Por INDIRA ROJAS | Vía:  EL UNIVERSAL

“Los coros somos un gremio unido (…) y si hay que organizar un festival lo hacemos, así sea con las uñas”, resalta la directora coral.

Embelesa escuchar Noche de pazNiño lindo o La jornada en las voces de un coro. Los tonos suben y bajan como si formaran olas en el aire y aproximan el espíritu navideño a quien pone oído al alma, logrando incluso sobreponer por momentos a los que están desganados por haber tenido un mal año. El próximo domingo 13 de diciembre, la Schola Cantorum de Venezuela ofrecerá el concierto En Chacao cantamos la Navidad, un espectáculo coral que se repite este año y que tendrá una función mañanera con cantantes juveniles y otra vespertina con intérpretes adultos. “Queremos en estos tiempos darle alegría, afecto y comprensión al público venezolano a través de la música”, dice la directora artística de la Fundación, María Guinand.

Sin embargo, los coros no solo dicen presente en Navidad. La Fundación Schola Cantorum de Venezuela ya tiene 48 años de historia. La iniciativa surgió con intenciones de dejar en alto este arte coral, pero fue creada principalmente con convicciones pedagógicas. No en vano, lo que en 1967 se fundó bajo el nombre Schola Cantorum de Caracas, y que sería el embrión del proyecto como se conoce hoy, fue una resolución de un grupo de profesores y estudiantes de música.

“La idea que me atrapó fue el aspecto educativo del canto coral”, dice Guinand, de 62 años, quien, aunque advierte que las instituciones sin fines de lucro enfrentan dificultades para mantenerse, “hay gente joven que sigue acercándose a los coros” y que incluso la Fundación cuenta con “un grupo que se está formando como directores corales que es realmente talentoso”.

“Hace falta desarrollar más ese germen coral y fortalecer todas las instituciones corales del país que son como nosotros, una organización no gubernamental, para que puedan seguir desarrollándose”, opina Guinand, quien es testigo de lo que llama “un movimiento coral horizontal”.

La promotora cultural, que además considera la Schola como un proyecto de vida tanto personal como familiar (su esposo, Alberto Grau, es el fundador de la institución), declara que el “movimiento coral es muy amplio porque se genera en las comunidades y en la sociedad misma”. Esto incluye las agrupaciones no gubernamentales que se forman en “la escuela primaria, los liceos, las universidades, pasando por las asociaciones civiles, coros de la tercera edad, coros profesionales, coros sinfónicos y también los coros de empresas, y coros de instituciones públicas”, que han existido desde hace años pero que padecen “una restricción presupuestaria muy severa, sobre todo por parte de los acuerdos con el Ministerio de la Cultura, que es nuestro ente natural de adscripción”.

Un grupo requiere recursos para el mantenimiento de una sede con condiciones óptimas y para costear personal artístico, “como los docentes de canto y solfeo; personal administrativo, la compra de música, el transporte a los conciertos”, entre otros gastos.

La directora coral aclara que, pese a las limitaciones, los coros tienen actividad todo el año -aunque no en grandes salas “porque se deben a sus comunidades”- , “son un gremio unido que se conoce, y si hay que organizar un festival lo hacemos, así sea con las uñas”.