Vía: www.elmundo.es/

La Comunidad iniciará en los próximos meses un buen puñado de nuevas etapas. El Palau de les Arts (ahora Les Arts a secas por motivos de mercado) sin duda vivirá una de las más complejas tras la salida de Helga Schmidt, impulsora de un proyecto irremediablemente -para bien y para mal- centrado en su figura.

El nuevo intendente, Davide Livermore, ha comenzado con buen pie dentro y fuera del teatro. En parte por su carácter afable y, también, por su política aperturista. Es sin duda una buena noticia convertir el teatro en un «espacio de servicio público», como él mismo dice, y la decisión de poner precios populares en algunas representaciones podría atraer a mucha gente joven. Sin embargo, a pesar de las buenas ideas, hay que consolidar una programación que poco a poco parece diluirse respecto a otros grandes teatros.

Es cierto que hay primeros espadas (Plácido Domingo o Gregory Kunde, por ejemplo) y un uso imaginativo de los alquileres y las producciones ‘menores’. Pero con el presupuesto actual, de poco más de tres millones de euros, la programación difícilmente podrá ser competitiva. La participación del Gobierno Central se antoja fundamental en esta nueva etapa y el futuro gobierno autonómico tendrá que negociar su aportación para que estas buenas ideas puedan sustentarse y que Les Arts continúe siendo una referencia.