetivo fundamental de la asociación era darles un sitio de pertenencia a los arpistas y tener eventos en donde el arpa se promocionara. En un principio fue así y se llevó a cabo por varios años, pero no se pudo continuar. Sin embargo, como había también concursos de composición, se hicieron obras, esas obras se editaron y estamos tratando de que no se queden en una caja.

¿En qué consiste su participación en el Congreso Mundial de Arpa?

Es una sociedad de arpistas a nivel mundial, que trabajan por amor al arte y que hacen un congreso cada tres años en alguna parte del mundo. No existe una sede, ellos se reúnen en el lugar donde será el congreso, ahorita están en Hong Kong. Tienen una junta directiva que se renueva constantemente y, en el que uno puede participar tres o seis años. Justamente ahorita, estoy cumpliendo 6 años de mi última participación, donde salgo de la junta directiva del congreso. Siempre nos mantenemos en contacto, por mucho tiempo he sido la conexión entre Latinoamérica y el Congreso Mundial de Arpa.

Esta asociación ha hecho una gran diferencia a nivel mundial, donde se han podido integrar todas las arpas del mundo, sin olvidar que el arpa de pedal fue quien inició el congreso y todos los demás vienen y se juntan con ella. Se invitan a arpistas importantísimos, o a otros que están haciendo cosas importantes. Es una institución con la cual me identifico.

Usted fue la arpista solista de la OSV durante 14 años, ¿cómo fue su experiencia?

Fue maravilloso, tuve la oportunidad de tocar muchísima música, de tocar en muchísimos escenarios, de interpretar también como solista, crecer como artista de orquesta. Fue una experiencia que realmente marcó mi vida y que agradeceré por siempre. Yo vengo a la orquesta y, aunque muchas caras son nuevas, me siento como en mi casa.

¿Cuánto tiempo tenía que no tocaba con la OSV y cómo se siente al regresar?

Yo toqué Dittersdorf hace 4 ó 5 años más o menos, y para mí tocar con la Sinfónica siempre es como regresar a casa.