Alberto Grau

Alberto Grau

Agradecidos con Alexis Páez, por enviarnos gentilmente el enlace de este interesante artículo

Vía: mi vida, mi mundo coral Difundiendo el canto coral venezolano

Tres días entonando lo mejor de la música andina colombiana de grandes maestros fueron suficientes para cautivar a este experto de la dirección coral de Venezuela.

El maestro Alberto Grau Dolcet no es muy exigente sobre lo que los niños tienen qué hacer si quieren perpetuar los aires tradicionales: solo les pide seguir el proceso y estar acompañados por sus padres y docentes.Para este experto de la dirección coral, que nació en Barcelona, España, pero que se radicó y obtuvo mayor reconocimiento profesional en Venezuela, la clave es el entusiasmo y la constancia, sin importar si el menos canta bien o mal.“Depende también de los profesores, que es una profesión extremadamente complicada, ya que cada coro es distinto, entonces deben tener un buen radar para saber cuál es la mejor manera de llevar el grupo”, explica.Y añade que “no es solo tener los conocimientos musicales, sino, también, una especie de intuición para manejar los niños (…). Hay niños cantando y lo hay que buscar ahora es que sigan cantando toda su vida”.
Aspectos variosCon su experiencia de casi 40 años de formación y dirección coral y la belleza que halló en las pequeñas voces de Colombia, Grau es consciente de lo importante que es saber medir la edad para iniciar la formación musical.“Cuando empiezan muy temprano, es una distracción. A partir de los cinco o seis años sí se les tiene que buscar el estímulo, porque la música, aun cuando es muy divertida, hay que tomarla muy en serio para grandes resultados”, señala.

Y admite que en el encuentro, al que asistió como invitado especial, “me impactó que casi todos cantaron canciones haciendo alusión a la guerra y explicando que es mejor ser fraternos y convencerse de que lo mejor para nuestro pueblo es la paz”.

Sobre si existen obstáculos para la formación, dice que el mayor es “la pequeña indiferencia en los colegios, encontrar un espacio apto para los ensayos y hallar las fórmulas para que vayan progresando los niños y los profesores.

“El límite se puede registrar en el pago de una buena clase, en la disposición del transporte y al participar con ellos en conciertos y ensayos. En la música no se ‘malinvierte’ el dinero, sino que se ahorra, al evitar posibles problemas de drogas”, finaliza.

Recuerde que Alberto Grau Dolcet fundó en 1967 la Schola Cantorum de Caracas. “A esta ciudad da gusto venir y regresar con frecuencia”, explica.

La clave en su país

Todo un sistema coral y orquestal tiene Venezuela, según lo explica Grau Dolcet, de agrupaciones que “comenzaron a trabajar hace ya 30 años, y que han dado muchos frutos, una gran base para esa pirámide que hay que ir construyendo”.

“Es digno para nosotros de orgullo poder promocionarlo fuera de nuestras fronteras y honestamente pienso que por eso estoy aquí”, afirma.