Vía: socialmusik.es/ por SocialMusik

“Guía de Toby Appel para la Orquesta”… vamos a tomarlo con humor ?

Los miembros de la orquesta se dividen en cuatro secciones: instrumentos de cuerda, viento madera, viento metal y percusión. También hay un tipo que no toca nada con un palito situado al frente de la agrupación. Este personaje es el director. Normalmente un director es necesario para tomar decisiones musicales y mantener los instrumentos acompasados en una interpretación coherente de la obra de turno… aunque es posible que su presencia tenga más que ver con que los cuatro grupos anteriormente mencionados prefieren brindar con chupitos de cicuta antes de tener algo que ver con sus compañeros de otra sección. Y, como sabemos, los músicos se toman muy en serio lo del beber.

¿Por qué la mala uva? Antes de comenzar la explicación, aclaremos las características básicas de cada uno de los grupos:

Los instrumentistas de viento madera tienen un coeficiente intelectual equivalente al de alguien tonto o medio tonto. “Nerds” con gafas de culo de vaso y grandes egos, en el fondo son soplagaitas que tienden a ser extremadamente tranquilos, y que reconoceremos por estar acurrucados detrás de artilugios de aspecto extraño – sus instrumentos – esperando que nadie repare en ellos. A menudo es difícil discernir si un instrumentista de viento madera es hombre o mujer.

La familia de cuerdas está compuesta eminentemente por primas donnas con tendencia a la neurosis que ni siquiera van a darte la mano por miedo a una lesión permanente. Jamás te mirarán a los ojos – no estás a su altura – y no suelen prestar demasiada atención a su higiene corporal.

El metal es un grupo de borrachos gritones que intimidan a todo el mundo, con la posible y ocasional excepción de algún percusionista que les caiga en gracia. Les gusta peinarse siempre hacia atrás – nadie sabe por qué.

Por último, los percusionistas son zoquetes insensibles que constantemente hacen bromas de mal gusto a expensas de las cuerdas y vientos. Si bien resultan atractivos una vez vestidos de concierto, tienen los peores modales en la mesa de todos los músicos. Siempre son de sexo masculino, o algo parecido.

Músicos de orquesta: VIENTO MADERA
Los oboístas tienen un grave problema mental. Por lo general desarrollan tumores cerebrales debido a años de mantener una presión de aire demasiado alta por tocar este estúpido instrumento. Sufren de un grave complejo de Santa Claus, gastando todas sus horas de vigilia tallando pequeños juguetes de madera para niños imaginarios, aunque ellos dirán que están dando los retoques finales a la mejor caña del mundo. Son incapaces de conducir y siempre llevan ropa de un tamaño demasiado pequeño. Suelen cubrir su cabeza con boinas y tienen requisitos de alimentación únicos, algo que les hace especialmente molestos, sobre todo porque sólo lo hacen para hacerse notar.

Dentro de esta sección hay un caso particular, que son aquellos que, además del oboe, tocan el corno inglés. Este grupo lo forman una panda de perdedores que aunque visten mejor que los oboístas pierden todo el encanto al echarse a llorar cada vez que se les cae la boina.

Los fagotistas son gente siniestra. Son tu peor enemigo, pero se acercan a ti con lisonjas de forma que es realmente difícil darte cuenta del peligro que corres. El fagot es un claro ejemplo de instrumento en el que su aspecto es mucho mejor que su sonido. A los fagotistas les gusta dar la impresión de que el suyo es un instrumento muy difícil de tocar, pero la verdad es que el fagot suele sonar un par de veces en cada obra, y por lo tanto se oye tan solo un segundo en todo el concierto. Pese a ello, con el fin de mantener sus puestos de trabajo – y esta es su única preocupación –, realizan un gran esfuerzo para parecer siempre ocupados, por lo general subiendo y bajando las cejas a un ritmo alarmante.

Se necesita más fuerza física y un poco menos cerebro para tocar el contrafagot. Hay grandes cantidades de ellos en las casas de empeño – tanto instrumentos como instrumentistas – y se caracterizan por tocar los tres o cuatro números en los que toca la tuba, pero sin sonar tan fuerte ni tan bonito.

Bien, ahora llegamos a la flauta. Sobre-sexualizados y malnutridos son las palabras clave en para definir a estos instrumentistas. El flautista no tiene más fácil que otros el llevarse bien con el resto de músicos, pero eso no les impide acostarse con todo el mundo. Hombres o mujeres, es indiferente. La flauta baja no es ni siquiera digna de mención pero del piccolo, por otra parte, hay que advertir que siempre debe colocarse en un lugar donde la desafortunada audiencia pueda situarse a una distancia segura.

El clarinete es, sin duda, el más fácil de tocar de todos los instrumentos de la orquesta. Son baratos y las cañas salen, aproximadamente, a poco más de un euro la unidad. Los clarinetistas tienen un montón de tiempo y dinero para gastar en los mejores vinos, alfombras orientales, y coches deportivos. Por lo general carecen de educación, interés, o talento para la música, pero por suerte para ellos no les es necesario. Los clarinetes vienen en varios tamaños y tonalidades – nadie sabe por qué. No le pida a un clarinetista dinero, ya que son mezquinos y muy tacaños. Algunos de los clarinetes más talentosos pueden aprender a tocar el saxofón. Ya ves tú.

Músicos de orquesta: LAS CUERDAS
Sigamos ahora contando la realidad acerca de esta sección.

Comenzaremos con el miembro más pequeño de la familia de las cuerdas: el violín. El violín es un instrumento agudo de alta tensión, y por ello no es un instrumento fácil de tocar. La música más complicada suele estar compuesta para él. El buen violinista siempre tiene en cuenta los siguientes aspector:

Número uno: la puerta de su cabina de estudio se debe dejar un poco abierta para que todos puedan escuchar lo bien que toca.
Número dos: debe hacer comentarios despectivos sobre los otros violinistas siempre que sea posible – que es aproximadamente todo el rato.
Número tres: debe decirle a todos lo único y maravilloso que es su instrumento hasta que al resto se les caiga la baba.

La viola es un instrumento grande y torpe, que, seamos sinceros, suena francamente mal. Los violistas son los miembros más inseguros de la sección de cuerdas. Nada puede hacerse para remediarlo. No les gusta que se burlen de ellos, por lo que se las apañan para que la gente sienta lástima por ellos. Por ello visten ropas raídas de manera que siempre parece como si acaban de ser arrastrados bajo un tren. Y les funciona bastante bien.

Las personas que tocan el violonchelo simplemente no son atractivos En general han elegido el instrumento por que, mientras tocan, el violonchelo esconde el 80% de su considerable volumen. La mayoría de los violonchelistas son observados bajo lupa, algo que no cesará hasta que demuestren que tocan una escala afinada lo que, dicho de otro modo, jamás ocurrirá. Los violoncelistas usan zapatos cómodos y siempre llevan su propio almuerzo.

Los contrabajistas son casi inofensivos. La mayoría han desarrollado su carrera haciendo méritos en una empresa de mudanzas, y son felices por tener un trabajo seguro en una orquesta sinfónica o prácticamente en cualquier lugar. El hecho de que se necesitan al menos diez contrabajos para producir un sonido audible tiende a hacer que esta gente de mente simple desaparezca tras el instrumento. Y ahora la pregunta: ¿por qué conducen vehículos tan pequeños?

Y hasta aquí por hoy, muy pronto podrás leer cómo son los músicos de orquesta de viento metal, percusión y cuerda pulsada y percutida, que aunque son pocos, también existen.