Vía: www.larepublica.pe |  Por Ángel Páez
El jazzista más importante del mundo, el director de la Lincoln Center Orchestra, Wynton Marsalis, se presenta por primera vez en Lima el 17 de marzo. Es una extraordinaria oportunidad para escuchar a uno de los artistas más completos del planeta.

Arte es enseñar lo que sabes. Wynton Marsalis tenía seis años cuando tocó la trompeta. Ahora es considerado el mejor músico del mundo y su agenda está repleta hasta los próximos cinco años con presentaciones, compromisos y conciertos por todo el mundo. Sin embargo, Marsalis siempre le roba tiempo al tiempo para dictar clases, en especial a los niños de seis años. Arte es enseñar lo que sabes.

Wynton Marsalis tuvo la suerte de ser el hijo de Ellis Marsalis Jr., un reconocido pianista y profesor de música de Nueva Orleans. Tuvo al maestro en casa. De los seis vástagos de Ellis Jr., cuatro –Brandford, Wynton, Delfeayo y Jason– son profesionales de la música. La influencia de Ellis Jr. fue reconocida por todo lo alto cuando fue incorporado en el Salón de la Fama de la Música de Luisiana. Pero, además de la enseñanza, Ellis Jr. también se dedicaba a sus propias creaciones. Dirigía una banda y tocaba el piano para la orquesta del trompetista Al Hirt. Para Wynton, Hirt es alguien muy especial en su vida porque fue quien le regaló su primera trompeta. Fue cuando descubrió que tocar la trompeta era un arte.

Música y rebeldía

“Mi padre es un ejemplo para mí por su manera íntegra de entregarse a la música. En una época difícil, él y sus amigos tocaban como una forma de rebelarse al entorno donde era evidente la segregación racial”, relata Wynton Marsalis en su portal autobiográfico. Hacer música también es una forma de liberarse. Eso es algo que aprendió Ellis Jr. de su padre, Ellis Marsalis Sr., el abuelo de Wynton. Ellis Sr. no tocaba ningún instrumento, pero comprendió que con la música también se puede conquistar la libertad. Aprendió que con la música se podía narrar la verdadera historia, “y no la historia de mierda que nos cuentan los hombres blancos”, como decía Miles Davis.

Ellis Sr., el patriarca, sabía de lo que hablaba.

Trabajó como conductor de carrozas fúnebres tiradas por caballos, luego como soldador en una fábrica de armamento, después se dedicó a la crianza de pollos y convirtió un granero en un hotel donde recibía a los afroamericanos rechazados en locales donde solo era permitido el hospedaje de personas blancas. Ellis Marsalis Sr. convirtió al Hotel Marsalis en el centro de atracción de las grandes estrellas del momento, como Ray Charles, Dinah Washington, Etta James y la orquesta de Cab Calloway. De modo que el patriarca de los Marsalis no era un artista, pero con la música atacaba a los racistas dándole espacio a los de su raza que estaban prohibidos en locales para blancos. Por eso, cuando le preguntan a Wynton quiénes son los que más lo han influenciado, menciona a Thelonius Monk, Duke Ellington, Charlie Parker, Dizzy Gillespie, Jelly Roll Morton, Wayne Shorter y Miles Davis. Todos afroamericanos.

A los 13 años ya era miembro de la Filarmónica de Nueva Orleans; a los 18 años Art Blakey lo incorporó a la legendaria banda Jazz Messengers; y a los 20 años sorprendió a los críticos con su primer álbum de jazz, Wynton Marsalis (1981), que grabó con tres músicos de Miles Davis: Herbie Hancock, el bajista Ron Carter y el batería Tony Williams. El siguiente disco demostró que Wynton era un artista sin límites. Publicó Haydn, Hummel, Mozart: Conciertos para trompeta (1983), un disco de música clásica con el que se ganó el primer Grammy de su vida, antes de conseguir varios más por sus álbumes de jazz. Tocar la trompeta con una férrea disciplina,  como exige la música clásica, o guiado por los demonios impredecibles del jazz, es una habilidad que muy pocos son capaces de conseguir con virtuosismo. Wynton  es uno de ellos, sino es el único.

Estrella mundial

“En la música clásica todo está escrito, solo debes concentrarte en la ejecución. En el jazz, tú vas haciendo la música, debes conocer las armonías de las canciones y saber interactuar con los músicos. Es una cuestión de reflejos”, explica Marsalis.
Ha grabado alrededor de 90 discos en solitario y con las más diversas formaciones, de géneros diversos, clásicos y modernos, y ha ofrecido conciertos con artistas como Willie Nelson, Eric Clapton, Paul Simon, Norah Jones, Chucho Valdés, y, más recientemente, con Rubén Blades. La presentación con Valdés en Cuba fue para Marsalis una ocasión muy emotiva porque Wynton y su padre escuchaban juntos los discos de Chucho. Como Wynton, el padre de Chucho, Bebo Valdés, le enseñó música en casa. Solo que Chucho fue más precoz que Wynton. Tocaba el piano a los tres años. Wynton la trompeta a los seis años. Arte es enseñar lo que sabes. Y mañana habrá otro Chucho u otro Wynton.

1. El padre de Marsalis lo llamó Wynton porque así se llamaba su amigo el pianista jamaiquino Wynton Kelly.