Vía: www.miamidiario.com | por Ivonne Vela

El pasado jueves 15 de octubre se celebró una nueva edición de Guataca Nights, una franquicia musical de la organización Guataca Producciones, cuyo objetivo es ofrecer una plataforma para la promoción y proyección del talento emergente venezolano.

Comenzó la noche con Linda Briceño y su trompeta, acompañada de una orquesta de músicos compuesta por: Max Esquivel en el bajo, Hilario Bell en la percusión y Gabriel Chakarji en el piano; junto a invitados especiales como Rodner Padilla, Alex Blade, Brian Lynch y hasta el venezolano César Muñoz. No hizo falta nada más, porque ver a Linda Briceño en escena es ser testigo de una obra maestra. Su talento es abrumador y su voz conmovedora.

Era también su cumpleaños, pero ella, en vez de recibir presentes – como se acostumbra-; regaló un espectáculo estremecedor a los “guataqueros” de Miami, con un concierto donde interpretó parte de los temas de su más reciente producción musical: Tiempo, así como otros de su autoría que estarán en su próxima producción discográfica.

Como espectador lo primero es agradecerle a esta gran artista por la generosidad de compartir sus dones. Y es que Linda se entrega en cuerpo y alma a su trompeta y su voz. Interpreta cada palabra con extrema delicadeza. Es sin duda una artista en todo su esplendor. Pero, además, Linda es el ejemplo de un ser humano comprometido con dejar una huella en el mundo. “De nada nos sirve tener un gran talento si por dentro no servimos como seres humanos. Con mi música busco comunicarme, elevar nuestra alma y si es posible influenciar vidas de una manera especial”, acota.

Tiene apenas 27 años y reside actualmente en la gran manzana donde cursa estudios en la New School of Music de Nueva York. Con una carrera en rápido ascenso, alcanzando logros que a muchos artistas les toma años; Linda ha compartido escenario con grandes músicos como: Wynton Marsalis, Paquito D’Rivera, Armando Manzanero, Bela Fleck, Abraham Laboriel, Ary Barroso, entre otros; y fue nominada a los Premios Grammy Latino como Mejor Nuevo Artista y Mejor Álbum Vocal Pop Tradicional por su disco Tiempo.

Sin embargo su trayectoria musical no inició en el canto. Probó la percusión y luego la trompeta, instrumento que la convirtió en un rostro conocido. A los 14 años, Linda afirma que fue la negativa de su padre – el reconocido baterista Andrés Briceño- lo que la llevó a cantar. “La que debía ser cantante era mi hermana, pero ella decidió seguir su carrera como Odontólogo y ahí estaba yo preparada para que el General me llevara a la guerra”, comenta.

Entiende muy bien los avatares de los músicos en su lucha por alcanzar sus metas, asegurando que la parte más difícil de ser artista es aprender a ser paciente. “Todos los días son duros para un artista en ascenso. Debes lidiar con muchas cosas y el reto más grande es mantenerte fiel a quien tú eres y a dónde quieres ir. Luego Dios te envía regalitos como premio a la constancia. Es una bendición”, agrega.

Le inspiran las historias reales, “los desenlaces que no salieron tan bien, el amor correspondido, el perdón y, por supuesto, Dios”; temas que usa para componer. Actualmente se prepara para grabar su segundo disco y seguir desarrollando proyectos vinculados a la necesidad de influenciar vidas y de “dejar un piso sólido para aquellos que vienen después de mí”, finaliza.