Siete años después de su muerte, se publica la primera biografía de la pianista Alicia de Larrocha, ‘Notas para un genio’


Vía:  www.elmundo.es | Por ANA MARÍA DÁVILA

En Estados Unidos la llamaban Lady Mozart, porque parecía tener «línea directa» con el genio de Salzburgo, como dice el director y pianista André Previn. Su perfecta maestría técnica, la brillantez de su estilo y su profunda musicalidad hicieron de Alicia de Larrocha i de la Calle (Barcelona, 1923-2009) una de las más grandes pianistas de todos los tiempos. Una artista de menuda envergadura pero titánica dimensión artística que se convertiría en la gran embajadora de la música clásica española en todo el mundo.

Desde que siendo aún muy niña hiciera del piano su juguete predilecto, dando prematuras muestras de un singular e inusual talento, Alicia de Larrocha dedicó todos y cada uno de los días de su vida a la música. Y aún así, le faltó tiempo para seguir profundizando en ella. Sin embargo, pese a la enorme proyección de su arte, la pianista rehuyó siempre el protagonismo mediático. Habitualmente reacia a conceder entrevistas, jamás quiso autorizar la publicación de una biografía suya. Pero dejó una puerta entreabierta: «Cuando yo no esté haced lo que queráis», dijo un día.

Es por ello que ahora, siete años después de su muerte, el 25 de noviembre de 2009, ve la luz su primer retrato biográfico, Alicia de Larrocha. Notas para un genio (Alba Editorial). Obra de la periodista barcelonesa Mònica Pagès Santacana, el libro es fruto de un encargo directo de su hija, Alicia Torra de Larrocha, que ha puesto a disposición de la autora el valiosísimo e inédito fondo documental que dejó la pianista, y que hasta ahora tampoco había salido a la luz.

Recortes de prensa, correspondencia, programas de conciertos, fotografías y escritos personales de la artista, celosamente guardados y conservados primero por su tía materna, Carolina de la Calle; luego por su marido, Juan Torra, y en los últimos años por su hija, han constituido la base documental para elaborar una cuidada publicación, prologada por André Previn, de 370 páginas y una sesentena de fotografías, que repasa exhaustivamente toda la vida de la intérprete, desde su precoz niñez hasta su frágil vejez.

A lo largo del relato -«pensado para llegar a todos los públicos», según su autora- desfila la relación con su maestro, Frank Marshall; los años de consolidación de su talento, sus primeros conciertos fuera de Barcelona y el gran salto internacional, ese que permitió que en 1970, con 47 años, su vida musical ya hubiera dado la vuelta al mundo. Y siguiera creciendo.

«Escribir este libro ha sido enfrentarme a una reto monumental, a una auténtica escalada al Everest, dada la enorme dimensión de la trayectoria de Alicia de Larrocha, pero también ha sido una de las satisfacciones más grandes de mi carrera», comenta Mònica Pagès, que ha dedicado cuatro años de trabajo a la elaboración de esta biografía.

El acercamiento de Pagès a De Larrocha, en realidad no es nuevo. En 2001 la periodista presentó un libro dedicado a la Acadèmia Granados-Marshall, la escuela musical donde se formó Alicia de Larrocha y que luego también acabaría dirigiendo, y en 2010 comisarió una exposición con la que el Palau de la Música le rindió homenaje tras su fallecimiento.

«Alicia de Larrocha siempre ha estado presente en mi vida, porque mi madre había sido alumna suya. Luego, cuando escribí el libro de la academia, tuve oportunidad de tratarla más de cerca. Pero Alicia era una mujer de pocas palabras así es que cuando he podido conocerla verdaderamente ha sido ahora, a través de los escritos personales que dejó. Allá se encuentra plasmada su personalidad, y por eso sus palabras están muy presentes en este libro, como si fuera ella misma la que cuenta su propia historia», explica la autora.

Para Pagès, zambullirse en la vida de Alicia de Larrocha también ha representado enfrentarse a una nueva dimensión de la artista. «Siempre hemos sabido de su grandeza, pero a partir de todo este ejercicio documental te das cuenta de que su dimensión como artista es aún más grande de lo que somos capaces de calibrar». Y lo más sorprendente, según dice, ha sido constatar cómo Alicia de Larrocha «construyó una vida dedicada al piano que se desarrolló sin interrupciones durante ocho décadas, y que no se detuvo nunca, ni con motivo de su matrimonio ni del nacimiento de sus hijos. Es algo increíble».

Sin embargo, y pese a lo exhaustivo del recorrido, para Mònica Pagès éste «no es un libro que agote la vida de Alicia de Larrocha, porque estamos ante una figura susceptible de muchas lecturas. Pero sí es una manera de fijar una información de manera que si alguien quiere saber quien fue esta mujer, aquí lo pueda encontrar».

Música para el recuerdo

«Alicia era una persona que se comunicaba principalmente con la música. El resto se convertía en anécdota», escribe, en el prólogo de su libro, Mònica Pagés. Y por lo mismo, una publicación dedicada a la gran pianista no podía estar huérfana de música. Por ello, ‘Notas para un genio’ se acompaña de un disco con una docena de grabaciones inéditas, mayoritariamente realizadas en directo, entre los años 1968 y 1987, en Nueva York, Michigan y Toronto. En ellas, la artista interpreta obras de Schumann, Liszt, Chopin, Scriabin y Rajmaninov, además de las Impressions Intimes de Mompou, el Vals-Tzigane de Granados y dos curiosidades: una pieza de su maestro Frank Marshall -Suite Catalonia- y una partitura de su esposo, Juan Torra, Viladrau.