40 años de experiencia en la formación de talentos infantiles garantizan al país el éxito como potencia musical de primer nivel

Vía: www.elmundo.com.ve | Eduardo Parra Istúriz

Mucha ceguera o, mejor dicho, mucha sordera tiene que haber en alguien para que no note que Venezuela es una potencia musical.

No sólo nos hemos alimentado de varias sangres madres en ese proceso de sincretismo cultural que tanto se nos nota sino que además tenemos el sistema más exitoso en el mundo para asegurar la producción de buenos músicos.

A nuestra natural cualidad de mestizos y receptores de influencias externas se suma la acción consciente de Fundamusical (Fundación Musical Simón Bolívar), ente mejor conocido por el Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela (El Sistema), que ya alcanza cuatro décadas de trabajo ininterrumpido en la formación y difusión de valores musicales.

Esto es sin duda una fórmula ganadora: Venezuela exporta músicos y no sólo para las orquestas de música académica sino que muchos de los que se forman terminan decantándose por la música popular, sin abandonar a los clásicos. En ese grupo se inscriben Eric y “Chipi” Chacón, Pacho Flores, Luis Julio Toro o Alexis Cárdenas.

Como la vida avanza y los niños dejan de serlo, El Sistema no se detiene. Actualmente forma a cerca de 700 mil niños en distintos niveles y modalidades musicales, atendidos por 9 mil profesores en las 24 entidades del país. Este enorme semillero se distribuye en 1.305 orquestas juveniles, infantiles y pre-infantiles y 1.121 coros infantiles y juveniles.

No es de extrañar, entonces, que Venezuela cuente con los mejores músicos del mundo en esa edad.

El “dream team” musical

En cada uno de los núcleos, en cada una de esas orquestas, se van destacando algunos niños por sus capacidades. Es así como a la directiva de El Sistema se le ocurrió crear una especie de “dream team” de la música, la Selección Nacional Infantil de Venezuela (SNIV), en el que apenas se encuentran 207 niños entre 7 y 12 años.

Según plantea Andrés González, director de Formación y Desarrollo de Fundamusical, estar entre esos 207 no es poca cosa: “imagínate lo que significa en un sistema con alcance nacional, que tiene miles de ejecutantes de cada instrumento, el formar parte, por ejemplo, de la línea de tubas. Sólo hay cinco tubas en la SNIV y podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que esos cinco son los mejores tubistas del mundo, al menos de esa edad. Lo mismo es válido para cualquier instrumento que escojas”.

La selección de este grupo no fue sencilla ni tan obvia como pareciera. No se trató simplemente de tomar con pinzas a los más virtuosos: “hicimos audiciones -explica González- y en algunos casos vimos que había niños que no eran los más adelantados en su instrumento, pero eran los que aprendían más rápido; los que cambiaban de nivel en menor tiempo. Ese fue el criterio para integrar la SINV. El resultado para mí es muy claro. Nosotros hicimos una gira hace mes y medio en los estados andinos y Zulia, y ahora, al reencuentro, esos muchachos están completamente en otro nivel”.

González no sólo es un gerente de Fundamusical sino que, además, es director de orquesta, así que está en plena conciencia de lo que afirma. Él mismo dirigió a la selección en la gira andina y, por supuesto, en la actual ronda.

La gira sur oriental

El reencuentro al que se refiere Andrés González es la actual gira por estados orientales, que comenzó el lunes 25 de mayo y que aún está por terminar.

En esta ocasión la SINV recorre los estados Bolívar, Delta Amacuro, Monagas, Sucre, Anzoátegui y Nueva Esparta, en donde se realizan muestras musicales y un importante trabajo de integración entre ellos y las orquestas regionales, así como los núcleos más alejados de las capitales. Si sumamos estos seis estados, en sus núcleos se forma a casi 100 mil niños y jóvenes.

González indica la importancia que tiene para Fundamusical hacer que el niño conozca todas las características de su país: “Venezuela es un país riquísimo, pero no porque tenga petróleo. Hay mucha más riqueza en sus paisajes, sus costumbres y, si estamos formando venezolanos que van a representarnos en el mundo, tienen que conocer a su país, tienen que amarlo para que transmitan ese sentimiento a donde vayan. En la medida en que fortalecemos ese amor, mejoramos la calidad del ciudadano”.

Dos ríos de música

La gira comenzó por el estado Bolívar, en Puerto Ordaz, punto de encuentro de los dos grandes ríos de Venezuela. Allí el coordinador es Edgar Pronio, clarinetista y fundador de El Sistema, cuando él era uno de los alumnos.

Pronio atiende, directamente y a través del Programa Simón Bolívar, que extiende la presencia del sistema a las escuelas, a 19 mil 600 alumnos. También coordina los programas de Iniciación Musical, proyecto Alma Llanera y la Big Band. Cuenta para ello con un equipo de 285 profesores que asisten a 11 núcleos en 9 de los 11 municipios del gigantesco estado.

No todo es miel sobre hojuelas. Pronio cuenta que “actualmente no contamos con el espacio más apropiado para los ensayos. Sobre todo por la combinación de calor y humedad. Por suerte ya existe un proyecto del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para construir un edificio con todas las condiciones necesarias. Ese edificio se construirá en un terreno de 7 mil 800 metros cuadrados que donó la Corporación Venezolana de Guayana”, explica. Actualmente se apoyan en espacios de la Gobernación de Bolívar y la misma CVG.

“Los niños elevan su rendimiento escolar cuando ingresan al sistema, por varias causas. La música los aleja de actividades adictivas como los videojuegos y sustituye esa diversión por una disciplina que los ayuda a trabajar en equipo y convertirse en seres más responsables” , indica Edgar Pronio.

El liderazgo, el ejemplo, es un elemento muy importante. En el caso del estado Bolívar es muy evidente: de los 8 clarinetes que fueron seleccionados a la SINV, tres salieron de las filas de ese estado; es decir, siguieron el ejemplo de su director. Esto refuerza lo planteado por González en torno al proceso formativo de los niños.

Mientras se escribe esta nota, la gira sur oriental sigue su curso; la SNIV se encuentra con las orquestas infantiles de cada estado visitado y el trabajo de incorporación de niños y jóvenes a una actividad productiva y edificante no se detiene. Quienes deseen ver de primera mano cómo se construye a un mejor ciudadano, asómense a la música, que los espera.

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