Vía: mircoferri.blogspot.com/

Hay música que no resiste bien el paso del tiempo. La catalogada en Europa como “éxitos del verano”, por ejemplo, destinada a fungir de banda sonora de las vacaciones, y que luego es olvidada por todos, salvo una que otra honrosa excepción. Por otro lado existe música que podemos catalogar como trascendente, ya que no envejece y se trasmite de generación en generación. Música compuesta y grabada por primera vez hace 40, 50 años, y que se puede encontrar en el playlist de la más reciente juventud.

Ayer presenciamos, en las instalaciones del Parque del Este, un concierto ofrecido por la Orquesta de Rock Sinfónico Simón Bolívar, que le rindió tributo a una de las bandas más influyentes e importantes de la escena del rock en los 70’s/80´s, la fenomenal Queen. La vetusta concha acústica en obra limpia situada hacia la entrada norte del parque cobijó a los muchachos de la orquesta, quienes de la mano del conductor Daniel Hurtado nos pasearon por la amplia discografía de la banda e interpretaron sus más grandes éxitos. Y la reflexión con la que parte esta croniquilla proviene de la nutrida asistencia al evento: había bastantes canas, como no, pero también mucha, muchísima gente joven, entre los 15 y los 30, digamos. Y se sabían mejor que yo las letras, y las coreaban con un entusiasmo contagioso. Y pensar que muchos de ellos no habían nacido todavía cuando ocurrió la infausta muerte de Freddy, y por ende de la banda, y que no tuvieron la maravillosa oportunidad, que si nos tocó a nosotros, de acompañar el recorrido de Queen a través de los años. Pero eso no es impedimento para que de alguna manera hayan tenido acceso a su música, y la aprecien.

El concierto fue memorable, no cabe duda. Esta es la quinta vez que veo a la orquesta y en cada presentación se nota su crecimiento. La madurez de sus integrantes, y la soltura que tienen sobre el escenario, dan cuenta de un trabajo tesonero. La agrupación posee unos cuantos pilares fundamentales, entre ellos el ya nombrado Hurtado, artífice y director de la orquesta, el gran guitarrista Ángel Ricardo Quiñones, y la vocalista Shankara Salazar, quienes acompañan a la formación desde sus inicios. Pero la renovación es una constante, y siempre se ven caras nuevas entre los músicos y los cantantes, que le aportan una buena dosis de frescura a la formación.

El inicio del concierto, con el coro de la canción “I want it all”, presagiaba grandes cosas. Hubo varios momentos descollantes, que desencadenaron nutridas oleadas de aplausos en la audiencia. Entre ellos la canción “We will rock you”, que ya es un auténtico himno, y fue coreada desde el inicio por la multitud. Y por supuesto el cierre con la pieza más esperada, y que fue resuelta brillantemente: “Bohemian rhapsody”. Uno de los grandes protagonistas, sin con esto querer apocar a los demás intérpretes, fue Ángel Quiñones, que con su versión particular de la guitarra Red special, con ribetes dorados reemplazando al rojo de origen, produjo solos alucinantes que inmediatamente asociamos con el sonido de Brian May. Pero el resto del personal también dio lo mejor de sí para regalarnos una tarde especial, para el recuerdo. Nunca me cansaré de recomendar a esta orquesta, y hago votos para que sea una iniciativa que perdure. Lo necesitamos para nuestra paz espiritual y el goce de los sentidos.