Ana Lucrecia García protagoniza en el Isabel la Católica, ‘Norma’, de Bellini, que posee una las arias más populares de la historia de la ópera


Norma es la prueba de fuego para las mejores sopranos del mundo

Vía: www.granadahoy.comBELÉN RICO

El gran público siempre la conocerá por la interpretación de María Callas de su Casta Diva, una de las arias más famosas de la historia ópera que ha sido mil veces repetida en anuncios y películas como Los puentes de Madison, 2046 o Yves Saint Laurent. Pero si Callas la llevó a la cima del belcanto, la ópera de Bellini ha tenido intérpretes tan célebres como la turca Leyla Gencer, y la australiana Joan Sutherland o la española Montserrat Caballé. Esta noche en el Teatro Isabel la Católica, la venezolana Ana Lucrecia García asume el reto de dar vida a esta suma sacerdotisa que es a la vez una madre que se plantea el infanticidio, una amante abandonada y una rival vengativa. Y todo ello con las exigencias de un gran control vocal de rango, flexibilidad y dinámica.

No es la primera vez que la soprano se pone en la piel de Norma. “Ya la hice en Palermo hace como 5 o 6 años. Verdaderamente es un rol temible porque dentro de lo que es el belcanto es un personaje muy dramático, pero no te puedes permitir ciertos recursos que sí se usan en el verismo, como exagerar algún acento o algo que pueda parecer un lamento real. Tienes que ser muy expresivo siempre dentro del estilo”.

La soprano, que llega de la mano del Teatro de la Ópera Nacional de Moldavia, aborda el reto como una oportunidad no ya de lucimiento, sino de disfrute: “La música es maravillosa, muy intensa y te dan muchas ganas de llorar de la belleza. Es un gustazo cantar una ópera como esta”.

El libreto de Felice Romani basado en la tragedia Norma, ossia L’infanticidio de Alexander Soumet, narra el desengaño y sacrificio de Norma, la sacerdotisa de los druidas. Pese a sus votos litúrgicos de castidad, mantiene un idilio secreto con el gobernador romano Pollione, al que ha dado dos hijos. Este romance hace que Norma trate por todos los medios en acallar la rebelión contra Roma, tratando de que se establezca la paz entre los dos pueblos y así no perder a su amado.

El drama se desata cuando Pollione se enamorará de Adalgisa, otra de las sacerdotisas druidas, lo que provoca por el desengaño de Norma y que ésta convenza a los druidas de que ataquen a Roma. Tras el ataque Pollione ha de ser sacrificado a los dioses en honor a la victoria.

Aunque la famosa aria Casta Diva sucede inmediatamente después de la entrada de la sacerdotisa en el primer acto, en el segundo se viven los momentos de mayor intensidad dramática cuando Norma, desengañada, tiene entre sus manos un puñal y contempla a sus hijos dormidos a los que, en su penosa tortura, piensa dar muerte. Pero no se decide a hacerlo y envía a su amiga y confidente Clotilde en busca de Adalgisa, a la que muestra los niños y pide que se los lleve con ella cuando se marche a Roma con Pollione, porque ella va a morir. Adalgisa, sin embargo, ruega a Norma que siga viviendo para sus hijos y le dice que va a devolverle el amor de Pollione. El dueto de las dos sacerdotisas termina en una apasionada confesión mutua.

Más tarde, Clotilde llega presurosa con la noticia de que un romano que intentaba penetrar en el templo ha sido hecho prisionero. Se trata de Pollione. Norma toma una daga e intenta darle muerte, pero no es capaz de descargar el golpe. Él rechaza la súplica de la mujer de que abandone a Adalgisa y entonces Norma jura que ésta será quemada viva por haber quebrantado sus votos. El pueblo recibe la orden de preparar la pira, pero cuando preguntan a Norma el nombre de la sacerdotisa culpable, responde: “Yo”. Entonces, el amor de Pollione se reaviva y decide subir junto a ella a la hoguera.

“Muchas veces he pensado que Norma es una ópera que tiene vida propia, que te afecta de una manera u otra, pero no te deja indiferente. Y te toca no sólo como artista, sino como mujer porque a fin de cuentas Norma es una historia de amor”, cuenta la cantante sobre la interpretación de este personaje, que Bellini creó para la soprano Giuditta Pasta.

Y aunque en su estreno, en el Teatro de La Scala de Milán el 26 de diciembre de 1831, no obtuvo el éxito esperado, se ha convertido en una de las óperas más representadas de la historia, algo que Ana Lucrecia García achaca sobre todo a la belleza musical de la pieza.

“Al público le encanta porque tiene melodías tan hermosas que te conmueven, que es lo que buscamos los artistas. A menos que no tengas corazón es imposible que no te toque la sencillez de su orquestación y la belleza de sus melodías”.

Esa belleza musical contrasta con la dureza de su personaje. “Su mundo emocional es tormentoso porque ella es una sacerdotisa que lleva una doble vida. Por un lado ella debe mostrar una faceta de sacerdotisa y por otro es la mujer enamorada. Es cierto que eso es difícil plasmar en escena, porque te tienes que estar quieta y a la vez reflejar la angustia que tiene ella por dentro al saber que su amor está a punto de dejarla por otra”, cuenta la cantante, que ha emocionado a auditorios tan exigentes como el de la Scala de Milán o el Metropolitan de Nueva York.

Sin embargo, la solución para dar vida a Norma es muy sencilla. “En el momento en el que comienza a sonar, es la música que me indica lo que tengo que hacer. Es increíble, por algo era la favorita de Wagner”.

Un instante de la ópera que tendrá lugar esta noche en el Teatro Isabel la Católica.