Entrevista exclusiva Evelyn Navas Abdulkadir | Venezuela Sinfónica @| Foto Portada en el Festival: Mauricio López

Venezuela Sinfónica entrevistó al Maestro Luis Zea a propósito del homenaje que se le rinde dentro del II Festival de Guitarra de Caracas, GUITCA 2012. De carácter afable recuerda con cariño a sus maestros Alirio Díaz, Antonio Lauro y Vicente Emilio Sojo, a través de sus enseñanzas. Con una agenda activa deleitará a Caracas con futuros conciertos incluso en Navidad. Lo más cerca: 14 de noviembre, 6:30 p.m. Sala José Félix Ribas del Teatro Teresa Carreño con el recital “Zea y sus amigos”. Una cita imperdible para disfrutar de la magistralidad de este hombre que llena de orgullo a Venezuela con sus acordes. La entrada es libre.

Luis Zea

“Luis Zea puede producir la calidez y el vibrato del cello, el maduro y plateado sonido del arpa, la elegancia y claridad contrapuntística del clavecín y los sonidos fantasmales de los armónicos del violín. Todo lo cual es para decir que el artista venezolano toca la guitarra muy, muy bien.”

The Washington Post

Las “Siete Canciones Populares” de M. de Falla y las Canciones Catalanas” de Miguel Llobet, pusieron una meta muy difícil de sobrepasar a los compositores o transcriptores de guitarra. Puedo asegurar que las versiones de Luis Zea de las piezas populares venezolanas se alzan estéticamente muy alto, sobrepasando las simples armonizaciones a que estamos tristemente acostumbrados. Es un placer indudable tocar las versiones de Luis Zea. ¡No se defraudarán!PREFACIO DE LEO BROUWER PARA UNA EDICION DE ARREGLOS DE MELODÍAS VENEZOLANAS DE OTILIO GALÍNDEZ Y HENRY MARTÍNEZ, POR LA EDITORIAL CANADIENSE DOBERMAN

Hay cosas que no se olvidan en la vida y Luis Zea, máximo guitarrista venezolano en la actualidad, guarda en su memoria y en su corazón varios recuerdos, entre ellos cómo llegó a sus manos su primera guitarra (aún la conserva) y luego, ese encuentro fundamental que le marcó para siempre, aquella noche en que conoció al maestro Alirio Díaz y como toda su cosmovisión trascendió para vibrar con las cuerdas de un instrumento que resulta mágico y hermoso en su sonoridad y en el impacto que causa una magnífica interpretación.

Con Alirio Díaz (UCV, Sala de conciertos, 1970, durante el último curso de verano que dictó el maestro en la UCV) Foto: Polo Pazmiño

A lo largo de su vida musical ha recibido los mayores elogios, sin embargo en sus inicios ni soñaba viajar por el mundo en giras para participar en los festivales internacionales más destacados de guitarra y mucho menos era la guitarra su instrumento. Comenzó con el cuatro cuando era niño y participó en eventos de gaitas y aguinaldos a nivel escolar. “Aunque una vez oí en un programa de radio una música que a mi entender sonaba como si fueran 2 ó 3 guitarras juntas, pero como no estaba seguro, permaneció como un misterio y eso para mí fue cautivante, sobre todo porque no tenía forma alguna de descifrarlo”, dice en grata conversa el propio Luis Zea.

Con Alirio Díaz y Rodrigo Riera, San Cristóbal, 1987 Foto: Roberto González

Es de palabra locuaz y de memoria precisa. No proviene de una familia musical, aunque sí creó una junto a su esposa, la pianista Clara Marcano. “Para mi la música era como libro cerrado. También una vez de adolescente oí el vals Natalia de Antonio Lauro como fondo musical de una cuña en la televisión y eso me encantó. Un tío materno me consiguió un disco de Alirio Díaz y allí lo escuché. Hice mi mayor esfuerzo por comprarme un disco del maestro, la portada tenía el mapa de Suramérica y los temas eran venezolanos por un lado y por otro de Agustín Barrios, de Paraguay. Imagínese, como era disco de vinil, de tanto ponerlo en el tocadisco lo rayé. Lo oí infinitas veces y siguiendo la música, porque tocaba de oído, comencé mis estudios de guitarra”, revela el maestro.

Sin embargo, el amor por la música del maestro Díaz le rendiría sus frutos a Zea y en 1970 recibe una invitación para ir a la casa del arquitecto Oswaldo Larez. Realmente fue su amigo Carmelo Rodríguez quien logra colearlo para que compartiera con el invitado especial de esa velada: Alirio Díaz. “Verlo bajar por las escaleras fue para mí una verdadera emoción. Allí estaba. Fue una noche memorable y trascendente”. Y cómo no iba a serlo, el propio maestro Díaz permitió que tocara la guitarra, lo escuchó con paciencia y con toda su gentileza que le caracterizó en vida le dio un consejo que agradecería por siempre: ‘Ve a tomar clases con Antonio Lauro’.

Con Antonio Lauro en su casa, Caracas, 1972. Foto: Nelson Soto

Roberto Todd –hermano de Cecilia Todd- se ofreció a llevar al joven Zea donde el maestro Lauro, promesa que cumplió a los 3 meses de ese encuentro. Lauro daba clases en la antigua Escuela Musical del Este Juan José Landaeta y de una lo tomó por alumno. Zea había comenzado a estudiar en la Escuela Superior de Música, aunque sus logros venían de su aprendizaje ‘por oído’.

Recuerda a sus maestros Raimundo Pereira, Evencio Castellanos, Vicente Emilio Sojo, Alirio Díaz, Leopoldo Igarza y Rómulo Lazarde. ¡Un lujo realmente!

De Sojo evoca su carácter afable, fue  su alumno entre 1972 y 1974, los últimos años en que el maestro dio clases: “a pesar de su senilidad estaba muy lúcido”. Hay una anécdota que Luis Zea cuenta porque da referencia de una tremenda enseñanza y hoy como profesor, aprecia mucho más a aquel viejito que paseaba por los pasillos más pendiente de los gatos, mientras eran sus alumnos quienes lo rescataban entre apuros para llevarlo al salón: “Si le preguntabas al maestro Sojo que si nos iba a dar clases decía ‘¿Y  son alumnos míos?’ No nos recordaba, pero accedía gustoso a enseñarnos Armonía. Tenía una forma particular de dar las clases en 4 claves y nos enviaba al pizarrón para resolver las voces superiores y siempre decía que oyéramos lo que habíamos escrito, pero al piano. Como yo no era pianista tardaba mucho en descifrar los acordes, imagínate si eran 20 a 30 acordes, pues pasaba una hora al piano, interpretando aquello, era realmente una tortura para mí. Pero Sojo permanecía tranquilo y decía ‘No está mal, tócalo otra vez’ e insistía”, cuenta con aprecio y consciente de que más allá de todo la enseñanza final era que tuviera paciencia: “Aprendí a resolver los problemas, la música es un proceso y como tal debe madurar”.

Esa tolerancia le ayudó también en su evolución y en corto tiempo logró conseguir de lo que sería el Conac una beca para ir a estudiar al extranjero, gracias al apoyo del periodista Carlos Díaz Sosa. Se fue a Inglaterra durante 8 años y allí estudió con Juan Duarte y en el Kingʼs College de la Universidad de Londres continuó sus estudios musicales, obteniendo el Bachelor of Music y el Certificate of Advanced Musical Studies, y posteriormente el Master of Music en la Universidad de Reading.

Además, la Fundación Polar también le ayudó en sus estudios y posteriormente cruzó el Atlántico para ir a Estados Unidos. Regresó a Venezuela en 1986, tras 11 años de ausencia y no la volvería a dejar por tiempo tan prolongado, salvo por petición de universidades estadounidenses que lo han llamado a cumplir como profesor visitante a tiempo completo en la Escuela de Música de la Universidad de Indiana en Bloomington (1997-98), una de las más prestigiosas escuelas musicales del mundo y la Universidad Estatal de Nueva York (Fredonia, 2004). En Estados Unidos es reconocido por sus actuaciones y clases magistrales en la Manhattan School of Music de Nueva York, el Conservatorio de Música de Boston y California State University en Northridge y Fullerton.

El Solista Ideal

La última vez que Leo Brouwer, guitarrista cubano considerado uno de los genios de la actualidad, vino a Venezuela marcó para Luis Zea una fecha especial. En 1996 el maestro Brouwer vino para a dirigir un concierto dentro de la programación del Proyecto Cultural Mavesa y Zea fue el solista junto a la Orquesta Filarmónica Nacional. En el repertorio Zea interpretó el Concierto N° 1 de Antonio Lauro y Retratos Catalanes de Leo Brouwer, en su rol de  compositor.

Con Leo Brouwer, Caracas, 1996, en la ocasión que me dirigió el Concierto de Lauro y su obra Retratos Catalanes Foto: Clara Marcano.

Al terminar el concierto, con programa en mano, Zea le pidió a Brouwer que le dedicara unas palabras como recuerdo de aquel evento. “Para Luis Zea, el solista ideal” escribió el maestro cubano y esa dedicatoria forma parte de esas cosas que atesora Zea en su casa. “Eso para mí representó un honor increíble”.

Luis Zea tiene una trayectoria inmaculada y admirable. Luis Zea ha sido invitado como solista y jurado a innumerables festivales y concursos nacionales e internacionales en más de veinte paises, incluyendo presentaciones en el Wigmore Hall (Londres) y el Alice Tully Hall (New York), el Festival Internacional de Agosto (Caracas, 1989-2000), la Cannington International Guitar Summer School (de 1976 a 1986), el Classical Guitar Festival of Great Britain y el Bolivar Hall International Guitar Festival (Inglaterra, 1994, 1997 y 2004), el Festival y Concurso Internacional de La Habana (Cuba, 1992) y el Concorso Internazionale di Chitarra Classica “Citta de Alessandria” (Italia, 1990). Recientemente fue invitado al IV Festival Internacional de Guitarra Clásica Escuela Fernando Sor, y al Festival de la Universidad de Los Andes, ambos en Bogotá, Colombia (Octubre 2009 y Abril 2010). De principios de 1984 a fines de 1986 se desempeñó como instructor en la State University of New York, (New Paltz). Grabó su primer disco en los Abbey Road Studios de Londres y su CD Vals Elegíaco, con música europea, latinoamericana y venezolana, ha sido elogiado por el público y la crítica especializada. En 1997 fue invitado por un año como Profesor Visitante para dictar clases a tiempo completo en la prestigiosa Indiana University School of Music (Bloomington, USA). También ha ofrecido clases magistrales en la Manhattan School of Music, NY, Boston Conservatory of Music, California State University (Fullerton), y en el 2004 y 2010 realizó otras suplencias sabáticas en la State University of New York (Fredonia).

La firma norteamericana DʼAddario Co., una de las líderes mundiales en la manufactura de cuerdas para instrumentos musicales, utiliza la imagen artística de Zea para promocionar sus productos. Varias revistas internacionales le han dedicado su portada y entrevista central a Luis Zea. Sus trabajos como articulista, arreglista y compositor han sido publicados en Venezuela, E.U., Inglaterra, Italia, Alemania y Canada. Zea es co-autor (con J.Duarte) del libro The Guitarist’s Hands, publicado por Universal Edition (1978) y ha escrito más de sesenta artículos para revistas internacionales como Guitar Internacional, Classical Guitar, Guitar Player y Guitarre und Laute. La European Guitar Teachers Association le comisionó un extenso artículo titulado “Enseñando lo Inenseñable”, publicado en su nuevo anuario Guitar Forum (2004). Por otra parte, la casa editorial Dobberman-Yappan inició una serie dedicada a las composiciones y arreglos de Luis Zea, con cuatro volúmenes ya publicados. Luis Zea realizó más de 200 talleres y presentaciones en Venezuela auspiciados por el Proyecto Cultural Mavesa. Estudiantes de Estados Unidos, Sur América y Europa han venido a Venezuela becados por sus respectivos países para estudiar con Zea. Actualmente continúa su carrera artística, es titular de la Cátedra de Guitarra en la Universidad Nacional Experimental de las Artes (UNEARTE) y en el Conservatorio Emil Friedman.

Luis Zea interpreta en una guitarra construida por el luthier francés Daniel Friederich (1980) con cuerdas DʼAddario Por-Árté.

La música tradicional venezolana como insignia

Luis Zea es otro que acuña aquella frase de Aldemaro Romero, ‘hay música buena y música mala’. Y es que para Zea no hay fronteras, “si hay diferencias sobre los géneros y ritmos, realmente son artificiales, sólo importa que la música sea buena a la hora de interpretar”.

“Mientras que el músico se arriesgue, sea curioso y explore todas las posibilidades y se exponga cada vez más, será más completo”, comenta el maestro Zea. Para él: “la visión holística es fundamental y recuerdo que de mozo, el hecho de que los músicos grabaran temas para comerciales televisivos era de muy mal gusto. Sólo hay música excelsa y música mala”.

Se trata de integrar y aprender de nuestros músicos de raíz popular. Zea recuerda sus días al cuatro cuando era ingenuo e intuitivo su acercamiento al instrumento, “el cuatro fue el punto de partida, me dio toda la base. Yo les digo a mis estudiantes que no le pongan nombre a las cosas, que primero entiendan el proceso y después, que le pongan el nombre que quieran”.

Su pasión por la música tradicional venezolana le ha llevado a versionar y arreglar temas muy conocidos y a componer bajo su propia inspiración. De su estancia en Inglaterra le queda un disco con música nuestra y hace poco tiempo presentó su disco Vals Elegíaco, muy bien recibido por el público y la crítica especializada.

Como solista ha participado en eventos y en grabaciones con reconocidos artistas como Ensamble Gurrufío, Serenata Guayanesa, Chuchito Sanoja, Soledad Bravo y Cecilia Todd, amén de las principales orquestas sinfónicas del país. La lista es larga. De Chuchito Sanoja menciona un video muy hermoso donde explora con su guitarra la versión de Mi tripón, mientras las voces de Otilio Galíndez y el artista plástico Jesús Soto hacen lo suyo. “Fue un acompañamiento muy ingenioso que ideó Chuchito”. Y eso habla del valor que les da Zea a otros maestros, pues Soto de joven también fue guitarrista y vivió de su música hasta que logró hacerse un nombre a través del arte cinético.

Amor más allá de todo

La guitarra llegó a la vida de Luis Zea de una manera curiosa. En casa de un amigo colgaba el fino instrumento en una pared, más como adorno destinado al olvido y para colmo sin cuerdas. En cada visita Zea le decía: “Vale ponle cuerdas a esa guitarra que seguro suena bonito. De tanto fastidio, mi amigo la bajó y me la regaló. Inmediatamente le compré las cuerdas, la afiné y hasta el día de hoy la conservo. Es mi consentida. Le doy tratamiento especial”.

Luego en el año 81 adquirió la que sería su guitarra de concierto y en un viaje la Aerolínea Delta Airline la destruyó en un terrible accidente. Afortunadamente la pudo reparar y él mismo dice ‘la guitarra resucitó’. El instrumento estuvo en Estados Unidos largo tiempo reparándose, luego cuando se la entregaron, por la humedad volvió a sufrir daños y fue el luthier Claudio Lazcano quien finalmente la hizo volver a la vida y será este miércoles 14 de noviembre cuando Luis Zea y su guitarra vuelvan a hacerse uno en un escenario. Esta guitarra de concierto es del luthier francés Daniel Friedrich y la aprecia por su calidez y sonoridad únicas.

Aparte guarda una guitarra más nueva, una Robert Ruck, pero como dice Zea: “No le guardo paciencia para esperar a que el sonido madure”. Son más de 30 años con su guitarra y si hay algo que el maestro no negocia es el sonido.  “Mi primera guitarra no tiene calidad de sonido, pero sí una gran calidez y ya establecí con ella una relación espiritual de más de 42 años”.

Con tantos números nos pone a sacar cuenta y dice: “Son 59 años pero me siento más joven”. Y es que su imagen le apoya, pues aparenta menos edad. Zea tampoco le tiene paciencia a la nueva tecnología. “En cierto modo es recelo, sobre todo a las redes sociales porque absorbe mucho tiempo”, explica. Sin embargo son su esposa y sus hijos quienes publican la información sobre sus conciertos en la red.

Para sus hijos la música también forma parte de sus vidas, pero la impactan de modos diferentes. “Tibisay es pianista como su mamá, estudió piano con Olga López. Sin embargo es comunicadora social egresada de la Universidad Católica Andrés Bello con posgrado en España y vive en Estados Unidos donde ejerce el periodismo. Elías estudia Ingeniería Electrónica de la Universidad Simón Bolívar y desde hace más de un año está en Suecia cumpliendo con un programa de intercambio que mantiene la USB con una universidad de Estocolmo. Estudió guitarra conmigo pero está más interesado en la ingeniería de sonido, cuyo mercado es interesante y a él le agrada más el jazz, con su guitarra eléctrica toca con sus amigos”.

Una agenda muy ocupada

Desde hace 15 años Luis Zea y su esposa Clara Marcano tienen una agrupación que se llama Navidad en Familia y procuran rescatar la tradición venezolana y los valores familiares a través de sus conciertos. Este año prometen nueva programación, como parte de su agenda de actividades, que seguro Venezuela Sinfónica reseñará en su momento.

Con los temas del recital Zea y sus amigos que se presentará el próximo miércoles 14 a las 6:30 p.m. en la Sala José Félix Ribas del Teatro Teresa Carreño, el maestro Zea espera grabar un nuevo disco basado en la música tradicional venezolana. En este concierto de alguna manera traerá a la vida a Antonio Lauro y Vicente Emilio Sojo. En la primera parte el público escuchará solos de guitarra con música de estos maestros y luego escuchará arreglos y composiciones de Luis Zea para ensamble en combinaciones con violín, cello, piano, oboe y voces. Entre ellos el merengue de Henry Martínez Oriente es otro color.

Este concierto está enmarcado en el II Festival Internacional de Guitarra de Caracas, Guitca 2012 y en esta edición Luis Zea recibirá honores por ser uno de los guitarristas más excelsos del momento, es un reconocimiento de los organizadores Rafael Hernández y Daniel Ortega a su larga y fructífera trayectoria.

En Zea y sus amigos, el maestro estará en el escenario junto a María Bermúdez en el violín, Jaime Martínez en el oboe, Germán Marcano en el cello, Clara Marcano en el piano y Carolina Marcano, como soprano. Un gustazo se dará el público que podrá apreciar de primera mano sus otras facetas como arreglista y compositor.

El repertorio en sí es el siguiente: de Vicente Emilio Sojo dos composiciones Endecha y Quirpa, Cuatro armonizaciones: Cántico, Cantemos cantemos (aguinaldo), Quisiera ser y Mi Teresa. De Salvador Llamozas, Sufrir y callar (Transcripción de  L. Zea), de Antonio Lauro, María Carolina, Ana Cristina, Momoti (vals), Cueca. De la autoría de Zea y arreglos: Preludio, Vals Elegiaco (a la memoria de A. Lauro), Caramba (melodía de O. Galíndez), San Pedro (canto folklórico), Pajarillo al estilo del arpa llanera (folklore), La Canción del por qué (melodía de A. Lauro), El Norte es una Quimera (melodía de L. Fragachán), Yaguazo Revuelto, Mi Tripón (melodía de O. Galíndez), El Frutero (melodía de C. F. Iriarte), La Vida Canta en Navidad (melodía de H. Martínez), Oriente es Otro Color (melodía de H. Martínez).

Su agenda del año 2013 está llena de actividades. Tiene proyectos de grabación: “he ido lento porque me autofinancio. El primer disco está basado en el repertorio de Zea entre amigos, así que será música tradicional venezolana. Luego tengo una producción con temas de Joan Manuel  Serrat que son canciones que ya he interpretado a lo largo del tiempo, desde hace 20 años y que forman parte de mi repertorio. Aquí se involucra Lucho Marcano con su excelente voz, que es de una hermosura y musicalidad desbordantes. Acompañan también David Peña en el contrabajo y Edgar Saume en la percusión. Tiene formato de cuarteto”, cuenta el maestro Zea, quien además edita él mismo porque se trata de un proceso muy creativo. Adicionalmente está trabajando también en un disco basado en Juan Sebastián Bach.

A nivel de conciertos le toca empacar su guitarra y sus maletas para una gira internacional por Estados Unidos, Inglaterra y Dinamarca, pues está invitado a varios festivales y allí interpretará música europea, latinoamericana y venezolana: “nunca podré dejar de tocar nuestra música, sino la promocionamos nosotros, ¿quién lo hará? Yo crecí con ella y la amo profundamente”, puntualiza, quizás porque el público de esos países aprecia mayormente al artista que siente amor por su propia nacionalidad y sus expresiones musicales.