Desde este 13 de octubre, de jueves a sábado a las 7:00 pm y los domingos a las 5:00 pm, en el Teatro del Centro Cultural Chacao, se estará presentando el espectáculo musical: “Piaf: voz y delirio”


Venezuela Sinfónica

Una nueva apuesta para el público venezolano ávido de espectáculos de alto nivel y que estimulen el amor por la cultura y las artes. Este montaje viene en un buen momento, un evento de esta magnitud para una ciudad casi sin opciones de entretenimiento.

“Piaf: voz y delirio” cuenta con la participación estelar de la reconocida actriz y cantante, Mariaca Semprún. Fue escrito nada menos que por una de las plumas más creativas de Venezuela: Leonardo Padrón y será dirigido por otro campeón, como lo es Miguel Issa, quien definitivamente está realizando importantes esfuerzos por fortalecer la movida cultural en Venezuela.

Musicalmente cuenta una banda de lujo conformada por Federico Ruiz, Carlos “Nené” Quintero, Chipi Chacón, Eric Chacón, Carlos Rodríguez y Eddy Cordero, contando con la dirección del pianista Hildemaro Álvarez (quien fuera tecladista de Yordano, Guillermo Carrasco, Pedro Castillo, etc).

Luego de su éxito en los musicales La novicia rebelde (2011) y La Lupe (2015), Mariaca Semprún regresa con un nuevo reto: dar vida a la cantante francesa Edith Piaf, quien fuera bautizada en los años 40 como “El gorrión de París”. Para ello, además de actuar, Semprún debió trabajar en los difíciles rangos vocales de “la Piaf” y trabajar la pronunciación del idioma francés.

“Para poder llegar al rango vocal la escuché mucho, y de tanto cantarla fui comprendiendo el registro, ya que mi tono natural es mucho más agudo. Sin embargo me grabé varias veces y pude darme cuenta que le hacía falta. La oí tanto, que me quedó grabada su voz en mi mente, explicó Mariaca sobre cómo preparó su voz para llegar a los rangos de Edith Piaf.

Mariaca Semprún ha trabajado con coaching vocal de diversos artistas, de hecho, tuvo mucho reconocimiento cuando hizo estas labores para el elenco de Jesucristo Superestrella con la productora Palo de Agua. Pero ahora, dada la naturaleza del compromiso, fue ella quien sabiamente busco un coach vocal en la figura de Cástor Ribas Irribaren.

El trabajo con Cástor ha sido increíble, ha sido una suerte de ángel guardián y sin su ayuda no hubiera podido trabajar este nivel de detalle. Cástor también es cantante y trabajó sobre todo en el fraseo y la pronunciación. Me decía: “Cada palabra debe entenderse perfectamente y el francés debe pronunciarse como es”. Hay que entender que la Piaf tenía una cadencia particular de cantar, un sonido más gutural y más de la r en la garganta, que tuve que trabajar con diferentes técnicas. Sin embargo la guía de Cástor ha sido fundamental, sobretodo porque habla perfecto francés. Hemos sido la dupla perfecta”, explicó la cantante.

En cuanto a la temática, el musical, con los guiones de Leonardo Padrón recorre la dramática vida de Edith Piaf, desde sus inicios hasta convertirse en todo un ícono de la cultura francesa, triunfando en grandes cabarets como el Mouling Rouge o la distinguida Comédie Française, en donde interpretó su canción insigne: La vie in rose.

Sin duda alguna lo que más tiempo me tomó técnicamente, fue la parte vocal. Aprender las canciones y tratar de cantarla como ella, sin embargo, también se trabajó las posturas del cuerpo para poder plasmar ese carrousel de emociones que fue su vida. Pero lo más difícil fue tratar de captar su esencia, porque si bien es una estrella que es inimitable, es una huella digital, sí se puede tratar de captar su forma de ser, las características que la llevaron a ser como era, su energía y con ello lograr transmitirle al público la sensación que la Piaf está en el escenario”.  

Interpretar un personaje como Edith Piaf no solo es cantar a su manera, también es recrear su comportamiento. Acerca del trabajo gestual que realizaron y cómo lo implementaron en este montaje, Mariaca Semprún explica que “fue un trabajo de observación muy intenso, hay que mirarla mucho y gracias a Miguel Issa que me ayuda a completar la gestualidad que hacía tan característica a la Piaf. Siempre hay una diferencia en lo que uno hace y cómo perciben el movimiento. Por ejemplo en una de las escenas, la cadera iba colocada de cierta forma para lograr la disminución progresiva del cuerpo que tiene durante la obra. Mucho estudio en el material de archivo”.

“Es un compromiso muy grande rendirle tributo a una cantante como lo fue Edith Piaf, sin embargo, creo que con el respeto de su legado y con el estudio de su expresión es el punto de partida correcto para honrarla. No se puede imitar, porque es inimitable, es una reinterpretación de lo que para nosotros ha sido, con honestidad, con rigor y con mucha investigación para poder ofrecer lo que verán próximamente”, enfatizó la artista.

Pero no todo el musical recae sobre la figura de Mariaca Semprún, el trabajo musical y el rol de los instrumentistas también será determinante en el éxito de esta producción y la propia protagonista está consciente de este hecho: “los músicos  van a estar ubicados sobre el escenario, como en un café parisino, siete músicos que valen por mil, porque hay varios que tocan dos instrumentos, la multi-percusión de Nené Quintero, el maestro Federico Ruiz, Gerald “Chipi” Chacón que tiene la trompeta y el fliscorno, Eric Chacón interpretará la flauta y el saxo alto, Eddy Cordeno será el violinista y Carlos Rodríguez en el contrabajo, todos bajo la dirección de Hildemaro Álvarez, quien también hizo los arreglos. Hay que destacar que hay música original compuesta para la obra, la obertura, la música de la locura”.

En relación al trabajo de Leonardo Padrón, Semprún explica que “inicialmente Miguel propuso la estructura de cada cuadro y Leonardo insertó su lírica dentro de esa estructura. Por ejemplo: tocamos temas como la pérdida en diferentes momentos, Edith perdió a su hija, a su gran amor, a su primer protector.  Todos leímos como punto de partida una biografía de la Piaf y con su verbo fue engrandando lo que vamos a ver en las funciones”.

Tiene un gran mérito llevar a cabo un musical de este tipo en un país tan castigado social y económicamente, donde el aporte del inversionista o patrocinante es casi inexistente. Para Miguel Issa llevar a cabo este tipo de producciones en Venezuela es un acto de fe, de entrega, de sanación, de salvación, de protección, porque estamos felices de poder trabajar en lo que nos gusta y sin embargo se dan las alianzas oportunas para que podamos llevar a término estos montajes”.

Mariaca apunta “es un verdadero amor al arte. Hay que pensar que en un país como Venezuela, con tantos problemas, una puesta en escena como esta es un regalo, para la ciudad, para sus ciudadanos y para nosotros como artistas. A todos nos genera ese manifiesto que dice la obra, Proponer la belleza en el medio del caos. Ese es un poco el objetivo artístico”.

La cultura musical en Venezuela se ha empobrecido y lo que se le ofrece a las nuevas generaciones es una oferta muy mediocre, por lo que el hecho de que los jóvenes tengan la oportunidad de disfrutar y aprender con este musical es un regalo. Sin embargo había que hacerse la pregunta ¿saben los jóvenes quién fue Edith Piaf? Ante la interrogante Mariaca responde: la verdad es que para nuestra sorpresa, hay gente de todas las generaciones que la conocen y tienen la referencia. De hecho cuando les compartí el proyecto sobre la Piaf, a jóvenes que están trabajando con nosotros, se le pusieron los ojos brillantes porque sabían de qué se trataba. Pero igualmente quien no la conoce, se va a aproximar a la historia de una gran cantante que vivió la vida intensamente y que tuvo como principio a pesar de las circunstancias seguir adelante y entregarse a su público”.

¿Cómo nació el proyecto?

Miguel Issa cuenta que primero comenzaron “con la selección musical en función de lo que había considerado Mariaca, hicimos varias listas y a partir de eso empezamos a armar una especie de guión. El proceso fue muy particular porque primero se montó la estructura escénica de la obra, donde prevalecía el canto y donde se desarrollaba sus mundos, según sus épocas y luego tuvimos la fortuna que Leonardo Padrón se ofreciera a escribir la obra (…) En una primera reunión le explicaba lo que me imaginaba en cada escena, y conversando, Leonardo convertía las palabras en poesía, empezó a escribir, vio la maqueta corporal y vocal que teníamos y terminó de ensamblar con sus sugerencias el espectáculo. Hubo mucho trabajo escénico, con la postura, las miradas, la posición del cuerpo”.

Al ser un monólogo es una responsabilidad muy grande porque el peso de la atención recae en la actriz. Personalmente percibo todo como una composición: la presencia de la actriz, la danza de las estructuras que complementan cada uno de los cuadros y que representa las emociones y situaciones que se van presentando y están dos personajes que aparecen en escena simbólicamente para representar los cuadros que van pasando, como si fuera un álbum de postales, y que cada una de ella cobrara vida complementándose con la interpretación”, agregó Issa.

Al ser consultado sobre la manera en que se le propuso el proyecto, Mariaca hace la corrección “Fue al revés, yo fuí la que promoví el proyecto. Venía de hacer “La Lupe”, que también era un monólogo musical y allí surge la idea de hacer la vida de otra cantante. El mismo equipo de producción de “La Lupe” decide, vamos a hacer “Piaf”, en un principio decía que no me iba a meter en ese paquete tan complicado, pero como la experiencia con “La Lupe” fue tan positiva decidí hacerlo. ¿Qué resultó?, que el equipo de producción, muchos de ellos, lamentablemente se fueron del país y quedó el proyecto suspendido. Hasta que un día llamé a Claudia Salazar que es la productora con la que he trabajado “La Novicia Rebelde”, “Casi Normal”, y compartí que quería retomar el proyecto. Luego, llamamos a Mariángel Ruiz que también es productora ejecutiva y nos reunimos para elegir las personas ideales, convocamos a Miguel, a Hildemaro, los figurantes que han sido parte fundamental del montaje y se ha convertido en una suma de voluntades”.

El estreno del musical ya es inminente y las expectativas son enormes. En este sentido, con mucha emoción Mariaca Semprún  afirma que “las expectativas de la gente son muy grandes, nos hemos encontrado con una cantidad de personas que están muy entusiasmadas y que tiene su entrada comprada desde que se anunció el proyecto. Eso no es natural en el teatro venezolano.”

Hay una conjunción de elementos que causan un verdadero revuelo alrededor de la obra. No solamente la obra como tal, sino los fragmentos que se han publicado a través de las redes sociales, que han logrado aflorar entusiasmo en los seguidores”:

Al ser consultada sobre qué es lo que le ha dejado como crecimiento artístico el ponerse en los zapatos de Edith Piaf, Semprún confiesa que “como persona y como artista me han modificado, aunque no lo voy a saber hasta que tenga al público enfrente, porque esto no termina de nacer hasta que no haya un espectador sentado, que viva la travesía junto a nosotros. Emocionalmente me siento influenciada porque al ponerme en sus zapatos, siento que la entiendo. Verla desde afuera me llena de prejuicios y me lleva a cuestionar porque vivió la vida del modo que lo hizo, ha podido ser de otra manera y resulta que estudiarla y ponerme en su vida me hace comprenderla, solidarizarme con ella y entenderla desde un punto de vista mucho más humano”.

Como artista, entender la complejidad de los temas que cantaba, las temáticas que escogía porque además escribió más de cien canciones, de pronto sus mayores éxitos no fueron escritos por ella, excepto La Vie en Rose,  pero ella escogía lo que cantaba, cómo interpretarlo y eso me deja una enseñanza enorme como cantante. Cantarla a ella me hace mejor cantante”, añadió.