Con 87 años de trayectoria artística es una de las favoritas para ganar el codiciado gramofón, en la categoría de “Mejor Álbum de Música Clásica”, por el disco “Textures from the North of South”, junto al director surcoreano In-Hong Cha.

Faltan pocos días para la XVIII entrega de los premios Grammy Latinos a celebrarse el 16 de noviembre, en el MGM Grand Garden Arena de Las Vegas, y son varios los artistas venezolanos, quienes compiten en diferentes renglones. La Orquesta Sinfónica de Venezuela (OSV) buscará hacer historia al participar en una de las categorías más exigentes, debido al altísimo nivel musical que exige: “Mejor Álbum de Música Clásica”, por su participación en el disco “Textures from the North of South”, junto al afamado y laureado director surcoreano In-Hong Cha. Esta grabación involucra a los experimentados Hildemaro Álvarez, como productor y a Dario Peñaloza,como ingeniero, conformando así entre todos un equipo soñado, que pudiera escribir una nueva página dorada del acontecer musical venezolano.

El álbum “Textures from the North of South”, cuenta con un repertorio muy variado en cuanto a estilos, épocas, escuelas y sonidos, incluyendo obras del ruso Igor Stravinsky, el alemán Johann Strauss, el inglés Edward Elgar, el italiano Giuseppe Martucci, el francés Juless Massenet, así como del argentino Astor Piazzolla y el venezolano Moisés Moleiro, constituyendo toda una joya discográfica digna de colección. Esta es la segunda oportunidad en que la OSV es nominada al Grammy, en 2011 compitió en la misma categoría con una producción discográfica dirigida por el ucraniano Theodore Kuchar y que contenía un programa de música venezolana y latinoamericana.

“La grabación se realizó del 29 de febrero al 6 marzo de 2016. Es un disco netamente académico, que en el Grammy es un campo muy difícil para competir, los niveles de exigencia son los más altos, estamos hablando de música universal y académica”, expresó el maestro Pedro González, presidente de la OSV, quien además considera que los músicos venezolanos tienen una ventaja “porque no solo ejecutan muy bien la música, además le ponen mucha pasión y calor humano, y nuestra orquesta respondió extraordinariamente en este disco”.

El maestro González también considera que todos los involucrados disfrutaron ,al máximo, el proceso de grabación: “las energías siempre fueron positivas, con muy buena vibra, no fueron sesiones cansonas, más bien amenas y el trabajo en equipo tanto con el director In-Hong Cha, como el equipo de ingenieros y productores resultó muy fluido, con mucha química”.

Hildemaro Álvarez, productor del disco, tiene una opinión muy similar: “fue un honor muy grande trabajar con la OSV, conformada por grandes maestros y en el caso del director In-Hong Cha, estamos hablando de que buena parte de los resultados que obtuvimos vinieron de compartir y unificar criterios juntos. Para mí, representó un gran honor hacer música junto al director de la cátedra de estudio orquestales de la Wright State University y pude hacer mi trabajo nutriéndome de su sensibilidad y visión musical. Hice que las posibilidades y expectativas del resultado crecieran para él, conforme fuimos aumentando los parámetros de calidad que regirían todo el álbum, mientras trabajábamos y progresábamos en cada una de sus fases”, agregó Álvarez.

Tanto el maestro Pedro González, como todo el equipo de la OSV, afirman estar más que satisfechos con los resultados obtenidos con el disco: “La grabación fue tan precisa y todos estaban tan concentrados e involucrados, que prácticamente no se necesitaron tomas adicionales en la grabación. El maestro Cha estaba muy complacido con las tomas y con nuestra pasión, inclusive con las tomas de una obra tan difícil y compleja, como el Pájaro de fuego de Stranvinsky y no siempre es así, porque estamos hablando de los más altos estándares”.

¿Cómo un director surcoreano es capaz de dirigir un joropo venezolano?

La respuesta radica en que esa es la magia de la música, que además no tiene barreras y permite que diferentes culturas se conecten por medio de su lenguaje universal. Pedro González, considera que el joropo de Moisés Moleiro “se toca muy poco para lo bello que es, el maestro Cha quedó impresionado con ese joropo, se sorprendió por el swing que tiene y entre todos disfrutamos muchísimo la experiencia de tocarlo y además grabarlo, gracias a eso, ahora en todo el mundo se podrá disfrutar también de este maravilloso estilo musical venezolano”.

Gran ejemplo de superación

¿Quién es In-Hong Cha? Hablar de esta figura de la música sinfónica es referirse a un ejemplo de superación, porque el hecho de estar en una silla de ruedas no le ha impedido subir al podio a dirigir las mejores orquestas, así como tampoco tomar su violín para interpretar como solista, los conciertos más exigentes. Es profesor en la Universidad Estatal de Wright en Dayton, Ohio; se desempeña como director de la Orquesta Sinfónica de dicha universidad y ha conducido numerosas agrupaciones como la Filarmónica de San Petersburgo en Rusia, la Sinfónica de Gangnam, la Sinfónica de Busan, la Filarmónica Soliall, la Sinfónica del Conservatorio de Brooklyn de Nueva York y la Orquesta de Cámara de Carolina del Sur.

En cuanto al proceso de grabación y producción, Álvarez comentó que fue un esfuerzo buscando siempre los más altos estándares de calidad: “necesitábamos lograr una grabación que registrara detalles muy sutiles desde la perspectiva técnica musical, mientras me aseguraba a la vez de que el registro de cada obra tuviera calidad suficiente como para garantizar la manipulación adecuada en postproducción. Yo utilicé los mismos recursos de producción musical que suelen emplearse en los soundtrack, que se graban para la cinematografía Hollywoodense. Me dispuse a trabajar en un proyecto sumamente ambicioso de ingeniería y producción musical donde era vital registrar los más delicados y finos detalles de la música escrita”.