Durante el curso de liderazgo del programa de MBA en INCAE Business School, dictado por el Dr. Germán Retana durante el mes de noviembre del año 2015, aprendí que los líderes son “promotores de cultura sustentada en valores” y que la cultura, desde el punto de vista organizacional, es la manera en que se llevan a cabo los procesos en una empresa para cumplir su misión.


Por Juan Carlos Ruíz | Músico & MBA | Agradecimiento especial a Irene Bosch por sus observaciones y sugerencias.

“Los buenos podrían cambiar el mundo, si se propusieran a hacerlo”
Jorge Luis Borges

Por otra parte, según investigaciones recientes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el color naranja se suele asociar con la cultura, la creatividad y la identidad. Además, según el BID, “para los pueblos nativos de América del Norte, el naranja es el color del aprendizaje y el liderazgo y para los Tupac Katari –de Perú- es el color de la sociedad y la cultura.” Bajo esta premisa, Felipe Buitrago e Iván Duque, siendo investigadores del BID, desarrollaron el concepto de Economía Naranja que representa una riqueza enorme basada en el talento, la propiedad intelectual, la conectividad y por supuesto, la herencia cultural, capaz de convertir a un país en una potencia comercial, pues, este sector agrupa toda la producción de bienes y servicios que utiliza principalmente el único insumo inagotable que tiene el ser humano: el intelecto y la creatividad. Por lo tanto, de acuerdo con Buitrago y Duque, la Economía Naranja es para nuestros países, una oportunidad infinita.

Ahora bien, el proceso creativo de bienes y servicios culturales ofrece también lecciones de liderazgo que promueven la forma en que debe implementarse una estrategia de desarrollo sostenible en una nación. Por lo tanto, de la Economía Naranja se deriva el Liderazgo Naranja personificado por los artistas quienes de forma natural contribuyen con los cambios integrales que nuestros países requieren para evolucionar.

Venezuela tuvo, por poner uno de los más notables ejemplos, a Simón Díaz, músico reconocido por educar a los niños en temas como la ecología y la lucha contra la violencia. Una de sus habilidades más importantes, es que a través de un programa de televisión infantil llamado Contesta por Tío Simón, demostraba la capacidad de poder regalarle a un niño una alcancía o una cuenta de ahorros y a su vez convertir en poeta a ese niño en cuestión de minutos. Hoy en día, bancarizar a un menor de edad es algo muy complejo, pero Simón Díaz lo podía hacer 30 años atrás, además fomentando la cultura del ahorro desde la niñez.

También, Simón se destacó por crear una marca país para Venezuela a través de composiciones transcendentales, con profundas raíces locales que han sido interpretadas en todo el mundo. Tal es el caso de Caballo Viejo, una de las canciones populares más versionadas y también de la Tonada de Luna Llena que fue incluida por el reconocido cineasta Español Pedro Almodóvar en su película La Flor de mi Secreto. Asimismo, Simón abordó indirectamente en sus composiciones, temas fundamentales para Venezuela, aún vigentes, tales como la descentralización y las consecuencias económicas y sociales del boom petrolero en Venezuela, con Mi Querencia y Sabana.

En Colombia, García Márquez se convirtió en un modelo y ejemplo de disciplina, de tenacidad, de lealtad a la vocación, de rigor y honestidad. No solo fue el autor del segundo libro más traducido de la historia (ejemplo de economía naranja), sino que logró conectarse con todo tipo de personas (liderazgo naranja) a través de un lenguaje sencillo pero sin perder la forma y el rigor propio de la literatura. Según el Dr. Ariel Castillo Mier, la literatura y la vida de Gabo “cambiaron la percepción nacional de la cultura popular del Caribe (el carnaval, la cumbia, el vallenato, la manera de vestir y de comer, el lenguaje, la mamadera de gallo o actitud irreverente ante la realidad) muy estigmatizadas antes de la obra del Nobel.” Esto es un ejemplo de innovación y liderazgo estratégico. Lograr aumentar el valor percibido de la cultura de un país no sólo fue una manera de contribuir con la economía, sino que enalteció el gentilicio colombiano que seguramente debió traducirse en mejores ciudadanos.

Existe evidencia científica del poder de convocatoria del poeta mexicano Octavio Paz, quien ejerció su liderazgo intelectual para reunir en el verano de 1990 a intelectuales diversos, mexicanos y extranjeros, al Encuentro Vuelta titulado: La experiencia de la libertad, una congregación para analizar la importancia y los efectos sobre Latinoamérica del inminente desmembramiento de la Unión Soviética y la consecuente recomposición geopolítica y económica mundial. A propósito del nombre del evento, argumentó el poeta a los asistentes: “Los agentes del destino son los hombres, y los hombres conquistan la libertad cuando tienen conciencia de su destino”. El resultado más importante de tal encuentro: la recomposición del liderazgo intelectual en México. Me resulta inevitable citar algunos títulos publicados, consecuentes a la convocatoria de Paz: “Del socialismo autoritario a la difícil libertad”, “Del comunismo a la sociedad abierta”, “De la economía estatal a la de mercado”, entre otros.

Así, podría encontrar otros ejemplos de liderazgo emergente de la cultura en otros países de Latinoamérica y el mundo. En la Venezuela contemporánea podemos apreciar iniciativas que marcan cierta pauta a seguir. Tal es el caso de Andrea Paola Márquez, creadora y directora del proyecto “Mi juguete es canción” que como su nombre lo indica, tiene como objetivo convertir las obras de grandes artistas como Aquiles Nazoa, Conny Méndez, Henry Martínez, Otilio Galíndez y Simón Díaz, en los nuevos juguetes de los niños venezolanos. También, los virtuosos Edward Ramírez y Manuel Rangel, quienes se denominaron “Locos de Carretera” por llevar al interior del país una muestra pedagógica de algunas de las propuestas innovadoras actuales de la música venezolana que se ejecutan con instrumentos tradicionales como el Cuatro y las Maracas.

Entonces, como en todo mercado existe oferta y demanda, del mercado cultural podemos concluir que la economía naranja es un sector fundamental para superar las crisis ya que la oferta es infinita si los países se lo proponen. Pero además, de las crisis de los países surgen líderes creativos que generan lecciones sólidamente forjadas, en su esencia, como pilares culturales, entendiendo la definición de cultura inicialmente planteada en este ensayo.

Por otra parte, los artistas actuales estamos llamados a ejercer nuestro liderazgo de manera responsable y coherente, como lo hicieron nuestros maestros universales: Tío Simón, Gabo y Paz y como lo están empezando a hacer Andrea Paola, Edward, Manuel, entre otros en Venezuela. La conexión social y a la misma vez la producción de contenido de alta calidad es definitivamente un reto que tenemos los artistas. Lo que hagamos como artistas debe servir para el desarrollo de nuestra sociedad y como sociedad tenemos que saber que los verdaderos líderes naranjas nos reconcilian con nosotros mismos y con nuestra idiosincrasia, crean para todos y para toda la vida, nos conectan y nos cohesionan como sociedad y nos dejan un patrimonio importante para evolucionar.

Tenemos dos modelos a seguir complementarios entre sí. El común denominador de ambos: el alto desempeño. Un modelo de gestión social como lo demostró Simón Díaz y García Márquez, y un modelo de catalizador político como lo fue Octavio Paz, quien además nos dejó la moraleja de no ser indiferentes ante los desastres que los sistemas dictatoriales ocasionan a nuestros países. La cultura es no endosable a gobierno alguno, la cultura es por naturaleza un instrumento para la libertad del ser humano.

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Los invito a oír una de las composiciones de Simón Díaz interpretada por este servidor https://soundcloud.com/juan-carlos-ruiz-guire/luna-de-margarita

Les comparto también mi TEDx Talks en INCAE Business School: