David Peralta

David Peralta

Vía: davidperalta.es/ Por David Peralta

Sé que no te gusta.
No quieres ni acordarte de la sensación que te produjo.
Una sala de conciertos donde una orquesta formada por 100 músicos, interpretaban música de hace un par de siglos.
Te obligaron a ir.
Muchos de esos músicos tocaban instrumentos construidos como se hacía hace cientos de años.
Ninguno eléctrico.
Todos de negro. Chicos y chicas.
Serios.
En silencio.
Era un concierto de música clásica.
Y no se parecía en nada a los conciertos a los que vas normalmente donde todo el mundo salta con sus móviles en la mano.
Todos vistiendo de manera informal.
Pero te pido que lo reconsideres.
A lo mejor estás juzgando precipitadamente a esos chicos que se sientan ordenadamente en el escenario y se visten de negro porque es lo que se ha hecho siempre y se lo exige su contrato.
Pero te diré algo ahora que nadie nos oye.
Ellos también adoran las nuevas tecnologías y usan Twitter o cualquier otra red social como lo haces tú.
Incluso aunque sus jefes no les dejen, no les importe o no sepan cómo hacerlo.

A los chicos de negro les encanta Twitter

Muchos de ellos además, son artistas comprometidos que pretenden con su talento aportar a la sociedad los valores que aporta la música clásica.
Una música, por cierto, que ha permitido en su evolución que exista esa otra música que a ti tanto te gusta.
Pero no te preocupes.
Yo te entiendo.
Te sientes muy lejos de esos profesionales y es lógico.
Asocias la música que tocan con algo aburrido y pasado de moda.
Una costumbre de otro siglo, donde los domingos había que vestirse bien para cumplir tu obligación con la comunidad.
En silencio.
Siguiendo los rituales de tus mayores.
Y ahora eres tú quien decide. Como debe ser.
Pero no o es culpa tuya.
Ni tampoco de esos músicos que hacen todo lo posible por darte todo lo que llevan dentro.
La culpa la tienen aquellos que venden y promocionan la música que tocan esos chicos de negro. No lo ven como algo para ti. O tienen miedo a que los rechaces si lo intentan.
Y no lo hacen.
Sin mala intención.
No saben que la mejor manera para que te acabe gustando esa música, es acercártela sin que tú tengas que hacer nada.
Ayudándote a entenderla sin que renuncies a ser quien tú eres.
Buscándote donde te mueves y te desenvuelves con comodidad.
Los responsables de marketing de estos colectivos instalados en la tradición, no están sabiendo conectar contigo y no tienen un plan para conseguirlo.
A través de tus redes sociales, por ejemplo. Que son también la de tus amigos.
Y lo que es peor, tampoco están usando el potencial de los contactos en las mismas de sus músicos para llegar a ti. Esos chicos y chicas de negro que ves tan lejos de tu realidad.
Los mismos a los que nadie enseñó, cuando estudiaban para llegar a donde están ahora, la importancia de estos canales para el futuro de su sector. Donde se encuentra el público del futuro.
De la orquesta del futuro.
Pero debes saber que muchos de ellos son más activos en Twitter, Facebook, Google + o Pinterest que sus propias orquestas. Incluso son más influyentes.
Raro, ¿no crees?.
Y claro, tú eliges otra música y otros conciertos que te resulten más cercanos y te llevas a tus amigos. Incluso aunque tengas que pagar más dinero por ello.
Tienes toda la razón.
Porque hay todavía muy pocas orquestas clásicas que se hayan dado cuenta de lo importante que es estar conectado con su público a través de las redes sociales y del valor que ese hecho les puede aportar.
Algunas tienen miedo a lo desconocido.
Otras no ven una utilidad directa al hecho de intentarlo.
Las que más están pero no lo hacen bien y no te encuentran.
Quieren usar las redes para venderte entradas a través de ellas.
No entienden nada.
Tú las usas para comunicarte con tus amigos y compartir lo que te gusta con ellos. Por eso no les haces haces ni caso.
Con razón.
Si quieren llamar tu atención, tienen que aportarte valor y olvidarse de esas anticuadas normas de la propiedad intelectual que te impiden por ejemplo grabar un fragmento de un concierto o hacer fotos de esos músicos tan especiales.
Algo que sí haces en los otros conciertos. En los que realmente te gusta estar para decírselo a tus amigos a través de las redes sociales.
Por eso es importante que los colectivos de la música clásica se conciencien que los nuevos canales de comunicación han llegado para quedarse y que ignorarlos es ignorarte a ti.
Además de a mucha más gente.

Ignorar las redes sociales en música, es ignorar al público del futuro

Y que son ellos los que se tienen que adaptar a ti.
No al revés.
Solo así acabarán convenciéndote algún día antes de que sea demasiado tarde y tus hijos ni siquiera tenga la oportunidad de intentarlo. Porque esos chicos de negro hayan desaparecido con la última orquesta.
Por eso te voy a pedir un favor muy especial.
Acércate un día a uno de esos conciertos.
No apagues tu teléfono móvil.
Quítale el sonido y el flash para que no te vean que has sido tú.
Saca tu teléfono y haz una foto durante el concierto. Y compártela con tus contactos en todas tus redes.
Si alguien te llama la atención, di que vas de mi parte.
Que es mi culpa.
Pero ya verás cómo esa foto será compartida por más gente de la que te esperas.
Yo mismo te la retuitearé si me nombras.
Y seguramente lo harán ellos también.
Los chicos de negro usan Twitter también, no lo olvides.
Y están deseando conocerte.