Fundación Orquesta Sinfónica del Estado Mérida

Fundación Orquesta Sinfónica del Estado Mérida

Desde su fundación, la OSEM ha contribuido con el impulso del movimiento musical merideño, a través de una actividad artística y pedagógica constante. Su Director Fundador Amílcar Rivas, signó las bases para su desarrollo artístico, iniciado entre 1994 y 1997. Desde enero de 2004, bajo la dirección musical del Maestro César Iván Lara, la Orquesta Sinfónica del Estado Mérida, emprende un proceso de consolidación institucional y artística que permitirá a corto plazo la consolidación de una de las agrupaciones sinfónicas de mayor tradición de Venezuela.

Corno

Corno

Inaugurando la Temporada 2013, se realizará un concierto el Sábado 19 de enero, en el Auditorio del Liceo Bolivariano Libertador, a las 7:00 p.m., con el solista invitado Félix Ceballos quien estará interpretando el Concierto para Corno No.1 de Mozart, bajo la conducción del director invitado José Giménez.Tras la Reforma Luterana, la música aparece como medio de vinculación entre los hombres y Dios. Así, lo que antes estaba reservado únicamente para los monjes pasa a ser del dominio público: la música congrega a los hombres y los pone en sintonía con Dios.

Dietrich Buxtehude (1637-1707), maestro organista cuya fama arrastró al joven J.S. Bach  quien caminó 200 millas para oírlo, consiguió que la música del culto luterano fuese artísticamente tan rica como la proveniente de la Iglesia Católica. Su obra, la Chacona en Mi menor, escrita originalmente para órgano, fue arreglada para orquesta por el compositor mexicano Carlos Chávez en 1937. Basada en una danza de origen hispanoamericano, se va construyendo a partir de una progresión constante de sonidos que aparecen una y otra vez más elaborados y ornamentados.

Siglos después, culminando el siglo XVIII, la religión deja de ser la respuesta que congrega a los hombres, y son  los ideales de Igualdad, Libertad y Fraternidad, de la Revolución Francesa, los que ocupan este lugar. De este modo surge Napoleón Bonaparte como la encarnación que llevaría a cabo estos ideales. Al menos, así lo cree Ludwig van Beethoven (1770-1827), quien escribe su Tercera Sinfonía a este personaje. Sin embargo, cuando Napoleón se autocorona como emperador olvidando las ideas que lo llevaron hasta allí, el compositor en un arrebato de ira y tristeza borra su nombre de la obra y la dedica simplemente a la memoria del recuerdo de un gran hombre. Esta obra dividida en cuatro movimientos, constituye a nivel musical una revolución no sólo por ser más extensa que las obras de sus predecesores, sino que además   modifica el tercer movimiento, dando paso a lo que se conocerá como Scherzo.

Los conciertos para corno de Wolfgang A. Mozart (1756-1791), fueron  dedicados a su amigo el cornista Ignaz Leutgeb. De estas piezas de gran elegancia sonora, sobrevivieron cuatro conciertos. El primero de ellos resulta uno de los más cortos, sólo dos movimientos, y está compuesto de modo sencillo a nivel de registro y técnica. Sin embargo, explora de manera muy rica las sonoridades de este instrumento.