Una parte muy importante para poder hacer música con nuestros instrumentos de la familia del violín (cuerda frotada); es el arco, el cual al igual que el instrumento fue modernizándose con el pasar de los años hasta la versión “definitiva” que conocemos en la actualidad, sin embargo un componente indispensable del mismo nunca ha cambiado y sigue siendo el mismo a día de hoy, Las Crines (Cerdas, Pelo de Caballo).


Vía: www.lsalazarluthier.com | Por Leö Salazar Luthier

Las Crines de Caballo, en combinación con la Perrubia/Colofonia/Brea (resina) generan una alta fricción al roce con las cuerdas y es lo que nos permite producir y arrancar de nuestro instrumento cada una de esas hermosas notas. ¿Te haz preguntado alguna vez de donde provienen? o ¿Cómo pueden unas simples cerdas de pelo producir sonido?.

 

 

Las Crines, provienen de las colas de diferentes razas de caballos que desde hace mucho tiempo han sido criados exclusivamente para este fin, y por supuesto las hay en una gran variedad de colores, entre las más buscadas están las blancas, que se obtienen por supuesto de caballos blancos y las más apreciadas provienen de Mongolia (son las más finas y regulares en textura, calibre y color por lo que su precio es mayor), Siberia y Canadá; ya que al ser de climas bastante fríos las fibras son más compactas y resistentes que las de climas más templados como el de las que provienen de Argentina, Australia, entre otras. las mismas se obtienen principalmente de los sementales, ya que el de las yeguas se deteriora y desgasta con la orina. Después de que las crines son recolectadas, lavadas, secadas, seleccionadas y peinadas, se atan con presión y precisión en su tradicional forma y preparan para su empaque y distribución.

En cuanto a la Luthería se refiere; en el caso de las calidades más altas, las crines se escogen manualmente a fin de igualar los calibres ya que las fibras con estructuras irregulares producirían sonidos raros y rasposos o pequeños saltos que podrían arruinar la ejecución.

Desde tiempos inmemoriales las crines de caballo han sido utilizadas como materia prima para diferentes cosas; las de mejor calidad en la mayoría de los casos son seleccionadas a mano para descartar aquellas fibras que no cumplan con ciertos criterios para lo que serán usadas, como para la fabricación de textiles en la confección y tapicería de muebles finos; nadie querría fibras negras en un sillón que debería ser totalmente blanco, inclusive hoy en día se sigue utilizando para este fin (en La Casa Blanca y en el Palacio de Buckingham podremos encontrar algunos ejemplares tapizados con crin de caballo o incluso la campana del vestido de novia confeccionado para la Reina), así como también para la fabricación de pinceles de alta calidad, líneas de pesca, joyería, confección de ropa y por supuesto el arte de la Luthería especialmente el área de la Arquetería.

En cuanto a la Luthería se refiere; en el caso de las calidades más altas, las crines se escogen manualmente a fin de igualar los calibres ya que las fibras con estructuras irregulares producirían sonidos raros y rasposos o pequeños saltos que podrían arruinar la ejecución. En nuestro caso las crines blancas son utilizadas principalmente para arcos de Violín, Viola y Cello; pues las mismas generalmente son más finas en textura y las crines oscuras como las Negras, Sal&pimienta o Marrones principalmente suelen ser usadas para el Contrabajo así como también para Cello, pues al ser mas gruesas permiten un mejor agarre para las cuerdas que son de mayor diámetro, por otro lado aportan un sonido bastante diferente y cálido. 

Debido a sus altos costos y a la gran demanda desde hace unas décadas, crines de calidad inferior han sido comercializadas de igual manera para fines similares, que aunque no requieran una alta calidad siguen teniendo un resultado aceptable, y en otros casos; crines de muy inferior calidad que han pasado por procesos de “blanqueado” y “aclarado” para simular las blancas naturales, son comercializadas como “imitación” u “opción mas barata” como es el caso de la gran mayoría de las que proceden hoy en día de algunas áreas de China, el problema está en que esos procesos con químicos y/o agentes blanqueadores deterioran las fibras haciéndolas menos resistentes y más frágiles, por lo que normalmente quedan excluidas para fines profesionales, y se usaban más que todo para la fabricación de cepillos aunque hoy en día las usan para aquellos arcos chinos de fabricación en masa para estudiantes, o se venden por internet simulando ser “naturales”, por lo que hay que tener cuidado al comprar.

Ahora que sabes de donde provienen, seguro que aún te preguntarás ¿como pueden producir sonido al rozar las cuerdas?.

La estructura de las crines esta conformada por microscópicas escamas al igual que nuestro cabello, y son éstas las que “tiran” de la cuerda al ser rozada, y es allí donde la pezrrubia entra en juego, pues la misma tiene un efecto que potencia esa acción, ya que las fibras por si solas no tendrían la fuerza para generar tal agarre.

Si pudieran verlo en cámara lenta y en aumento se darían cuenta de que cuando las crines del arco, son frotadas y cargadas con la resina (pues diminutas partículas de ella se alojan entre esas escamas) al hacer contacto con las cuerdas cada escama tira de ella de forma individual, sin embargo, la cuerda está bajo demasiada tensión como para ser sostenida por mucho tiempo, la escama “cede” y es allí cuando la cuerda se libera de forma repentina para ser atrapada por la siguiente escama, y así sucesivamente en un círculo que prácticamente no tiene fin.

Es así como la cuerda es “tirada” millones de veces con cada paso del arco, hasta el punto en que a una velocidad normal no solo escucharíamos fragmentos de un sonido rasposo como lo sería en velocidad reducida, sino un solo sonido continuo, homogéneo y armonioso. A continuación un ejemplo en “Slow motion“.

Es importante hacer mención a la resistencia que las crines pueden tener y el como logran cumplir con tan exigente cometido durante días, semanas, meses e incluso años en muchos casos, y continuar “produciendo” un sonido. Aún así, eventualmente las escamas comienzan a desgastarse y a romperse perdiendo la capacidad de contener la resina, lo que repercute de forma directa en la disminución de la producción del sonido y en la eficiencia del músico ya que requerirá mayor esfuerzo por parte del mismo. Es debido a este desgaste por la misma fricción que debemos cambiar las crines de nuestros arcos regularmente para mantener el máximo desempeño y rendimiento. Cada cuanto tiempo debe hacerse?, eso es relativo, dependerá del tiempo de uso del arco, de la técnica del músico y de otros factores. 

La temperatura y la humedad del ambiente cambian drásticamente de una estación a otra, y las crines suelen verse muy afectadas por estos cambios ya que pueden contraerse o expandirse según sea el caso y en condiciones extremas hacer imposible tensar o destensar el arco

Las crines ciertamente son más escasas hoy de lo que habían sido en el pasado, sin embargo, no es un material raro o poco común, ni tampoco extraño, como has pido saber a través de éste artículo son muchos los usos que se le han dado a lo largo del tiempo, sin embargo su alta demanda, precios y escasez, además del hecho de que en la actualidad algunas provienen de animales que serán sacrificados en los mataderos ha impulsado al gremio a experimentar y probar sustitutos; como otras fibras naturales de origen vegetal y animal, o sintéticas como el nylon y muchas otras, pero hasta el momento ha sido imposible dar con un material que replique exactamente ó supere las cualidades de las crines de caballo y es por ello que definitivamente las crines han sobrevivido al paso del tiempo y seguirán siendo por mucho más, parte de nuestros arcos.