Con 87 años de trayectoria artística es una de las favoritas para ganar el codiciado gramofón en la categoría de “Mejor Álbum de Música Clásica” por el disco “Textures from the North of South” junto al director surcoreano In-Hong Cha


Faltan pocos días para la XVIII entrega de los premios Grammy Latino y son varios los artistas venezolanos quienes compiten en diferentes renglones de la música tropical, el pop y la música folclórica.

Pero siendo Venezuela una potencia mundial en cuanto a la calidad de sus orquestas sinfónicas, también existe una alta posibilidad de triunfar en el género que abarca la música clásica.

En la próxima entrega de los premios Grammy Latinos a celebrarse el 16 de noviembre en el MGM Grand Garden Arena de Las Vegas, la Orquesta Sinfónica de Venezuela (OSV) buscará hacer historia al participar en una de las categorías más exigentes, debido al altísimo nivel musical que exige: “Mejor Álbum de Música Clásica”, por su participación en el disco “Textures from the North of South”, junto al director surcoreano In-Hong Cha.

Además de la impecable participación de la OSV, esta grabación involucra a los experimentados Hildemaro Álvarez como productor y a Dario Peñaloza como ingeniero, conformando así entre todos un equipo soñado, que pudiera escribir una nueva página dorada del acontecer musical venezolano con un trabajo encomiable y digno de elogiar desde todo punto de vista.

El álbum “Textures from the North of South“, donde la OSV estuvo bajo la batuta del afamado y laureado director surcoreano In-Hong Cha, cuenta con un repertorio muy variado en cuanto a estilos, épocas, escuelas y sonidos, incluyendo obras del ruso Igor Stravinsky, el alemán Johann Strauss, el inglés Edward Elgar, el italiano Giuseppe Martucci, el francés Juless Massenet, así como del argentino Astor Piazzolla y el venezolano Moisés Moleiro, constituyendo toda una joya discográfica digna de colección.

Vale recordar que la OSV fue fundada en 1930, por lo que con sus 87 años de trayectoria ininterrumpida es la más antigua de Venezuela y después de la Orquesta Sinfónica de Boston, es la de mayor historia de todo el continente americano. Declarada como “Patrimonio artístico de la nación”, entre sus directores musicales ha tenido a figuras históricas de la talla de Vicente Emilio Sojo, Antonio Estévez, Ángel Sauce, Gonzalo Castellanos, Eduardo Marturet, Georg Schmohe y Theodore Kuchar y Alfredo Rugeles entre otros.

La idea de grabar este disco comenzó de manera fluida, más bien repentina en agosto de 2015, cuando el secretario de asuntos culturales de la embajada de Corea del Sur buscó a la Orquesta Sinfónica de Venezuela, ya que querían hacer un concierto el 15 de agosto con motivo del día patrio de la nación asiática. Para este evento tan importante tenían en mente traer al país al maestro In-Hong Cha y tras realizar el concierto, el Presidente de la OSV, el maestro Pedro González, habló con él invitado internacional para acordar la grabación, firmándose un acuerdo en el mes de octubre de ese año.

“La grabación finalmente se realizó del 29 de febrero al 6 marzo de 2016. Es un disco netamente académico que en el Grammy es un campo muy difícil para competir, los niveles de exigencia son los más altos, estamos hablando de música universal y académica”, expresó el maestro Pedro González, quien además considera que los músicos venezolanos tienen una ventaja “porque  no solo ejecutan muy bien la música, además le ponen mucha pasión y calor humano, y nuestra orquesta respondió extraordinariamente en este disco”.

El maestro González también considera que todos los involucrados disfrutaron al máximo el proceso de grabación: “las energías siempre fueron positivas, con muy buena vibra, no fueron sesiones cansonas, más bien amenas y el trabajo en equipo tanto con el director In-Hong Cha como el equipo de ingenieros y productores resultó muy fluido, con mucha química”.

Hildemaro Álvarez, productor del disco, tiene una opinión muy similar: “trabajar con la OSV resultó un verdadero privilegio porque me permitió conocerla desde adentro, desde su propio seno. Yo he grabado ya varios álbumes con la OSV y estas experiencias siempre han sido maravillosas porque me han dado la oportunidad de compartir con los grandes maestros que la conforman, desde un plano personal y no sólo desde la perspectiva profesional lo cual para mí, es todo un honor”.

“En el caso del Maestro Cha estamos hablando de que buena parte de los resultados que obtuvimos vinieron de compartir y unificar criterios juntos. Para mí representó un gran honor hacer música junto al director de la cátedra de estudio orquestales de la Wright State University y pude hacer mi trabajo nutriéndome de su sensibilidad y visión musical. Por mi parte hice que las posibilidades y expectativas del resultado crecieran para él, conforme fuimos aumentando los parámetros de calidad que regirían todo el álbum mientras trabajábamos y progresábamos en cada una de sus fases de este. Además el Maestro Cha es un fiel seguidor de los designios de Dios y eso siempre hizo mucho más placentero nuestros encuentros”, agregó Álvarez.

“En el caso del Maestro Cha estamos hablando de que buena parte de los resultados que obtuvimos vinieron de compartir y unificar criterios juntos”

 

Resultados satisfactorios

Tanto el maestro Pedro González como todo el equipo de la OSV afirman estar más que satisfechos con los resultados obtenidos con el disco: “La grabación fue tan precisa y todos estaban tan concentrados e involucrados que prácticamente no se necesitaron tomas adicionales en la grabación. El maestro Cha estaba muy complacido con las tomas y con nuestra pasión, inclusive con las tomas de una obra tan difícil y compleja como el Pájaro de fuego de Stranvinsky y no siempre es así, porque estamos hablando de los más altos estándares”.

Para Hildemaro Álvarez el resultado final “¡terminó siendo exquisito! Yo estoy muy satisfecho porque logré lo que buscaba: un disco muy bien interpretado que se puede disfrutar a plenitud gracias a su gran sonido. Estoy seguro que vamos a hacer historia con esta grabación”.

En cuanto al repertorio, muchos se preguntaran ¿cómo un director surcoreano es capaz de dirigir un joropo venezolano? La respuesta radica en que esa es la magia de la música, que además no tiene barreras y permite que diferentes culturas se conecten por medio de su lenguaje universal. Pedro González considera que el joropo de Moisés Moleiro “se toca muy poco para lo bello que es, el maestro Cha quedó impresionado con ese joropo, se sorprendió por el swing que tiene y entre todos disfrutamos muchísimo la experiencia de tocarlo y además grabarlo, gracias a eso, ahora todo el mundo se podrá disfrutar también de este maravilloso estilo musical venezolano”.

Gran ejemplo de superación

¿Quién es In-Hong Cha? Hablar de esta figura de la música sinfónica es referirse a un ejemplo de superación, porque le hecho de estar en una silla de ruedas no le ha impedido subir al podio a dirigir las mejores orquestas, así como tampoco tomar su violín para interpretar como solista los conciertos más exigentes.

Además es profesor en la Universidad Estatal de Wright en Dayton, Ohio. Se desempeña como director de la Orquesta Sinfónica de dicha universidad; también ha conducido numerosas orquestas como la Filarmónica de San Petersburgo en Rusia, la Sinfónica de Gangnam, la Sinfónica de Busan, la Filarmónica Soliall, la Sinfónica del Conservatorio de Brooklyn de Nueva York y la Orquesta de Cámara de Carolina del Sur. En su rol de violinista es concertino de la Orquesta de Cámara WSU y dirige el cuarteto de cuerdas de la facultad de música. Como solista, el Dr. Cha ha viajado por EEUU, Rusia, México, Canadá, Venezuela, Paraguay, Brasil, Italia, Croacia, Alemania, París, China, Taiwán, Japón, Indonesia y Saipán.

“En Corea es un héroe, es una personalidad importante y ejemplo para distintas generaciones, él es una prueba de que las barreras no existen. Su espíritu de superación y su carácter de gran profesional se hizo sentir en toda la grabación. Es por ello que también este disco muestra el espíritu de superación del ser humano. Tenemos una excelente relación con él, en 2018 quiere regresar a Venezuela para dirigir un concierto en donde sea interpretado todo el repertorio del disco”, comentó Pedro González.

Según Hildemaro Álvarez “la discapacidad del maestro Cha le ha valido como motivo personal para aumentar su compromiso con la música, algo que pude aprovechar y disfrutar al desarrollar este material discográfico que hacíamos juntos”.

Según Hildemaro Álvarez “la discapacidad del maestro Cha le ha valido como motivo personal para aumentar su compromiso con la música, algo que pude aprovechar y disfrutar al desarrollar este material discográfico que hacíamos juntos”.

Como anécdota el maestro Cha tuvo un percance de salud mientras estuvo grabando en Venezuela. Contrajo una virosis que le produjo fiebre, pero gracias a su empeño y energía positiva, a los cuidados médicos que le facilitó la orquesta y a la magia de la música, la grabación no fue interrumpida, el trabajo más bien se tradujo en la mejoría física del director.

A la conquista del Grammy

El maestro Pedro González cuenta que una vez que el disco estuvo grabado, Hildemaro Álvarez les propuso que lo inscribieran para competir por el Grammy y una vez logrados los trámites de inscripción, fue pre-nominado de inmediato. Vale recordar que en 2011 la OSV también compitió por el codiciado gramofón en la categoría “Mejor Álbum de Música Clásica”, con una producción discográfica que en aquella oportunidad fue dirigida por el ucraniano Theodore Kuchar y que contenía un programa de música venezolana y latinoamericana.

“Estamos invitados a la  ceremonia, queremos ir, Hildemaro ya está en EEUU y eso ha ayudado bastante. El disco en las plataformas digitales ha recibido buenas críticas, es un trabajo de gran calidad y nosotros estamos muy optimistas. Esta nominación nos abre puerta y queremos mantenerlas abiertas, tanto para nosotros como para otros artistas”, indicó el director de la OSV.

En cuanto al proceso de grabación y producción, Álvarez comentó que fue un esfuerzo buscando siempre los más altos estándares de calidad: “necesitábamos lograr una grabación que registrara detalles muy sutiles desde la perspectiva técnica musical mientras me aseguraba a la vez de que el registro de cada obra tuviera calidad suficiente como para garantizar la manipulación adecuada en postproducción, lo cual me permitiría posteriormente enfatizar, en esa fase, los matices propios de la interpretación que darían lugar a un álbum único y brillante. Yo utilicé los mismos recursos de producción musical que suelen emplearse en los soundtrack que se graban para la cinematografía Hollywoodense. Me dispuse a trabajar en un proyecto sumamente ambicioso de ingeniería y producción musical donde era vital registrar los más delicados y finos detalles de la música escrita”.

“El proceso de producción de este álbum fue todo un reto, ya que como íbamos a grabar grandes obras universales mi visión como productor era la de crear una huella indeleble en el resultado. Yo quería que lográramos hacer un aporte al mundo sinfónico a través de la realización de un álbum que marcara precedentes importantes a nivel de la calidad de la interpretación de la orquesta y del sonido”, agregó.