Por Roberto C. Palmitesta
@RPalmistesta
ESPECIAL VENEZUELA SINFÓNICA

Cuando fueron anunciados los nominados a los Premios Grammy Latino 2017, tristemente la mayoría del colectivo social y muchos medios de comunicación, al nombrar a los artistas venezolanos que entrarán en competencia solo anunciaron a las caras más conocidas (sin restarles mérito): Franco De Vita, Yordano, Rawayana y Guaco,… muy bien, ¡es una excelente noticia! Pero ignoraron por completo a dos de las orquestas de mayor historia dentro de la música venezolana.

“Textures from the North of South”, con la batuta de In-Hong Cha (discapacitado, dirige desde su silla de ruedas, algo realmente meritorio) cuenta con un repertorio muy variado en cuanto a estilos, épocas, escuelas y sonidos

Sí, no fueron mencionadas debidamente y en muchos casos ignoradas nada menos que la Orquesta Sinfónica de Venezuela con 87 años de historia, la más antigua del país, patrimonio artístico de la nación y toda una institución, así como la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela, la que más logros internacionales ha conquistado, elogiada por los críticos más exigentes y considerada entre las mejores del mundo. Pero en Venezuela Sinfónica si lo vamos a hacer.

La Orquesta Sinfónica de Venezuela participa en una de las categorías más exigentes, debido al altísimo nivel musical que exige: “Mejor Álbum de Música Clásica”, por el disco “Textures from the North of South”, con el director surcoreano In-Hong Cha, que asimismo involucra a Hildemaro Álvarez como productor y a Darío Peñaloza como ingeniero, quienes hicieron un trabajo encomiable y digno de elogiar.

“Textures from the North of South”, con la batuta de In-Hong Cha (discapacitado, dirige desde su silla de ruedas, algo realmente meritorio) cuenta con un repertorio muy variado en cuanto a estilos, épocas, escuelas y sonidos, incluyendo obras del ruso Igor Stravinsky, el alemán Johann Strauss, el inglés Edward Elgar, el italiano Giuseppe Martucci, el francés Juless Massenet, así como del argentino Astor Piazzolla y el venezolano Moisés Moleiro, constituyendo así toda una joya discográfica digna de colección.

La OSV tiene un sonido muy maduro y elegante que se hizo evidente este disco, grabado en la Sala José Félix Ribas del Teatro Teresa Carreño, en jornadas de trabajo que evidenciaron la química que se logró con el director surcoreano. El trabajo del productor Hildemaro Álvarez merece un capítulo aparte; se trata de un pianista y tecladista de mucha experiencia y versatilidad, habiendo trabajado con artistas de la talla de Yordano, Pedro Castillo, Guillermo Carrasco, Gilberto Santa Rosa, Aditus, María Teresa Chacín, Pablo Dagnino y Mariaca Semprun (incluyendo el musical “Piaf: voz y delirio”).

Por su parte la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela con su director, el maestro Gustavo Dudamel, están nominadas por participar en hasta siete temas del disco “Bidimencional” de Guaco, dándole una variedad de sonidos al disco que habrían sido difíciles de conseguir de otra manera, otorgándole así mayor madurez a la producción y enriqueciendo el nivel de fusiones a los que “la superbanda de Venezuela” tiene acostumbrado a su público.

Justamente el disco se llama Bidimensional porque ofrece al oyente dos enfoques de su música, el sinfónico y el tradicional. Las canciones arregladas especialmente para la OSSBV por el maestro Álvaro Cordero son varios clásicos de Guaco: “Aguas de cristal”, “De vuelta a tu corazón”, “Si usted la viera”, “Las caraqueñas”, “Regálame tu amor”, “Si mis paredes hablaran”, así como el primer sencillo promocional de este disco titulado “Lágrimas no más”.

El trabajo del productor Hildemaro Álvarez merece un capítulo aparte; se trata de un pianista y tecladista de mucha experiencia y versatilidad, habiendo trabajado con artistas de la talla de Yordano, Pedro Castillo, Guillermo Carrasco, Gilberto Santa Rosa, Aditus, María Teresa Chacín, Pablo Dagnino y Mariaca Semprun (incluyendo el musical “Piaf: voz y delirio”).

“Desde hace veinte años tenía en mente este proyecto. Me parecía interesante tomar temas emblemáticos de Guaco y hacerle los arreglos para orquesta. La música se presta para todo, no es excluyente. Gustavo (Dudamel) y yo nos conocemos desde hace tiempo y contar con su amistad y talento es un privilegio. Hablamos de uno de los mejores directores del mundo”, declaró Gustavo Aguado a la Revista Estampas del diario El Universal.

Sin duda tanto el director Gustavo Dudamel como los músicos de la OSSBV disfrutaron al máximo la experiencia, ya que muchos de ellos son amantes de la música venezolana y de los ritmos latinos, además de ser seguidores de Guaco desde temprana edad. La “superbanda” se benefició de una orquesta cuyos integrantes llevan en su sangre la versatilidad y que tienen el feeling necesario para tocar su estilo de música, algo que no ofrecen otras orquestas. Dudamel por su parte tuvo el pulso y la habilidad para lograr que sus conducidos “sonarán como tenían que sonar” –como dice el dicho.

Dudamel por su parte tuvo el pulso y la habilidad para lograr que sus conducidos “sonarán como tenían que sonar”