La Orquesta Filarmónica de Bogotá ha decidido salir a las calles de la capital colombiana empeñada en cambiar el ritmo y la manera de caminar de los transeúntes que circulan por una de las ciudades más vertiginosas de América Latina.

Orquesta Filarmónica de Bogotá

Orquesta Filarmónica de Bogotá

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Cada miércoles, viernes y domingo, trombones, flautas y fagotes se afinan ante la mirada de las decenas de curiosos que transitan al mediodía por los diez escenarios elegidos para realizar “Música para Transeúntes”, una serie de conciertos al aire libre que la agrupación lleva a cabo en compañía de otras 26 bandas sinfónicas.

Esta iniciativa, que comenzó en 2012, ha recogido las obras de los principales compositores de música clásica y sinfónica del mundo y las interpreta de manera inesperada en aquellos lugares de mayor tráfico de peatones, “generando así distintas reacciones”, según sus impulsores.

“¡Hay gente que baila! Habitantes de la calle, señoras, adultos mayores, los niños. La gente lo agradece mucho porque en ocasiones la música sinfónica se piensa para unos escenarios cerrados y para un público específico”, explicó a Efe María Carolina Liévano, funcionaria de la Subdirección de la agrupación filarmónica.

Sin embargo, lo que más ha sorprendido a los organizadores es “la capacidad” que tienen los conciertos ofrecidos “para generar una nueva manera de caminar la ciudad, esta vez “al ritmo de una música relajante e ideal para un buen almuerzo o un café a mitad del día”, añadió Liévano.

Estas presentaciones callejeras fueron incluidas en el Plan de Desarrollo de la Alcaldía de Bogotá a comienzos de este año para fomentar el avance artístico de la Carrera Séptima, principal eje cultural de la capital colombiana .

“Nuestra intención es fortalecer este modelo en Bogotá. Los corredores culturales existen en todos los países, especialmente en ciudades como Nueva York, Chicago, Viena, Madrid y París, (…) así que es nuestro momento”, manifestó a Efe el director titular de la Orquesta Filarmónica de Bogotá, David García.

No obstante, los conciertos gratuitos también llegarán a los barrio más apartados de la ciudad, entre ellos el deprimido sector de Ciudad Bolívar, el populoso Kennedy o el industrial Puente Aranda.

Este viernes el turno le correspondió a la Banda Sinfónica de la Obra Salesiana del Niño Jesús, que se presentó en el Centro Internacional Tequendama, en donde alrededor de un centenar de personas disfrutaron de obras de autores como César Cano (España), Pedro Morales Pino (Colombia), James Barnes y David R. Holsinger (EE.UU.).

“Es un espacio que no sólo genera nuevos ambientes en torno a la cultura y las artes, sino que también busca promover actividades de formación musical como la que adelantamos”, explicó el director del grupo, ganador de la representación de Bogotá en el Concurso Nacional de Bandas, Rogelio Arturo Castro.

Durante la presentación, los peatones aprovecharon igualmente la oportunidad para instar a las autoridades a continuar con este tipo de iniciativas que, según ellos, generan un “mejor estilo de vida” para todos los habitantes.

“Las distancias y los desplazamientos que se deben hacer en Bogotá generan algo así como una angustia y estos ambientes hacen que la gente se relaje a la hora del almuerzo”, dijo a Efe Andrea Lugo, una transeúnte.

“La música es divina para el estrés. Te relaja”, añadió Mariela de los Ríos, mientras que Álvaro Solórzano destacó que cualquier peatón que pase por el lugar “se despejará por un momento de la rutina diaria en el trabajo”.

En las próximas semanas “Música para Transeúntes” continuará en el Museo Nacional de Colombia, la zona del Centro Internacional Tequendama, el Teatro Jorge Eliecer Gaitán y en distintos parques de la ciudad como el Santander y la Plaza de las Nieves. Alejandro Rincón Moreno.