A continuación ofrecemos la traducción de un artículo en el periódico belaruso de circulación nacional DIARIO RESPUBLIKA sobre el reciente Concierto realizado por el director venezolano Gerardo Estrada Martínez en el cierre de temporada de la Orquesta y el Coro de Mogilev (Belarús) los días 14 y 15 de junio del presente año.

“Suena el último acorde y una tormenta de aplausos rompe el silencio del auditorio. Otro proyecto conjunto de la Orquesta y el Coro de la ciudad de Mogilev y el director de orquesta venezolano Gerardo Estrada Martínez ha sido un verdadero deleite para los amantes del arte. Esta vez los músicos ofrecieron a sus admiradores las emociones de las melodías de las películas más famosas, profundizando la impresión al proyectar las secuencias de las mismas, haciéndolas sonar de manera diferente. El estreno, por sí mismo, podría fácilmente considerarse una interpretación de alto nivel internacional. “Llevamos más de cinco años colaborando”, el maestro logra recibir lasflores de sus admiradores, tomarse fotos y responder a las preguntas todo almismo tiempo.

¿Cómo empezó todo?
“Desde el primer Festival Internacional de Música Sacra “Dios Todopoderoso” donde participé. Me quedé impresionado tanto de la ciudad, como de la magnitud del evento y el nivel de los participantes. En consecuencia, acordamos dar un concierto con la orquesta y el coro local. Desde entonces hemos tenido muchísimos: voy a Mogilev a ensayar y actuar al menos tres o cuatro veces al año.”

Gerardo es diplomático, se desempeña como Primer Secretario en la Embajada de Venezuela en Belarús. Pero la música ha sido y sigue siendo una parte importante de su vida. Posiblemente, esto sea lógico para una persona con un apellido tan sonoro: Estrada (en ruso “Estrada” significa escenario – Nota del Traductor).

“Empecé a tocar el violín a los tres años, más tarde estudié percusión en Caracas. Estuve aprendiendo el arte de dirigir la orquesta en Venezuela, Argentina, España con distintos maestros y en distintas ocasiones”, detalló el director.

Su curriculum artístico abarca muchas victorias en concursos internacionales, colaboraciones con las mejores orquestas de diferentes países, la fundación de la Orquesta Bolivariana del Estado Carabobo y otros proyectos musicales. Dentro de la extensa lista de sus premios y galardones también está el Botón Dorado de la Real Academia de la Música de Valencia, España en su capítulo de colaboración internacional.

El pasado mes de mayo Gerardo ganó el Concurso Internacional Batuta de Oro, dejando atrás a ochenta rivales.

¿Acaso es fácil para un músico de renombre encontrar un lenguaje común con la plantilla del Coro y la Orquesta de Mogilev?
“Siendo un diplomático, soy responsable de los asuntos culturales. Y éstos van mucho mas allá de los límites capitalinos. Por cuanto más ciudades y pueblos visites, mejor llegas a conocer la vida del país y de sus habitantes. Comparto la posición de la Embajada de Venezuela en Belarús al respecto.

Visité Grodno, Brest, Soligorsk, Polotsk, es imposible enumerar todas las ciudades del interior que he visitado. En lo que se refiere al Coro y la Orquesta de Mogilev, las relaciones profesionales que aquí había tenido se transformaron en las de amistad. Me atrevo a decir que incluso tenemos un alma común: al hacer música nos sentimos de igual manera, experimentamos emociones parecidas. Por ejemplo, el programa donde de música del cine internacional fue preparado en el transcurso de sólo una semana. Apenas unas semanas atrás tocabamos música clásica, obras espirituales..(Stabat Mater de Pergolesi, Gloria de Vivaldi).”

Esta colaboración internacional ha sido un gran estímulo para el desarrollo del equipo, reconoce el director titular del Coro y la Orquesta, Sergéi Lischenko. Los ritmos latinoamericanos han sido parte inherente del repertorio de los virtuosos de Mogilevv ya que el público los recibe con gran entusiasmo.

“Cada artista tiene su visión del arte, su percepción del mundo. Con lo cual, no existe nada de celos, todo lo contrario, la experiencia de un trabajo conjunto con el Maestro Estrada nos ha enriquecido mucho”, señaló Sergéi Lischenko.

El maestro habla ruso con sus nuevos colegas. Dice que no lo aprendió con fines específicos: lo dominó durante su servicio en la Embajada, complementando sus conocimientos de otros idiomas como español, portugués, inglés e italiano. En general, ha hecho muchos descubrimientos personales en Belarús. Por ejemplo, fue aquí donde vio la nieve por primera vez. “Fue un espectáculo inolvidable.

Aprecié tanto la caída de la nieve que no sentí frío. Después me tuvieron que internar en un hospital, desde aquel entonces intento vestirme acorde al clima”, se ríe Gerardo. “¿Qué más me
gusta? Las ciudades bellas y bien cuidadas, la limpieza de las calles y las zonas residenciales. Pero más que nada la sinceridad, cordialidad, generosidad de la gente.” Los belarusos y los venezolanos tienen mucho en común, cree él. Pero le hacen falta la familia, el mar y el sol.

“Por lo general,visito a mi familia una vez al año, aunque a veces puedo tener viajes de servicio cortos. No me van a creer: al cabo de un tiempo empiezo a extrañar a Belarús. Cuando regreso a Minsk, entonces echo de menos a Venezuela.” El maestro enfatizó que ambos países son muy queridos para él.
¿Cómo logra tener tiempo para todo? Ya que además de laborar en la Embajada, actuar, organizar exposiciones, reuniones y todo tipo de actividades culturales, Estrada también compone música.

La receta es muy fácil dice él: uno tiene que amar la vida, perfeccionarse siempre. En cuanto a la música, es una buena forma de hacer diplomacia, asegura Gerardo. Ayuda a establecer contactos, encontrar intereses comunes y coinstruir un mundo mejor. Varias veces el maestro tomó la iniciativa de organizar conciertos benéficos y los fondos recolectados se destinaron para distintos fines sociales. No obstante, no cobra en la mayoría de sus conciertos, pero lo sustituye con éxito, salas llenas, aplausos y el amor infinito de los espectadores.“¡Actuar en el escenario, ilusionar al público, esto es felicidad!”, no oculta Estrada.

Siendo el Coordinador del Centro Cultural Latinoamericano Simón Bolívar en Minsk, ha logrado mucho para que los belarusos y los venezolanos lleguen a entenderse mejor. En lo que se refiere a los ciudadanos de Mogilev, próximamente tendrán más oportunidades al respecto. “Existe una idea de hacer Mogilev y Barinas ciudades hermanas”, compartió el diplomático los futuros planes. Confía en que esta idea se haga realidad. Y nosotros lo tomaremos con mucho agrado.