La soprano larense actualmente perfecciona su técnica en la Escuela de Música Reina Sofía, y el pasado 14 de mayo participó en un concierto especial bajo la dirección del connotado tenor Plácido Domingo.


Por Ana María Hernández Guerra | ESPECIAL PARA VENEZUELA SINFÓNICA | Las imágenes son cortesía de la Escuela de Música Reina Sofía

Dos jóvenes venezolanos unieron sus voces a un concierto especial dirigido por Plácido Domingo en Madrid: el tenor César Arrieta y la soprano larense María de los Ángeles Gómez.

En efecto, el pasado 14 de mayo se llevó a cabo el concierto a beneficio de la Escuela de Música Reina Sofía, en el marco de su 25° aniversario, en el Teatro Real de Madrid. Actuó la Orquesta Sinfónica Freixenet bajo la dirección de Domingo, con obras de Mozart, Haydn, Chapí, Moreno Torroba, Fernández Caballero y Verdi.

Además de los venezolanos, actuaron otros ocho solistas vocales, así como cuatro solistas instrumentales, y para hablar sobre esta experiencia y su estadía actual en la connotada institución de educación musical, María de los Ángeles Gómez no duda en decir que haber cantado bajo la dirección de Plácido Domingo ha sido, hasta ahora “lo más importante en mi carrera”.

“Mi formación completa la hice en Venezuela,  primero comencé en el Conservatorio Vicente Emilio Sojo con Thays Vergara. Estudié en el Iudem –ahora Unearte- con la maestra Margot Pares-Reyna, y con ella hice los seis años de la universidad. Después estudié un tiempo con el maestro Eduardo Calcaño”, reseña Gómez, quien también tomó algunas lecciones con Idwer Álvarez, Francys Poleo y Mariana Ortiz, “pero gran parte de mi formación se la debo a la profe Margot y al profe Eduardo. Me gradué en diciembre de 2013”.

-¿Cómo ha sido su experiencia en la Escuela de Música Reina Sofía?

-Ha sido muy fructífera por la parte vocal, ya que es la primera vez que me dedico completamente al canto lírico y siento que eso ha hecho que mi voz ahora tenga otras características. Sin embargo, en la escuela, como venezolana que soy y lo he hecho sentir (risas), he tenido la oportunidad de cantar nuestra música en conciertos de la escuela a petición del director artístico y eso me ha hecho muy feliz; que a los músicos venezolanos no sólo los tomen en cuenta para la música clásica, sino para que también mostremos el arte que tenemos en nuestro país con nuestros instrumentos típicos. En fin, son experiencias que guardaré en mi corazón y que agradeceré siempre.

-¿Cómo se dio esa oportunidad de cantar con Plácido Domingo, cómo fue el concierto?

Puedo decir que he realizado uno de mis sueños. Haber cantado con Plácido Domingo ha sido una de las experiencias más importantes en mi carrera, hasta ahora; y creo que todos los chicos de la cátedra estábamos felices por la oportunidad. La verdad, yo no caí en cuenta que iba a cantar con Plácido hasta el día cuando tuvimos el primer ensayo con él. Cuando lo vi pasar por la puerta para empezar el ensayo, me dije: “¡es verdad!”. Y cuando levantó la batuta para dirigir la orquesta y que empezáramos a cantar fue más real que nunca. Una experiencia que jamás olvidaré. Espero que vuelva a repetirse en algún momento de mi vida y que no sea muy lejano. Esta oportunidad se da porque la Escuela Reina Sofía cumple 25 años de fundada y fue un concierto aniversario donde contactaron al maestro y pues, he aquí el trabajo.

-Usted estuvo en la Coral Nacional Simón Bolívar, en Caracas, y de allí salió a España ¿cómo fue ese salto?

-Salir del coro fue dejar atrás gran parte de mi vida. Desde pequeña canté en agrupaciones vocales. Comencé en una pequeña coral de niños que formaron por mi casa, con una chica que se llama Celia Alviárez. Ella vio en mí “algo especial” y no se quedó con eso. Entonces, como ella trabajaba en el coro de Los Niños Cantores de Lara, hizo que me dieran una pequeña beca para que me formara allí con la profesora Carmen Alvarado. Sin embargo, mi permanencia fue muy corta. Luego de unos años sin saber nada de los coros, cuando empecé a estudiar en el Liceo Lisandro Alvarado, quise entrar al orfeón del Liceo. Fue allí donde conocí al profesor Jesús Cordero quien también contribuyó con mi formación coral para aquel entonces. Años más tarde conozco a Wilma Cedeño en el conservatorio Vicente Emilio Sojo (Barquisimeto), donde estudié música. Con ella comienzo a cantar en unos ensambles vocales que tenía y también formó un coro en el  conservatorio. En fin, cuando llegó a Caracas, entro al Orfeón de la UCV que para ese entonces la dirigía César Alejandro Carrillo y allí estuve dos años, hasta que entré a la Coral Nacional Simón Bolívar, la cual hice parte de su inauguración en el 2006 cuando era Coro Sinfónico Nacional donde varios coros del país se reunían en Caracas para hacer música.

-Por todo lo antes mencionado es que digo que fue muy emotivo dejar el Coro, porque toda la música que conozco y mis experiencias más bonitas las he tenido con las agrupaciones corales. La Coral Simón Bolívar fue la agrupación coral en la que estuve más tiempo, por eso es que es tan especial para mí. ¡Me enseñó tanto! Además de que Lourdes Sánchez es una gran directora y una gran persona que siempre está pendiente de su gente y eso la hace especial.

-¿Y sobre la oportunidad de ingresar a la Escuela Reina Sofía?

-Siempre había escuchado hablar de la Escuela Reina Sofía, que allí había estudiado Aquiles Machado y que era muy buena escuela, por eso desde que me enteré de su existencia tenía la espinita de estudiar allí. En el 2016 decido aplicar y pues tuve la bendición de que me llamaron para audicionar de manera presencial. Fue un poco loco porque yo acababa de llegar de Francia de una gira con la Coral, y dos días después estaba abordando un avión para venir a España y desembarcando el avión, dejé mis cosas en el hotel y me preparé para ir a la audición que era en la tarde del mismo día que llegué.

-¿Con qué maestro está trabajando?

-Actualmente trabajo mi técnica vocal con el maestro Ryland Davies, quien es el titular de la cátedra, y con su asistente la maestra Milagros Poblador.

-En Venezuela hizo “Madama Butterfly”, ¿allá en España ha tenido la oportunidad de trabajar en alguna producción?

-Por ahora no he tenido oportunidad de hacer una ópera entera, solo he estado en conciertos donde canto arias de ópera, pero estoy segura de que algo viene en camino.

-¿Hacia dónde quiere dirigir su carrera lírica? ¿ópera, oratorios, lieder?

-Pues mi voz es para la ópera. Eso no quiere decir que no pueda hacer otras cosas como las que mencionaste, pero creo que en un futuro me veo haciendo mucha ópera que además la disfruto muchísimo, ya que es un mundo en el que se crean mundos paralelos al nuestro y podemos jugar a ser quienes no somos. Aunque al final, uno se da cuenta de que cada personaje que se hace termina siendo parte de uno mismo, solo que no lo manifestamos siempre y es justo en esos momentos, cuando hacemos ópera, que nos permitimos ser quienes generalmente no somos, por eso me parece interesante este mundo.

-¿Cómo define su propia voz?

Mi voz es lo que yo soy. Es reflejo de lo que llevo dentro. Es una mensajera de lo que el corazón no es capaz de decir con palabras. La voz es una herramienta maravillosa que nos permite transmitir lo que sentimos de una manera diferente. Creo que estoy en la búsqueda de mi sonido sincero y puro, en el que pueda tocar almas y corazones con ella y llevar mensajes de amor con ella. Eso por un lado, por otro lado mis maestros dicen que soy una soprano lírica pura, es decir, hay opiniones al respecto.

-Además de César Arrieta ¿ha hecho contacto con otros venezolanos allá, como Ana Lucrecia García o Aquiles Machado?

-Por supuesto. España está repleta de venezolanos. En la escuela, aparte de mi, hay cuatro venezolanos más que se dedican a tocar instrumentos. Con Ana Lucrecia también  tengo contacto, quien además es una mujer con la que uno puede contar en todo momento; al igual que con Aquiles. Son de gran ayuda y tengo muchísimas cosas que agradecerles desde que estoy aquí.