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El domingo a las 4 de la tarde en el TAD


El penúltimo concierto de la temporada 2016 de la Orquesta Sinfónica de Juventudes Pedro León Torres se dedicará al recuerdo de épocas cercanas y el cambio de sonoridad  de un periodo a otro en la música, para el caso una bien definida transición del periodo clásico al romántico, en un concierto que de seguro generará alta expectativa este domingo 20-11, a las 4 de la tarde en la sala Riera del Teatro Alirio Díaz.

Hablando de recuerdos, la OSJPLT se enfrentará a dos obras ya conocidas por ellos, en etapas diferentes a la actual, en el primero de los casos el Concierto para Violín y Orquesta en mi menor Op. 64 de Feliz Mendelssonh Bartholdy y en el  segundo, la inefable, revolucionaria y emocionante 3ra Sinfonía de Beethoven, la Eroica.

El Concierto para violín en mi menor, Op. 64 es la última gran obra orquestal del compositor alemán Félix Mendelssohn. Forma una importante parte del repertorio de violín y es uno de los conciertos para ese instrumento más populares y más interpretados de todos los tiempos.

Mendelssohn originalmente prometió un concierto para violín en 1838 a Ferdinand David, un amigo cercano que era un consumado violinista. Sin embargo, la obra tardó seis años en completarse y no fue estrenada hasta el año siguiente, en 1845. Durante este tiempo, Mendelssohn se carteó con regularidad con David, en busca de consejos para el concierto. La obra es uno de los primeros conciertos para violín del Romanticismo e influyó en las obras de varios compositores. A pesar de que el concierto consta de tres movimientos en la estructura típica rápido-lento-rápido y cada movimiento sigue la forma tradicional, la obra era innovadora e incluía características nuevas para la época. Como aspectos distintivos se destacan la entrada inmediata del violín al comienzo y el enlace entre movimientos sin solución de continuidad.

Para la ocasión, la responsabilidad de ser solista recaerá en una de las hijas predilectas de la Orquesta, la incomparable Jennifer Méndez, perteneciente a la fila de violines de la OSJPLT y alumna de excepción de la Academia Latinoamérica del Violín que de seguro demostrará a los asistentes el porqué este concierto ha sido escogido como el más bello entre los de su tipo jamás compuesto.

Jennifer Alejandra Méndez Castro

Inició sus estudios como violinista en el Ateneo de Aroa en el año 2011 a los once años de edad  teniendo como primera profesora a María José Hernández Oropeza, luego de unos meses ingresa a la Orquesta Sinfónica Infantil de Aroa como primer violín, en el mes de abril del 2012 ingresa a la Orquesta Sinfónica Juvenil de Aroa bajo la batuta de la Directora Marbelis Verónica Vázquez Oropeza como 2do violín, en el mes de agosto participó en el curso de la Academia Latinoamericana del Violín con el Profesor Jesús Sira, en el mismo año en el mes de diciembre fue seleccionada como invitada a la Orquesta Sinfónica Juventudes Yaracuyanas en San Felipe, estado Yaracuy bajo la batuta del director Diego Armando Guzmán Villalobos en la que estuvo durante unos meses. En el año 2013 por motivos personales se muda a la ciudad de Carora, donde actualmente es parte de la Orquesta Sinfónica Juventudes Larenses Pedro León Torres como Principal de la fila de 2dos Violines y es alumna del Prof. Gerónimo Isturiz.

El cierre se asoma vibrante cuando los atrevidos chicos de la OSJPLT vuelvan a transitar, como lo hicieron hace poco más de un año, los pasos de la revolucionaria 3ra Sinfonía de Ludwig Van Beethoven y como en cada momento especial de este notable grupo nadie mejor que su director titular, el connotado maestro Felipe Izcaray Yépez, para sacar lo mejor de la sonoridad de los noveles prodigios torrenses.

La Sinfonía n.º 3 en mi bemol mayor, op. 55, de Ludwig van Beethoven, conocida como Eroica (Heroica, en español), es una obra considerada por muchos como el amanecer del romanticismo musical, puesto que rompe varios esquemas de la tradicional sinfonía clásica. Estuvo inicialmente dedicada a Napoleón Bonaparte.

Beethoven admiraba los ideales de la Revolución francesa encarnados en la figura de Napoleón Bonaparte, pero cuando este se autocoronó emperador en mayo de 1804, supuestamente Beethoven se disgustó tanto que borró el nombre de Bonaparte de la página del título con tal fuerza que rompió su lápiz y dejó un agujero rasgado en el papel.

La obra rompe los moldes de la sinfonía clásica. Por ejemplo, ninguna obra sinfónica de Haydn o Mozart dura el mínimo de 45 minutos que dura esta de Beethoven (y casi una hora con las repeticiones anotadas). Los estudiosos de Beethoven han señalado que esta sinfonía marca una especie de frontera entre las dos precedentes sinfonías y ésta.

Así que a recordar esta histórica cita, este domingo 20 de noviembre, en la sala Rodrigo Riera del teatro Alirio Díaz a las 4 pm, valor de la entrada Bs. 300 que sirven de colaboración a los gastos generados por el propio concierto.