Yadekunyawana es una obra para banda, compuesta entre diciembre del 2016 y febrero del 2017 por Elvis Joan Suárez. Fue encargada por Orchestre d´Harmonie de Strasbourg, la obra está pautada para ser estrenada este mismo año por el director Miguel Etchengonacelay, en Estraburgo.


Yadekunyawana es una obra inspirada en la cosmogonía de los Makiritares o Yekuanas que viven en Venezuela a lo largo de los ríos Ventuari, Amazonas y Caura, la arquitectura de sus viviendas “Churuatas” es  la representación de su universo “circular-cónico” que se fabrican a través de un horcón de 12 metros que sobresale del techo; el cosmos Yekuana consta de 3 planos: el cielo superior  con sus 8 cielos, el mundo intermedio(Tierra) y el mundo inferior con sus moradores infernales.

Los 8 cielos Yekuanas están unidos a la tierra a través de un gigantesco poste, que el Shamán utiliza como cordón umbilical  para ascender por estos cielos hasta llegar al octavo cielo que llaman “Motadewa” que es donde vive el ser supremo Wanadi, con su padre sol y toda su familia, allí celebran un banquete eterno con gente de todos los pueblos del mundo que hicieron el bien y evitaron el mal, sobre todo el mal radical: “No Matar”.

Para esta obra Elvis Joan Suárez, se ha inspirado en el segundo cielo intermedio que los Makiritares llaman Yadekunyawana. En este cielo viven muchos shamanes que se llaman Seetawa-Kariana, son seres con un gran poder de meditación,  desarrollando una gran fuerza concentrativa espiritual, donde se elimina el concepto de tiempo y espacio, ellos siempre están sentados en concentración interior, con las manos en la cabeza y los codos sobre las rodillas.

Los Shamanes aprovechan esta meditación para irradiar luz a lugares donde sea necesario, además en este cielo intermedio se inician al candidato a Shamán en la visión interior de su luz, sus maracas tocan solas, no comen ni beben están en profunda y poderosa meditación.

La partitura gráfica de esta obra para banda esta hecha en una cartulina de 50×90 pintada con guache en el encontramos un cielo estrellado, con figuras geométricas, cada figura consta de un evento musical, que representa esa concentración espiritual Shamanica, debajo de este cielo musical conseguimos a 6 shamanes meditando mientras sus maracas están tocando solas, el material melódico lo he tomado  de sus escalas propias de la etnia Makiritare.

La obra no tiene ningún interés musicológico, es decir, no representa la música de los yekuanas de manera exacta, solamente sirvió de inspiración sobre su material mitológico para la construcción de  la obra. También es importante resaltar que con esta obra el compositor no persigue ningún interés político, ni tampoco que la obra sea tomada como material propagandístico doctrinario, sino más bien para afianzar su gusto por la música indígena y sobre todo por su mitología.