Por Glenda González | Vía: ucvnoticias.ucv.ve/

Historia de la UCV

La Universidad Central de Venezuela nace el 22 de diciembre de 1721 mediante Cédula que libra el Rey Felipe V de España, con la cual se crea la Universidad Real de Caracas con categoría equivalente a la Universidad Real de Santo Domingo.

El 18 de diciembre de 1722, mediante Bula Apostólica de Inocencio XIII se convierte en Pontificia y pasa a ser oficial bajo el nombre de Real y Pontificia Universidad de Caracas, bajo la tutela y protección del Monarca español y del Sumo Pontífice.

En un principio se impartían clases de teología, medicina, filosofía y derecho exclusivamente en el idioma latín. La nueva universidad se regía por los estatutos de la Universidad Real de Santo Domingo mientras los propios no estaban disponibles, porque eran objeto de elaboración.

El principal antecedente para el nacimiento de la universidad es el hecho de que, en el siglo XVII, tiene lugar en Venezuela un movimiento cultural y científico que lleva a la fundación del Colegio Seminario de Caracas en 1673, que tenía por nombre oficial Colegio Seminario de Santiago de León de Caracas, bajo la advocación de Santa Rosa de Lima, por lo que se le conoció también como Colegio Santa Rosa.

La sede inicial de la universidad era la capilla del Colegio Seminario Santa Rosa y lo fue hasta 1786, año en el que se traslada al convento de San Francisco. En esta última sede permanece hasta 1953, cuando ocurre el traslado a la Ciudad Universitaria de Caracas. El Convento San Francisco se convirtió en el Palacio de las Academias.

LA UNIVERSIDAD REPUBLICANA

Hasta el final del siglo XVIII, la censura oficial papal y real en libros fue ignorada en gran medida en Venezuela, situación que permitió el contrabando de las obras de Rousseau, Voltaire, Diderot, Montesquieu, Locke, Helvetius y Grotius en los barcos pertenecientes a la Real Compañía Guipuzcoana.

Esto podría haber ayudado a educar e iluminar a una generación de venezolanos, tales como Simón Rodríguez, Francisco de Miranda, Simón Bolívar y Andrés Bello, quienes componían la vanguardia de las ideas de la libre determinación y la independencia de España en América Latina por el P. Baltasar de los Reyes Marrero y otros miembros del profesorado de la Universidad.

En mayo de 1827 por convocatoria del Rector José Cecilio Ávila, se reúne el Claustro para elegir nuevo Rector. En ese momento es elegido el Dr. José María Vargas, primer Rector de la ahora Universidad Central de Venezuela y reformador de los estudios médicos venezolanos.

Al modificar los viejos estatutos Simón Bolívar y José María Vargas dictan las nuevas normas y doctrinas de la misma rompiendo viejos y absurdos tabúes como el del color de la piel como requisito de ingreso, la “vista et moribus” (tipo de carta donde se demostraban la vida de buenas costumbres), el latín deja de ser la lengua en que se imparten las clases y aquello que establecía que sólo Doctores en Medicina podían tomar el papel de Rectores; se comienzan a impartir nuevas cátedras y son agregadas otras carreras.

Estas nuevas normas son denominadas “Los Estatutos Republicanos de la Universidad Central Venezuela en 1827″.

José María Vargas comienza el desarrollo económico basado en las Haciendas Chuao, Cata y La Concepción donadas por Simón Bolívar, así como la autonomía ideológica que garantizaría la libertad de cátedra y el fin de las discriminaciones de alumnos de nuevo ingreso por motivos de raza, fe religiosa o condición económica.

El 14 de octubre de 1830, con la disolución de la Gran Colombia y la estabilización de la República de Venezuela, se concretó la llamada “Escuela Militar y de Matemáticas” no como una academia autónoma para formación de oficiales como era desde 1810, sino como una facultad más de la Universidad Central de Venezuela. Esta escuela se hizo famosa por estar dirigida, entre otros, por Juan Manuel Cagigal y Agustín Codazzi, quienes le dieron un fuerte apoyo a la formación de oficiales en las ramas de ingeniería militar y artillería.

A mediados del siglo XIX la Universidad sufrió varios conflictos,especialmente al iniciarse la Guerra Federal, hasta 1869, cuando es intervenida por el entonces presidente Antonio Guzmán Blanco como parte de su programa de modernización del país. Una comisión fue nombrada para reorganizar la universidad y su biblioteca, integrada por el Rector Carlos Arvelo, Juan José Aguerrevere, un matemático, Joaquín Boton, profesor de filosofía, el científico Adolf Ernst y el politólogo Lucio Siso.

Sin embargo, el presidente Antonio Guzmán Blanco también ordenó en 1883 la venta de todas las tierras y haciendas donadas por Simón Bolívar, eliminando así la esperanza que mantenía José María Vargas sobre la autonomía económica universitaria y haciéndola depender hasta hoy exclusivamente de los presupuestos generales del Estado.

LA UCV EN EL SIGLO XX

En diciembre de 1908, Juan Vicente Gómez derrocó al gobierno de Cipriano Castro. Gómez permaneció en el poder hasta su muerte en 1935. Durante este tiempo contrató a ciudadanos extranjeros para ejercer diversas funciones técnicas para el desarrollo de la nación, incluyendo académicos e investigadores. Sin embargo, en 1912 decide cerrar la Universidad hasta el año de 1922.

Cuando se reabre la universidad, el nuevo Rector Felipe Guevara Rojas impulsa una reorganización académica que incluye la división tradicional de sólo unas pocas escuelas y su separación en departamentos modernos.

En 1928 un grupo de estudiantes, conocidos como la Generación del 28, organizó una serie de eventos durante la “Semana del Estudiante” en protesta por la dictadura de Gómez, que culminó en un intento de derrocarlo el 7 de abril de ese año. Este grupo heterogéneo estuvo conformado por dirigentes políticos e intelectuales como Rómulo Betancourt, Miguel Otero Silva, Juan Oropeza, Isaac J. Pardo y Rodolfo Quintero, entre otros. Muchos de ellos fueron encarcelados después de los hechos, mientras que algunos fueron al exilio sin poder concluir sus estudios.

La Universidad siguió estando a la vanguardia de la democratización del país cuando en 1936 el entonces presidente Eleazar López Contreras emitió un decreto que suspendía los derechos constitucionales y declaraba una censura general de prensa como represalia ante la huelga general de los trabajadores petroleros, un hecho hasta entonces sin precedentes. El Rector de la Universidad, Francisco Antonio Rísquez, lideró la protesta que siguió por las calles de Caracas contra la política de López Contreras.

En 1942, la población estudiantil había crecido considerablemente superando la capacidad física y académica de la Universidad. Bajo el mandato del presidente Isaías Medina Angarita surgió la necesidad de construir una sede más amplia y moderna y en donde la Universidad pudiera funcionar como un todo coherente.

El gobierno compró entonces la Hacienda Ibarra y la responsabilidad del diseño principal se le dio al arquitecto Carlos Raúl Villanueva. Después de una visita a la Universidad de la ciudad de Bogotá (cita requerida), convencieron a las autoridades del Ministerio de Obras Públicas que, a fin de evitar la construcción de un conjunto de edificios heterogéneos, el diseño debía estar bajo la dirección de un arquitecto que desarrollara un complejo coherente.

El nuevo campus se convirtió en un gran complejo urbano de alrededor de 200 hectáreas e incluyó un total de 40 edificios. El arquitecto Carlos Raúl Villanueva trabajó en estrecha colaboración con 28 de los artistas vanguardistas más importantes de la época, tanto de Venezuela como del resto del mundo, para construir lo que sigue siendo una de las aplicaciones más exitosas de arquitectura moderna en América Latina.

El principio rector de Villanueva fue la creación de un espacio donde el arte y la arquitectura convivieran en armonía en una “síntesis de las artes”. Entre algunas de las piezas más importantes presentes en la Universidad están las Nubes Flotantes de Alexander Calder, murales de Victor Vasarely, Wifredo Lam, Fernand Léger, y esculturas de Jean Arp y Henri Laurens.

La Ciudad Universitaria de Caracas fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, que junto con la Ciudad Universitaria de la UNAM son los dos únicos campus universitarios de América con esta distinción.

En 1958, después de la caída de Marcos Pérez Jiménez, una comisión gubernamental estableció una nueva ley para las universidades. La nueva ley entró en vigencia el 5 de diciembre del mismo año. En ella se garantizaba en un principio una autonomía que permitía tanto a los profesores como a los estudiantes estudiar y trabajar en un ambiente de libertad y tolerancia a todas las corrientes del pensamiento.