Prensa FundaMusical Bolívar

Los músicos y el joven director conquistaron al público con la apasionante interpretación de la Sexta Sinfonía de Tchaikovsky, “La Patética”. La velada también contó con la actuación de los célebres maestros Valdemar Rodríguez y Frank Di Polo, quienes ejecutaron el Doble Concierto de Max Bruch
Manuel Jurado

Manuel Jurado

 

“La sala quedó sin aliento, el recibimiento del público fue extraordinario”. Estas fueron las primera palabras del director de 23 años, Manuel Jurado, sobre lo que sucedió la tarde de este jueves 09 de octubre de 2014, en el concierto que ofreció junto a la Orquesta Sinfónica de la Juventud Yaracuyana, en el Teatro Manuel Zárraga, municipio Cocorote, del estado Yaracuy.

El programa que presentaron los artistas venezolanos es considerado del más alto nivel académico. En primer lugar, acompañaron al clarinetista principal de la agrupación, Iván Santaella, en la ejecución solista del Concierto para Clarinete en La Mayor, K. 622, del histórico compositor Wolfgang Amadeus Mozart; esta es una obra imprescindible en el repertorio de este instrumento musical.

Luego, llegó el turno de interpretar el Doble Concierto para Clarinete, Viola y Orquesta en Mi Menor, Op. 88 de Max Bruch, el cual contó con la participación del notable clarinetista Valdemar Rodríguez y el célebre violista Frank Di Polo, ambos maestros y fundadores del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela.

“Desde su entrada al escenario, el público no paró de aplaudirlos, sobre todo al maestro Valdemar porque él es oriundo de acá. El aforo estaba totalmente lleno, había muchos músicos de los diferentes núcleos del estado; compañeros de Barquisimeto también estuvieron presentes”, expresó Jurado quien actualmente se desempeña como director titular de la Orquesta Juvenil del Conservatorio de Música Simón Bolívar, en Caracas.

La tercera y última parte llegaría con la interpretación de la Sexta Sinfonía de Piotr Ilich Tchaikovsky, considerada su obra maestra y conocida en la posteridad como “La Patética”, nombre acuñado por el hermano del compositor tiempo después de su muerte; esta fue la última pieza escrita por el también pianista ruso. “La orquesta tocó con mucha pasión; la concentración, los matices y el color del sonido, estuvieron a la altura de lo que requería tocar esta sinfonía”, manifestó Jurado.

La Orquesta Sinfónica de la Juventud Yaracuyana está formada por músicos sobresalientes de los diferentes núcleos musicales de la entidad centro-occidental y es una de las principales agrupaciones del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, institución tutelada por la Fundación Musical Simón Bolívar, adscrita al Despacho de la Presidencia y Seguimiento de la Gestión de la República Bolivariana de Venezuela.