Un científico descubre que el mapa sonoro de estos instrumentos del siglo XVIII se parece mucho al humano

Vía Tendencias 21.com | Agradecidos con María Elisa Flushing por enviar el enlace de esta nota
Nagyvary, J.: A Comparative Study of Power Spectra and Vowels in Guarneri Violins and Operatic Singing. Savart Journal, North America (2013).

Un investigador de la Universidad de Texas A&M ha demostrado, tras 25 años de investigación, que los sonidos producidos por los violines Stradivarius y Guarnerius se parecen muchísimo a los producidos por una soprano. El descubrimiento podría cambiar la manera en que se pone precio a los violines, puesto que se podría tener en cuenta su “calidad vocal”.

Joseph Nagyvary, investigador de la Universidad de Texas A&M (EEUU)

Joseph Nagyvary, investigador de la Universidad de Texas A&M (EEUU)

Durante muchos años, algunos expertos musicales se han preguntado si el sonido de los violines Stradivarius y Guarnerius podría incorporar elementos del habla, como las vocales y consonantes. Un investigador de la Universidad de Texas A&M (EEUU) ha proporcionado las primeras pruebas de que los maestros de violín italianos trataron de integrar determinados sonidos vocales en sus violines.

Joseph Nagyvary, profesor emérito de bioquímica en la Universidad de Texas A & M, dice que de las vocales que identificó en sus violines, sólo dos eran italianas -“i” y “e”-, mientras que las otras eran más de origen francés e inglés.Sus hallazgos aparecen en la edición actual de Savart Journal, una revista científica sobre la acústica de instrumentos musicales, y tienen el potencial de cambiar la forma en que se fabrican los violines y la forma de ponerles precio.

“Esperaba encontrar más vocales italianas, lo que los expertos llaman el sonido “italiano viejo” en realidad tiene la marca de las lenguas extranjeras”, confirma Nagyvary en la nota de prensa de la Universidad.

Nagyvary ha sostenido durante décadas que los grandes fabricantes italianos de violines Stradivari y Guarneri del Gesù crearon instrumentos con una calidad tonal más parecida a la humana que cualquier otro hecho en aquella época. Para probar su teoría, persuadió al famoso violinista Itzhak Perlman para grabar una escala en su violín, un Guarneri de 1743, durante un concierto en 1987 en San Antonio (Texas).

Para hacer la comparación, Nagyvary pidió a la soprano de la Metropolitan Opera Emily Polea, que grabara su voz pronunciando vocales con un estilo operístico.

“Se ha dicho a menudo que los violines “cantan” con una voz femenina de soprano. La voz de Emily es brillante y tiene la experiencia necesaria para cantar todas las vocales de las lenguas europeas en una escala musical”, explica Nagyvary.

“Analicé sus muestras de sonido por ordenador y luego obtuve un mapa en 2-D de las vocales de la soprano femenina. Cada nota de la escala musical del violín fue sometida al mismo análisis, y los resultados se representaron gráficamente enfrentados a los de las vocales de soprano”.

Resultados

Los 25 años de investigación de Nagyvary en el proyecto demostraron que los sonidos de la voz de Pulley y los del violín encajaban muy bien en el mismo mapa sonoro. Sus descubrimientos son significativos por dos razones.

“Durante 400 años, los precios de violín se han basado casi exclusivamente en la reputación del fabricante: La etiqueta en el interior del violín determinaba el precio”, recuerda Nagyvary. “La calidad de sonido rara vez entró en consideración al poner los precios, ya que se consideraba inaccesible. Estos hallazgos podrían cambiar la forma en que se valoran los violines.”

Las nuevas imágenes gráficas del sonido de violín también podría ser útiles para enseñar a los estudiantes a mejorar la calidad de su producción tonal, añade.

En los últimos años los violines de Guarneri del Gesù han superado a los de Stradivari: ciertos violines Guarneri se venden ahora por entre 10 millones de dólares y 20 millones cada uno.

Nagyvary fue el primero en demostrar que Stradivari y Guarneri empapaban sus instrumentos en productos químicos como el bórax y la salmuera para protegerlos de una plaga de gusanos que se extendió por Italia en el siglo XVIII. Por pura casualidad, los productos químicos utilizados para proteger la madera tuvieron el resultado involuntario de producir unos sonidos únicos que han sido casi imposibles de replicar en los últimos 400 años. Sus conclusiones fueron apoyadas y demostradas por la Sociedad Química de Estados Unidos.

El profesor jubilado de la Universidad de Texas A & M se ha hecho violines con maderas cuidadosamente hechas a mano empapadas en una variedad de productos químicos.