El sistema de orquestas juveniles de Venezuela es considerado un ejemplo, no sólo por el éxito musical que ha tenido, sino también por el potencial social que tiene como instrumento de cambio en las zonas pobres de Venezuela.


Vía: news.bbc.co.uk | Lunes, 20 de agosto de 2007

Javier Lizarzaburu de BBC Mundo conversó con el maestro venezolano José Antonio Abreu sobre esta experiencia que comienza a ser reproducida en otros países de América Latina.

¿Cuál es el secreto del éxito de este proyecto?

Muchas gracias a ti por esta hermosa oportunidad. Nuestro sistema de orquestas y coros juveniles e infantiles es un programa musical en el sentido de que trabaja en y por un arte. Sin embargo, su esencia es eminentemente social.

Es decir, mediante el arte musical como instrumento de rescate, rehabilitación, formación y construcción de la personalidad del niño y del joven, estamos llevando adelante en Venezuela, para más de 290 mil jovenes y niños de medianos y bajos recursos, un proceso de dignificación de la juventud de escasos recursos.

¿Qué de diferente tiene el sistema de enseñanza de la música en El Sistema?

La metodología pedagógica es la universal, no hay diferencias sustantivas en esta materia. Lo esencial es que la práctica orquestal se constituye en un elemento importantísimo de formación y entrenamiento.

Mediante la práctica orquestal diaria, el niño y el joven aceleran profundamente su formación, pero además la orquesta trae consigo un ambiente de participación hermosísimo para el niño que sale solo, solitario, del rancho o de la barrianda periférica de una ciudad.

Dice la madre Teresa de Calcuta que lo más terrible de la pobreza es la falta de identidad, no ser nadie en el mundo y la sociedad. En la orquesta, ese niño comienza a adquirir un perfil, comienza a adquirir una pertenencia. Pertenezco a esta orquesta. La orquesta se convierte en una extensión de la familia.

Allí el niño comienza a conocer a fondo la vida social noble, no la vida social de la miseria y la pobreza, sino la vida social de una orquesta que hace belleza, que construye armonía, que construye entre sus miembros vínculos de solidaridad y una motivación al logro enorme, porque el tocar repertorios cada vez más exigentes, el poder mostrar a su familia el éxito, el progreso en un instrumento, el figurar como solista en un concierto, llevarle a tu madre y a tu padre esta alegría, es un elemento transformador enorme.

Entonces, en el seno de la orquesta, el niño empieza a crecer. La música, el enriquecimiento espiritual lo prepara para un ascenso social firmísimo y termina por vencer la pobreza material porque se va a convertir en un profesional de la música.

Como usted decía, esto es un proyecto social de desarrollo humano, de desarrollo de la personalidad de estos jóvenes de sectores vulnerables, pero ¿por qué a través de la música?. Mucha gente lo intenta, por ejemplo, con el deporte y otras actividades.

Los coros y las orquestas son instituciones más estables, permiten agrupar mayor número de niños. Una orquesta, un coro agrupa mayor número de niños, en un barrio, que una cancha deportiva, por eso el número de muchachos incorporados a esto en Venezuela duplica al deporte.

Por otra parte, esto no va en desmedro de la calidad de la enseñanza. La orquesta ha generado muchachos como Edicson Ruiz, que salió de la parroquia de San Agustín, un área de escasos recursos del sur de Caracas, y ahora tiene un trabajo titular en la Filarmónica de Berlín y no tiene 22 años todavía.

Gustavo Dudamel, un joven procedente de la ciudad de Barquisimeto en el estado Lara, de una manera meteórica alcanza hoy en el mundo posiciones relevantísimas en el campo de la dirección sinfónica. Es definitívamente un proyecto social y de integración comunitaria.

Este proyecto, maestro Abreu, ha recibido el reconocimiento internacional como un proyecto positivo y tenemos entendido que está comenzando a reproducirse en otras partes.

En toda América Latina. Veintitrés países latinoamericanos han suscrito con nosotros programas de cooperación, de intercambio en esta materia, y podemos afirmar que es un programa hermosamente continental ya, y España y Portugal, mediante la Cumbre Iberoamericana que se va a celebrar en noviembre, van a incorporarse también a este proyecto.