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La Orquesta Sinfónica de Venezuela ofrece como segunda presentación del año, la Cuarta Sinfonía de Gustav Mahler, el sábado 11 de febrero, a las 5:00 p.m., en el Auditorio del Colegio Emil Friedman y que contará con entrada libre. El concierto contará con la especialparticipació de la soprano venezolana Margot Parés-Reyna, y la conducción del director francés Christophe Talmont


Vía: theeuterpemusesite.wordpress.com

La bellisima Sinfonía n.º 4 de Gustav Mahler (una de las más cortas) fue compuesta de julio de 1899 a agosto de 1900. Su composición le llevó bastante tiempo: el cuarto movimiento Das himmlische Leben (la Vida Celestial) se retoma del quinto lied del Des Knaben Wunderhorn ( El cuerno mágico del niño) escrito en 1892. Este movimiento debía formar parte de la tercera sinfonía (siendo este un séptimo movimiento que luego fue suprimido). Mahler decidió entonces hacer de este el final de su cuarta sinfonía y concibió los tres primeros movimientos en función del que ya tenía.

Es una obra escrita para soprano y orquesta. De forma excepcional, con respecto al resto de las obras orquestales de Mahler, la partitura no requiere la participación de trombones y tuba, y el contingente de instrumentos de metal es del tamaño habitual en la orquesta sinfónica del siglo XIX (cuatro trompas y tres trompetas). Sin embargo, la obra tiene una importante participación de los instrumentos de madera, y la sección de percusión está particularmente nutrida.

El primer movimiento hace oír campanillas y temas de carácter de danzas campesinas.

El segundo movimiento, que hace las veces de Scherzo, es una “danza de la muerte” ternaria, en la que un violín afinado un tono más alto va desgranando los temas, con la ironía y sarcasmo presentes en composiciones de Mahler.

Y en el 3º movimiento esta belleza eterna…

Es un hermoso movimiento con una gran amplitud donde juega sobre todo sobre las cuerdas, contrariamente a las dos primeras partes.

Y finalmente el 4º movimiento utilizando el texto del lied, cantado por una voz de soprano, enuncia los placeres gastronómicos del cielo. La orquesta termina por desaparecer luego de haber reanudado los temas campesinos del primer movimiento con dos minutos de una sinfonía angelical.

Castellano

Vida Celestial
(De “El cuerno mágico del niño”)

Disfrutamos los placeres celestiales
y evitamos los terrenales.
¡Ningún tumulto mundano
alcanza a oírse en el Cielo!
¡Todo vive en la paz más dulce!
¡Llevamos una vida angelical!
No obstante, somos muy alegres:
bailamos y brincamos,
¡brincamos y cantamos!
Entretanto, ¡San Pedro está en el Cielo!

San Juan ha permitido a su pequeño cordero
¡ir al encuentro del carnicero Herodes!
Conducimos a una víctima,
a una inocente víctima
¡al pequeño cordero a la muerte!
San Lucas sacrifica los bueyes
sin prestarles pensamiento o atención.
El vino no cuesta un penique
en la bodega del Cielo
y los ángeles, cuecen el pan.

Sabrosas verduras, de todo tipo,
¡crecen en el jardín de Cielo!
Suculentos espárragos, frijoles,
¡y cualquier cosa que deseemos!
¡Generosas fuentes están a nuestra disposición!
¡Jugosas manzanas, peras y uvas!
¡El Jardinero nos lo permite todo!
¿Te gustaría un ciervo, te gustaría una liebre?
Por las despejadas llanuras,
¡ellos caminan a tu lado!
Si algún día lo necesitaras,
¡todos los peces nadarían alegres junto a ti!
Allí, San Pedro camina,
con sus redes y cebo,
al estanque celestial.
¡Santa Marta debe ser la cocinera!

Ninguna música terrenal
puede compararse a la nuestra.
¡Once mil doncellas
se atreven a bailar!
¡Incluso la propia Santa Úrsula está riéndose!
Ninguna música terrenal
puede compararse a la nuestra.
Cecilia y todos sus parientes
¡forman un espléndido conjunto musical!
Las voces angélicas
despierten los sentidos
para que todo renazca con la alegría.

Alemán

Das himmlische Leben
(aus “Des Knaben Wunderhorn”)

Wir genießen die himmlischen Freuden,
D’rum tun wir das Irdische meiden.
Kein weltlich’ Getümmel
Hört man nicht im Himmel!
Lebt alles in sanftester Ruh’.
Wir führen ein englisches Leben,
Sind dennoch ganz lustig daneben.
Wir tanzen und springen,
Wir hüpfen und singen,
Sankt Peter im Himmel sieht zu.

Johannes das Lämmlein auslasset,
Der Metzger Herodes d’rauf passet,
Wir führen ein geduldig’s,
Unschuldig’s, geduldig’s,
Ein liebliches Lämmlein zu Tod!
Sankt Lukas den Ochsen tät schlachten
Ohn’ einig’s Bedenken und Achten,
Der Wein kost’ kein Heller
Im himmlischen Keller,
Die Englein, die backen das Brot.

Gut’ Kräuter von allerhand Arten,
Die wachsen im himmlischen Garten,
Gut Spargel, Fisolen
Und was wir nur wollen!
Ganze Schüsseln voll sind uns bereit!
Gut’ Äpfel, gut’ Birn’ und gut’ Trauben;
Die Gärtner, die alles erlauben.
Willst Rehbock, willst Hasen,
Auf offener Straßen
Sie laufen herbei!
Sollt’ ein Fasttag etwa kommen,
Alle Fische gleich mit Freuden angeschwommen!
Dort läuft schon Sanct Peter
Mit Netz und mit Köder
Zum himmlischen Weiher hinein,
Sanct Martha die Köchin muß sein.

Kein’ Musik ist ja nicht auf Erden.
Die unsrer verglichen kann werden,
Elftausend Jungfrauen
Zu tanzen sich trauen.
Sankt Ursula selbst dazu lacht.
Kein’ Musik ist ja nicht auf Erden,
Die unsrer verglichen kann werden.
Cäcilia mit ihren Verwandten,
Sind treffliche Hofmusikanten.
Die englischen Stimmen
Ermuntern die Sinnen,
Daß alles fur Freuden erwacht.