Vía: runrun.es/ Por Carolina Jaimes Branger

“Soggetto Cavato” significa “sujeto tallado”. Un término que expresaba la melodía de un nombre en la música polifónica italiana de los siglos XV, XVI y XVII. “Soggeto Cavato” es también el título del maravilloso libro del Maestro Jesús (Chúo) Alfonzo sobre los primeros cinco años de El Sistema.

Literalmente, me lo devoré. Es un libro que deberían leer todos los venezolanos para recuperar la fe en el país y su gente. Desde el maravilloso prólogo de Isabel Palacios, donde cada palabra es una joya en sí misma, hasta el epílogo, las páginas están llenas de anécdotas que dan cuenta de la epopeya que ha sido la creación de nuestro Sistema de Orquestas.

Toda gran obra empieza con una gran idea y necesita de alguien que crea fervientemente en esa idea y la impulse. Por eso, el nombre de José Antonio Abreu aparece en todos los capítulos. “Atril por atril”… “otra vez”… “otra vez”… los músicos todavía ensayan “a la manera” del Maestro Abreu, lo que significa que hasta que no esté perfecto, no terminan de ensayar. “Muchas veces empezábamos el ensayo a las seis o siete de la noche y no sabíamos a qué hora terminaríamos”… Cuando ensayaban con Abreu, no había intermedio.

Entrañables los recuerdos, las fotos, muchas de ellas inéditas, que retratan a aquellos pioneros que no imaginaban el tamaño de la obra que estaban ayudando a construir. En palabras de Isabel Palacios: “Ser pionero no te deja ver el camino que estás construyendo, simplemente avanzas, abres brechas, sueñas y también crees ciegamente en quien te guía y te dice que el asunto es por allá, aquella persona que te habla de un futuro que eres incapaz de vislumbrar”. José Antonio Abreu, visionario y creador. Maestro e inspirador. Sólo él era capaz de ver más allá de lo que veían aquellos jóvenes que había congregado para formar la obra más trascendente que ha conocido nuestro país. Ellos tuvieron la intuición y la esperanza de que “aquéllo” era distinto. Vuelvo a citar a Isabel Palacios:

“Entonces recordé un trozo del Principito de Saint-Exupéry:

Cuando a los adultos se les habla de un nuevo amigo, jamás preguntan sobre lo esencial del mismo. Nunca se les ocurre preguntar: “¿Qué tono tiene su voz? ¿Qué juegos prefiere? ¿Le gusta coleccionar mariposas?”

Pero en cambio preguntan: “¿Qué edad tiene? ¿Cuántos hermanos? ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto gana su padre?” Solamente con estos detalles creen conocerle”

Aquellos pioneros “siguen preguntándose por el tono de su voz, por los juegos que prefiere y sin duda, si le gusta coleccionar mariposas”. Ahí está el secreto.

En el libro, Chúo Alfonzo se pasea por las experiencias buenas, por los fracasos, por los éxitos y las decepciones. Toda gran obra pasa por todas estas etapas, sobre todo en su periodo de consolidación. Una anécdota del Maestro Carlos Chávez, quien había venido a dirigirlos en la gira a Aberdeen, lo relata: el Maestro paró uno de los ensayos y le dijo a Frank Di Polo en perfecto español: “Así yo no puedo Frrrank. Yo no voy a viajar con la orquesta sonando así… Yo mejor me voy…”. Los jóvenes músicos se quedaron como en un velorio, hasta que el Maestro Chávez regresó y días después los dirigió en el clamoroso concierto –el evento más importante de los primeros años de historia de la Orquesta Nacional Juvenil de Venezuela “Juan José Landaeta”- que inauguró el Festival Internacional de Orquestas Juveniles.

El primer concierto, el 30 de abril de 1975, del que ahora celebramos 40 años, los ensayos en Parque Central, el “tocar y luchar” como lema, el entusiasmo, el optimismo y la fe de muchos en la iniciativa del Maestro Abreu, la reticencia, la negatividad y las burlas al proyecto de otros tantos. No fue fácil. Un profesor de la Lamas, dijo en más de una ocasión: “Abreu siempre empieza las cosas pero nunca las termina”.

El epílogo lo resume todo: “esta revolución musical, social y verdadera nunca podrá terminar porque en cada hora del día se hace simplemente más grande, trascendente e infinita”.

No dejen de leer el libro para sentirse orgullosos de esta obra hecha en Venezuela por venezolanos.