Luis Castellanos

Luis Castellanos

Por Luis Castellanos

La historia del “Chino Chung” (como le llamábamos cariñosamente) es de verdad especial y conmovedora… Como digo en el comentario de la foto, es el mismísimo ejemplo de cómo un punto de inflexión del destino puede cambiar una vida entera.

Todo comienza en los años 60’s. Mi papá en todos esos años en la dirección de la Escuela Superior de Música José Angel Lamas, acostumbraba a almorzar en los alrededores, en especial un cafetincito arepera que tenían unos chinos cerca de la Santa Capilla. Era una época en que los chinos emigraban o escapaban de China con lo poco que tenían puesto y llegaban dispuestos a trabajar en lo que se pudiera, ya sin anhelos de vocaciones ni deseos sino de sobrevivencia.

Un día, con bastante pena, recordaba mi papá, uno de los chinos se acercó y le preguntó a mi papá si podía –conocer- a su joven cuñado que había recién emigrado de China y se preparaba para trabajar aunque fuera de mesonero pero había estudiado música en China antes de salir. Mi papá con su eterna bonhomía enseguida cita para el día siguiente al joven Chung a la Escuela de música pero para hacer de la visita algo productivo también, le dice al maestro Omar Sansone, titular de la cátedra de contrabajo que esté presente y así aprovechaban para audicionar al muchacho chino que venía.

El Chino Chung

El Chino Chung

El caso es que el muchacho resultó un fenómeno de talento y disposición al contrabajo por lo que mi papá arregló para inscribirlo y el Prof. Sansone lo tomó como discípulo. Así comenzaba todo.

Un par de semanas más tarde se presentó en la oficina de mi papá una familia china a quienes ni siquiera conocía; era la hermana de Chung, su esposo y sus hijos y en gratitud le pidieron a mi papá que fuera padrino de su hija Lilia Chang Chung. Mi papá hace el bautizo en la Catedral de Caracas con Monseñor Pellín oficiándolo. Esa relación duró SIEMPRE!!! Los Chang establecieron lazos familiares hasta la fecha. Nunca olvido las invitaciones mutuas a las casas de ambos, las increíbles invitaciones a su casa a cenas de cocina china casera Szechuan y la fidelidad de ese padrinazgo hecho una verdadera familia. Los niños Chang ya hombres, viven en Miami hace muchos años y cada vez que alguien de la familia viaja, están allí llenos de atenciones. (El último viaje de mi mamá la esperaban en el aeropuerto).

El caso de Chung continuó y es una historia INCREIBLE!!! El avanzaba en la cátedra del Prof. Sansone y mi papá le abrió la oportunidad de la práctica orquestal con la Sinfónica Experimental, la primera orquesta de jóvenes del país, cerca de 1969. Allí Chung abrió alas. Unos años más tarde ganó la plaza de contrabajista en la Orquesta Sinfónica Venezuela pero lo que sigue es aún más emocionante y hasta conmovedor.

A los pocos años de lograr la plaza en la OSV llega la información de que se abrió concurso para una plaza de contrabajista en la Sinfónica de Philadelphia, una de las más importantes del mundo para el momento. Uno de los titulares pasaba a retiro y se abría UNA plaza para concurso y Chung, decide presentarse a la audición, compitiendo con más de 200 contrabajistas de los 5 continentes y para no hacer la historia más larga CHUNG GANO EL CONCURSO!!!!! y quedó contratado fijo como contrabajista de la Philadelphia Symphony para siempre!!!

Esa es, de la forma más breve que pude, la historia del “Chino Chung” y lo que representó aquel punto de inflexión cuando su cuñado mesonero se atrevió a duras penas y luego de semanas de indecisión, a hablarle a mi papá.