¿Cuáles son los tres golpes de martillo del destino? ¿Por qué la sexta sinfonía de Mahler a la llaman “La Trágica”? Las interrogantes serán descifradas al ritmo de la música este sábado 22 de junio a las 04:00 pm en la Sala Simón Bolívar del Centro Nacional de Acción Social por la Música, cuando el maestro Gonzalo Hidalgo dirija a la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela, en un concierto estelar que se sumergirá en las profundidades del pensamiento pesimista y severo del compositor austríaco Gustav Mahler, a través de la interpretación de su Sinfonía No.6 en La menor.

La Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela revive la sexta sinfonía de Mahler
Por Roberto Carlos Palmitesta | @RPalmitesta

A través de hora y media de música, la orquesta sumergirá al público en un viaje de contrastantes sensaciones que ofrecen los cuatro movimientos que integran una de las obras menos conocidas de uno de los artistas que marcó la creación musical del postromanticismo. En total serán 125 músicos en escena interpretando una obra monumental pocas veces interpretada..

El maestro Gonzalo Hidalgo conversó con Venezuela Sinfónica para brindarnos más detalles acerca del reto que representa montar una sinfonía de la envergadura de la “sexta” de Mahler. También ofrece interesantes comentarios sobre cómo ha sido el proceso de formación y adaptación de los integrantes de la orquesta y cuenta cómo ha debatido su carrera entre la medicina y la música, así como entre el fagot y el rol de director.

VS: En pocas palabras ¿cómo describes esta obra?

En pocas palabras es casi imposible, puedo decir que es una de las obras en las que Mahler más supo traducir su corazón y llevarlo a la partitura.

VS: Si, es muy difícil hablar en pocas palabras de la obra de este compositor, pero ahora, con lujo de detalle, como director de orquesta ¿cómo describes esta monumental obra?

Sí, es una obra Monumental de hora y media de duración. Tiene uno de los movimientos más largos que él jamás haya escrito y es el último movimiento con 30 minutos de duración. Además es una obra contradictoria para el tiempo que él vivía, centrado como siempre en un debate, en una pelea y llama la atención cómo se despide, y trata también de cómo el destino te busca.

VS: ¿En que se diferencia de sus obras anteriores a nivel ideológico? Porque la temática es similar.

Si claro, las cuatro primeras abordan el tema de la vida y la muerte pero desde un punto de vista más religioso, pero aquí lo aborda desde punto vista humano, porque más que pelear refleja los golpes destino que recuerdan al ser humano.

Lo curioso es que cuando la escribió con ese estilo pesimista, pasaba por el mejor momento de su vida, ya que tenía el cargo más alto de un director para esa época que era el de director de la Ópera de Viena, estaba muy feliz con su esposa y acababa de nacer una de sus hijas. La escribió durante dos años y solo la trabajaba en los veranos.

VS: A nivel de orquestación también experimentó con varios elementos.

Esta sexta sinfonía de Mahler está rodeada de muchos mitos y de sus obras es una de las menos interpretadas. En cuanto a la orquestación fue la primera vez en la que uso un xilófono por primera vez y con una gran sección de percusión, usando instrumentos inusuales, raros, como el martillo en el último momento y que con él representa al destino, que así estés feliz pero el destino viene y te golpea.

Sucede algo muy triste en su vida y que avoca a la superstición, porque luego de componerla, cuando la tenía terminada le pasan 3 cosas terribles y eso que su esposa le decía y le pedía que no tentara tano al destino: 1 muere hija mayor a causa de difteria, 2 lo obligan a retirarse de la opera de Viena y diagnostican una cardiopatía que en esa época era incurable…  él quedó tan impactado que luego del diagnóstico médico para otros concierto él decide quitar el tercer martillo de la obra.

También llama la atención el tema del orden de los movimientos, después que la estrena, él decide cambiar el orden: el scherzo pasa al tercer movimiento y andante al segundo.

VS: ¿Cómo se ven todos estos estados de ánimo reflejados musicalmente?

Comienza en La menor y termina en La menor, aquí no se resuelve el problema existencial, lo deja a la interpretación del público y fíjate que en otras de sus obras como la quinta sinfonía la termina en Re, pero aquí hay un problema que no tiene respuesta.

VS: ¿Cómo te ha ido dirigiendo esta obra con tu orquesta que ahora ha venido recibiendo a músicos de nuevas generaciones?

Te confieso que me impresiona la nueva generación, tenemos músicos algunos de apenas 14 y 15 años con un nivel gigantesco, yo a esa edad no tocaba la sexta de Mahler, y lo bueno es que ellos buscan más allá, no se limitan con venir a ensayar, son inquietos y lo absorben todo con rapidez. Debo admitir que montar esta obra ha sido una experiencia muy enriquecedora.

VS: El público se asombra con tantos jóvenes que han ingresado a la orquesta dándole de nuevo esa sensación de orquesta juvenil, pero que ahora es juvenil con profesional.

 

Lo que está sucediendo con nuestra orquesta es muy interesante. Tengo el primer corno de 19 años de edad y el primer oboe también tiene; el percusionista que tocará el martillo que comentaba es un joven de 18 años.  Tenemos una violista de 12 añitos que es una fajada. Puedo decir con responsabilidad que en ninguna parte de Latinoamérica vas a ver algo similar, una orquesta con estas características tocando una obra tan difícil.

VS: Pienso que lo que sucede es que muchos de ellos cuando entraron a la orquesta estaban super motivados porque iban a tocar con los músicos que idolatran y lo mucho que van a aprender de ellos.

 

Es así, ahora tenemos una mezcla importante de nuestra experiencia y me refiero a quienes todavía quedamos de la primera generación. Nosotros aprendimos con grandes maestros y ahora enseñamos de primera mano esa experiencia a los nuevos integrantes.

VS: Creo que también ese gran talento que han mostrado se debe a que al saber que entraron a una orquesta de fama mundial, que ha tocado en los mejores escenarios con los directores de mayor fama y prestigio estaban claros que tenían que poner un extra para estar a la altura.

Si eso ha influido, ellos han tenido que esforzarse y nosotros le hemos transmitido el esfuerzo y la dedicación que requiere tocar en nuestra orquesta, y lo maravilloso es que han respondido de una manera increíble.  Además, hemos ensañado algo que nos transmitió el maestro Abreu y es que el arte es infinito, no para, es constante. Por ejemplo yo llevo bastante tiempo preparándome para este compromiso, y todavía encuentro cosas nuevas en el score que no había visto porque el arte es infinito y no para.

 

VS: Siempre he querido preguntarte ¿cómo haces para dividir tu tiempo entre la música y la medicina? Son dos profesiones tan absorbentes y que requieren tanto sacrificio.

Ahora estoy descansando un poco de la medicina porque estoy estudiando una maestría en dirección de orquesta en Medellin, estoy más dedicado a terminar mi carrera. Luego veremos. También he extrañado tocar como primer fagot de la orquesta, por eso la semana pasada me integré a la fila en el concierto anterior. Es cuestión de organizarse pero requiere mucha dedicación.

VS: ¿Cuándo comenzó tu interés por dirigir? ¿cómo se dieron tus primeros pasos en el podio?

Recibí mis primeras lecciones en 2002 con una clase magistral que vino a dar el maestro Marturet a la Bolívar A y desde allí seguí cultivado, pero sentí que tenía que dedicarme a mi instrumento, el fagot y trabajé duro entonces me convertí en primer fagot de la Bolívar B.

Debo admitir que durante mi estadía en la orquesta tuve las mejores clases magistrales viendo como el maestro Abreu formaba a Gustavo (Dudamel) y luego cuando vinieron a dirigirnos maestros como Claudio Abbado o Simon Rattle; mientras terminé mi carrera de medicina, pero siempre el gusto por el podio estuvo allí.

Recuerdo que la primera vez que dirigí a una de las orquestas principales del país fue la Sinfónica Juvenil de Caracas en la Sala Simón Bolívar, el feeling de ese día lo recuerdo con cariño. Luego dirigí a la Bolívar A y en 2018 me estrené con mi orquesta, la Bolívar B y fue un momento muy importante para mi carrera, yo tenía un repertorio muy neoclásico pero como el maestro Gustavo Dudamel es quien los autoriza, el leyó el programa y dijo que quería un nuevo reto para la orquesta y ese reto era montar una obra de Mahler en una semana. Yo pensé que iban a reprogramar mi concierto pero me sorprendieron en la gerencia cuando me comentaron que Gustavo Quería que lo hiciera yo y entonces mi debut con mi querida orquesta se dio con la quinta de Mahler.

En verdad que dirigir este concierto tanto ahora como siempre es muy bonito, me siento en familia, son mis hermanos de toda la vida, hay una entrega distinta y ahora con esta nueva generación lo disfruto muchísimo.

VS: Esa pasión por Mahler ya es escuela en la Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela y ha sido algo notorio en el mundo.

Yo me enamoré de la música de Mahler en 1999, cuando tocamos uno de los movimientos de su segunda sinfonía en un ensayo con el maestro Abreu. Desde allí su sonido me cautivó y de allí en adelante he seguido estudiando la obra de este gran compositor.

Luego se nos contagió a toso el amor de Gustavo por la obra de Mahler, Gustavo es un gran “mahleriano” mundial; tocando el primer fagot con la orquesta y viéndolo a él dirigir las sinfonías de Mahler es algo que me cautivó y ahora me siento bien en mi vida con la obra de Mahler.

Es que no solo con nosotros como orquesta, es en El Sistema en general, con toda responsabilidad puedo decir que no he escuchado en Latinoamérica y hasta en algunas partes de Europa tocar a Mahler como se hace en El Sistema, nuestra escuela es muy cercana al compositor, es tradición y se aborda en de forma especial, es un evento especial cada vez que se toca, es otro enfoque el que tenemos. Por ejemplo en el caso del concierto del sábado,  los mismos muchachos organizaron sus talleres y durante los ensayos he presenciado bellas discusiones entre los integrantes de la primera generación con los nuevos ingresos y esa pasión se refleja en la música.

VS: Tengo entendido que la orquestación del concierto del sábado va a ser enorme.

Sí, porque la orquesta lo requiere. Tengo 18 primeros violines, 14 segundos, 13 violes, 12 violoncelos, 10 contrabajos, 5 clarinetes, 5 fagotes, hasta 2 corno inglés, 8 cornos franceses, 6 trompetas y todo está escrito, nada doblado, como lo exige la música de Mahler. Además voy a tener hasta siete percusionistas hasta con dos juegos de timpani.