La comprensión de un nuevo universo musical pasa por una revisión de algunas publicaciones, discografías y experiencias in situ en el universo musical, editorial  global, institucional, académico e industrial


(*) Ponecia presentada en el marco del 42 aniversario de El Sistema de Orquestas y Coros Infantiles y Juveniles de Venezuela. 04.02.2017. Filòsofo, músico, escritor y diplomático. Fundador de El Sistema | Por Joaquin López Mujica |  j.lopezmujica@laposte.net | Especial Venezuela Sinfónica


Ello nos permite constatar que siempre ha existido un desbalanece en la valoración de la música tradicional y su interaccion con la música acadèmica y la industrial.

Por ello este abordaje que presentamos aquí, (parte de un libro intitulado Pensar lo musical. Escritos desde la diversidad. En imprenta) abarca desde la crónica al análisis  desmedido- de sus componentes  temáticos, del arte y estilo, intenta crear un hilo conductor que combate toda manifestación o pensamiento que exprese un punto de vista reduccionista y excluyente.

Aqui se describe un itinerario personal, nos paseamos en distintas aproximaciones al fenomeno de la música, desde la relacion con la tradición popular tradicional, -como el universo del discurso- la focalización  de la industria musical y el espectáculo, los grandes hitos y compositores en lo academico, pero tambien en lo popular moderno y contemporáneo, que ejerciendo la libertad de pensamiento musical lo dejaremos para otra ocasión. Nos une con este prestigioso auditórium,  concebir una evolución no tan lineal, y al dar preminencia al acercamineto vital de lo que es fenómeno musical vivo, de las transformaciones del arte y estilo, hasta plasmarlo por ferrea necesidad, en una escritura de la crónica musical vivencial, pasando por el  ensayo especializado, la desconstrucción conceptual, hasta llegar a la crítica como “forma-formante” eso que hablaba Umberto Eco, de construcción de un mundo, que proclama  un  analisis no-ortodoxo de las estructuras sonoras, un paisaje musical sin fronteras y una ampliación del universo de lo estético, si es que es posible en nuestra época. Nos lleva a la aplicación de la diversidad de conceptos históricos, sociológicos, filosofícos y del terrero de la teoría estética, para crear un pensamiento musical sobre las prácticas culturales y viscecersa.

Un recuerdo de la relación, praxis con grupos y actores socio-musicales,  la simentación de un marco teoríco que podría venir del analisis poético, estético, mitológico, de la ciencia politica o la historia,  fué abriendo el panorama para reflexionar sobre un objeto (la música) para derivar en temas multifocales como por ejemplo “lo demoníaco en la música” o  historia del rock  en Occidente, harina de otro costal, pero asi  ya, emprender  el re-pensar de lo musical. En el ámbito académico, donde me desenvolví por mas de dos década, jamas compartímos las  visiónes unidireccionales, derivadas del estructuralismo, la critica social o la desconstrucción, que si bien  tienen su valor como explicación, valencia en tanto la reconstrucción ideal, de momentos de constitución histórica, lo que nos movia era “otra cosa”.  Era el abordaje de la música como hecho cultural, no solo como poética en el sentido Aristotèlico, o estructuras que podiamos aislar de su contexto con la “ïnmunidad” proporcionada por el análisis temático, la interpretación técnica, o la elaboración del significado literario o psicoanalítico. Vimos, claro está  alli ïdeas” tal como las que nos avisoraron  una tradición cultural y musical consagrada y protagonizada por  tratadistas de la edad media; investigadores renacentistas; historiadores de la cultura; enciclopedistas; paleógrafos musicales; hasta los musicólogos actuales e incluso periodistas, comunicadores y trabajadores de los medios o artistas del espectáculo.De todos ellos “bebimos” y  heredamos esa correspondiente la visión global, deslindados de toda concepción mal llamada “eurocentrista” occidental, término que usado acertadamente, sin las exageraciones de algunos personeros de las politicas culturales o académicos ortodoxos, fuimos buscando abrir paso, hacia un terrero menos predeterminado: la esfera de la música.

Hoy día existe una refutación que discute en torno a la limitación del campo musicológico a la descripción sucinta del modelo musical en cuestión, del material estético del pasado que, solamente recibe una descripción de sus elementos formales pero, que no se adentra a los aspectos estéticos como forma-formante, al contexto histórico, semántico, arquetipal, antropológico e incluso hipertextual, además de  otros aspectos de orden  transdisciplinarios.

Hay en Venezuela  una serie de investigadores  e investigaciones cuyos textos  y propuestas, más que historia de la música, se aproxima a la crónica de una época, ejercicio de historiografía o reseña de espectáculo. Nos pronunciamos al momento de nuestra escritura, por una aventura intelectual y asumimos  el reto de afrontar, vivir, practicar  y comprender el universo del discurso de la música, para expresar lo que ha sido en material musical, el fruto de la auténtica renovación en su concepción, valor histórico, representatividad, excelencia, modalidad expresiva, considerada como arte y sistema de signos. Aquí, en este trabajo se expresa la síntesis de las realizaciones de una estética musical, como tendremos el privilegio de escuchar estos ensambles, een el marco de esta epopeya musical llamada El Sistema que celebra 42 años. Un vivencia hoy vinculada al material tradicional, las innovaciones tecnológicas, o el itinerario de la canción callejera, la musica oriental antigua, hasta llegar a las expresiones con sed de universalidad, en el competitivo campo del jazz, lo afrocaribeño como la  salsa o el rap y el sinfonismo.

Ya Ernest Gombrich, se aproximó al problema de la valoración de la música, señaló la necesidad de legitimar un pluralismo un metodológico capaz de conciliar, en un modelo de investigación musical, las soluciones del lenguaje técnico con los paradigmas de la investigación socio-histórica y así las diversas expresiones del arte sonoro, se constituyen en una manifestación viva de la creación musical en el contexto contemporáneo. Este intento, que presentamos a los asistentes a este recinto, ha sido esbozado por pensadores, que en el mundo contemporáneo, en el campo de la Filosofía,   han insistido en el estudio de las estructuras musicales, desde el punto de vista de sus criterios de verdad, el mundo de las ideas, el desarrollo tecnológico, el sustrato antropológico, a objeto de brindar, las posibilidades de una teoría estética musical  omnicomprensiva, que se nutra, el enfoque transdisciplinario, de sus formas lógicas y éticas, se trata de Adorno, Popper, Bloch, Lyotard, García Bacca o Bennet y otros.  Hemos respondido una vez más a una valorización categórica, no solamente de la música apegada a una tradición cultural occidental, sino creemos fundamental el tratamiento de la  música popular moderna y contemporánea: el jazz, el universo antillano, américa latina y europa occidental.

Este trabajo, se propone re-examinar lo que hemos denominado la Nueva Fusion como la manifestación de ese nuevo paradigma musical ya presente en grabaciones y practicas culturales musicales pero que reclama  una tradición investigativa.  Consideramos la valoración de los nuevos procesos compositivos, la estatura de lo tradicional o lo urbano como lenguaje artístico y su relación con la sociedad global actual, tiene un  contenido estètico y comunicativo, que sin duda posee el universo del discurso de la música sea académica, popular- tradicional,  contemporánea, de  la vanguardia o el uso de medios tecnológicos, constituyen un unico, multivo y sagrado rostro.

En el modelo de Igor Stravinski en sus formas  autóctonas del lenguaje y la producción musical aparecen  parcialmente algunos preceptos, que habían permanecido incuestionables, dejando campo abierto para experimentación tímbrica y la especulación melódica. Ello impulsó el esfuerzo de generaciones futuras que no solo contaron con el modelo formal-conceptual sino que tomaron fuerza expansiva gracias al contexto histórico, social y psicológico en el cual florecieron y aunque parezca paradógico y contradictorio, fueron recreadas intuitiva pero conceptualmente, en la revolución del Pop-Rock, Jazz Fusión, el Rock Sinfónico, Tecno-Pop, New Wave el movimiento Etno-Tecno y por supuesto en las formas tradicionales. Claro, este compositor ruso como muchos otros las tomò de sus raíces, como lo hizo la tradición Occidental  al recrear las formas musicales de Oriente lease: desde Mozart – “El Serallo-Obertura”, Weber – “Turandot” -, Gilbert y Sullivan  – “El Mikado” – . Balakirev – Islamey” – Puccini – “Madame Butterfly” – Mahler – “La Canción de la Tierra” – Debusy – “Pagodas” Ravel “Chansons Madecasses” – Host – “Savitri” – y “Himnos para la Rid Veda”, Stravinsky – “El Ruiseñor” y Tres Líricos Japonese” -, Messiaen – “Isla de Fuego” y “Turangalila” – Cage – “Música de Cambios” -, Britten – “El Príncipe de las Pagodas” – y “Curlew River” – Stockhausen – “Mantra” e Inori

La obra de Stravinski  y tantos otros, subyace ese espacio de posibilidades con el  “animismo musical”; la espontaneidad de una intuición melódica y las repentinas iluminaciones que genera el experimento tímbrico; la fuerza exponencial y estructural del ritmo y su expresión en el discurso sonoro. Algunos detractores de esta tentativa señalan que ese pretendido “animismo musical” había perdido universalidad, reduciéndose a mera impresión ilusoria, a una efímera comunión con las raíces antropológicas del universo musical. Pero, en nuestra manifestaciones de música tradicional  se produjo la conciliación esperada entre el sentido ritual, el acto musical y el apego casi natural con la danza o lo danzario,  resultó de ello, un claro intento por instaurar e incorporar un simbolismo en el movimiento rítmico.  Se atribuye a los paradigmas fundamentales de la experimentación del Siglo XX – Messiaen, Boulez, Stockhausen, Varése y Cage – el mérito de la superación de tales dificultades y además de haber emprendido una fascinante ruta hasta la actualidad, donde nuestro músicos recuperan ese legado.Hoy tenemos obras de la tradición oral recreadas fiel a la tradición y asi se tranforman en  obras originales  de connotados artistas y cultores hoy apegados y relacionados a El Sistema.

Desde la ORQUESTA NACIONAL JUVENIL a El Sistema:

El Sistema, se constituye, desde sus inicios en uno de los fundamentos humanísticos más importantes que generó la inmensa riqueza petrolera de Venezuela, siendo ella la imagen de una nación posible, producto genuino del esfuerzo titánico del eminente maestro y pedagogo, pianista, organista, compositor y profesor universitario: José Antonio Abreu. La primera ejecución de material tradicional se remite a la fecha de la visita oficial Jimmy Carter Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica (1978). En ese Concierto de Estado, realizado en la Casona, fui testigo y músico ejecutante, pero en la parte del Ensamble de Persuciòn, se tocò   una pieza esencialmente instrumental, llamada “Tocata para instrumentos de percusión”, de Carlos Chávez, de 1942).y pero con la otra obra con persuciòn y voz que incluia una improvizaciòn en lenguaje Yoruba. Claro, hoy contamos con las obras de Adrian Suarez para Dos Chamanes y Orquesta Sinfònica, pero el episodio embrionario fue en 1978 con la Orquesta Nacional Juvenil.

El impacto de su crecimiento y desarrollo, que abarca los diferentes rincones del país; las zonas más alejadas, los centros urbanos, las provincias, se ha convertido en una modificación del amplio discurso de costumbres, tradiciones, hábitos,  relaciones familiares, individuales y colectivas del interior del país, que ha hecho de la actividad musical un indicador de desarrollo humano- reconocida recientemente por PNUD y el BID. Encarna una alternativa ante el paisaje desolado y marginal del pasado, la trágica quimera del paraíso consumista de hoy y totalitarismo urbano de la Gran Ciudad. A nivel mundial es una esperanza ante la actual crisis migratoria que vive Europa oriental y occidental. Orquestas, ensambles, son hoy productos espirituales acabados y cohesionados, y representan una  magnitud  inconmesurable  de su éxito planetario en materia educativo-formativa,  técnico-artístico, como la expresión simbólica, categórica y real,  de un esfuerzo coronado por la entrega y consagración de 4  generaciones de músicos y profesores y la lucha del músico venezolano por el  logro de státus artístico y un reconocimiento a su multifacético talento.

Al contrario de lo que ha ocurrido con otros géneros y estilos musicales, la investigación y la crítica especializada debe profundizar mas en la tematización de la música popular tradicional.Lo tradicional representaba un “continente perdido” en la espectacularidad efímera mas aùn con la industria cultural, ese espacio exótico que influyó en la composición de Ravel, Stravinski, Bartok y Villa-lobos  ha sido abandonado por el ojo clínico  del musicólogo.

Hace bastante tiempo que el sello Disquero Deutsche Grammophon  en un ejercicio de pluralismo, reunió a figuras como Ravi Shankar, Brian Eno,  Jean Michel Jarré, Daniel Baremboin, Martha Argerich y Pinchas Zukerman. Esa misma casa disquera, grabó una importante selección de piezas de Vangelis  aunque no se encuentran  de manera exhaustiva los compositores latinoamericanos como Villa-Lobos, no aparece Carlos Chavez, Amadeo Roldán, Silvestre Revueltas o Antonio Estevez. Paradógicamente, la firma Deutsche Grammphon, logró conciliar lo imposible, el prestigio de Baremboin con los nuevos códigos visuales que entrega al espectador contemporáneo con un artista multimedia de la talla de Jean Michel Jarré o un fenomenólogo e iconólogo de la música y heredero de la estética de Cage como es Brian Eno.     

En Occidente y su historia, la música popular se conformó como cuerpo gracias a los “clerici” campesinos itinerantes que crearon una conexión con la iglesia medieval, así las llamadas lenguas vulgares preservaron los cantos, las danzas y los malabarismos lúdicos procedentes del mundo pagano y también del cercano Oriente. Este producto floreció todavía con más libertad en el período llamado Renacimiento. El nexo entre la música sagrada y la música como arte popular, constituyen el punto que conformó el universo de la música instrumental y vocal en Occidente. La música popular, ha nutrido todo el desarrollo evolutivo del arte musical Occidental desde la Antigüedad al Renacimiento, el desarrollo del instrumentismo, la opera, el sinfonismo, la música programática hasta la vanguardia. Arte popular, en sentido genérico, ha acompañado la transformación de las estructuras, las funciones, los géneros y estilos musicales. La música en el sentido académico, es, como expreso una vez Jose Antonio Abreu en el preámbulo de la fundación del IUDEM, “…la elaboración y organización de un conjunto significativo de estructuras referidas al mundo del sonido…” pero desde el punto de vista antropológico es la escenificación inmediata del instinto, es impulso al movimiento  y a su vez al reposo. La nueva fusión como concepto artístico estaría orientado resaltar como  producir el balance o equilibrio, tendencia esencial de la condición humana allí exhibida. La musicalidad y espontaneidad de la niña que vive en el municipio fronterizo de Puerto Carreño –se puede ver en forma viral en Internet- con libertaria ejecución de la Bandola, expone el componente somático y afectivo del quehacer  musical, de la ejecución de instrumentos tradicionales. La lucha que libró Platón en el Libro III de “La República” contra el microtonalismo oriental, su oposición ante la vigencia de ciertas escalas que implicaban danza desmedida e ímpetu rítmico, nos dice mucho de su “censura” y las restricciones que heredaría el corpus musical de Occidente. Pero, en la música popular de raíz tradicional esta el flujo sonoro aunque se “sometió a la norma”pero no se tradujo en leyes y se redujo a códigos. La Nueva fusión, hoy preservò sin duda sustancial, conservò lo salvable, una de las más importantes experiencias heredadas: la creatividad fonética y la descarga para-psicológica y poética, la emoción de los sonidos hechos por el hombre en emoción espiritualizada e incluso de éxtasis. Lo que arriba describimos es la constitución histórica de la “Razon Musical”. Ello, supone la codificación de la tradición oral, la separación de la música religiosa de la profana o visceversa, el desarrollo de la música instrumental, la concepción de esquemas “a priori” tanto de desarrollo como de construcción y otros. La tematización de “lo popular” implica ilustrar como ocurre este cambio cualitativo en la estructura y función musical. De los  episodios típicamente africanos – poliritmia, polimetría – que nutrieron gran parte de los géneros musicales de norteamérica y el caribe – anglo, franco e hispano – si bien tuvieron que desnaturalizarse, en aras de un sincretismo musical sin embargo, los valores y unidades que conformaron el universo del discurso, de manera amalgamado conformaron un componente esencial: las dimensiones afectivas e intuitivas del fenómeno musical vivo, la escenificación mítico-ritual, la libertad improvisatoria, la expresión gestual, el eros musical y la exploración de los terrenos del inconsciente. Las posibilidades pedagógicas, artísticas y divulgativas no se hacen esperar. Hoy, los vínculos entre los distintos géneros y estilos musicales se han constituido en una vía para la consecución de nuestra identidad expresiva y la tan nombrada identidad musical. Hemos privilegiado el enfoque académico de la música desde todo punto de vista  – desde el financiero en el presupuesto cultural, las orquestas sinfónicas con un enorme peso  en el ámbito cultural hasta en materia infraestructural – pero ese status, hoy convertido en diversidad musical, en un solo discurso, le ha dado un vuelco histórico a un totalitarismo cultural que convirtió a la música en una mercancía, sin visibilizar sus valores, sostenemos que el Rock es un fenómeno artístico por ejemplo, hemos escrito sobre ello. Se ha aclarado la utilización equivocada del termino eurocentrismo musical como que legitima solamente las leyes, normas  y tradición de la música europea, siendo una visión unilateral, por ende parcial del arte musical. La nueva fusión supone abrazar a la música popular tradicional y folklórica que posee también leyes, como paradigma musical tiene también tradición e historia, que sin duda la coloca como un capítulo más de la musicología e historia musical venezolana. Las facetas de este género, la praxis del mismo no solamente es un hecho musical sino un acontecimiento humano que exhibe el juego, la expresión directa, el aprendizaje de generaciones de músicos y sin duda el poder de una filiación ancestral en oposición al esquema reduccionista y competitivo.

La historia de la cultura y la música constata que tanto la música popular como la académica han significado puntos de culminación, enlaces e imbricación como realizaciones para la creatividad espiritual de la humanidad; el apogeo de la música instrumental en el Renacimiento, el surgimiento de la ópera, el romanticismo beethoviano, el nacionalismo ruso, el latinoamericano, el desarrollo del jazz, la música pop.  Si se estudia de cerca dicho proceso en él encontramos pruebas fehacientes de conciliación, no legitimadas y poco tematizadas por la musicología contemporánea, pero de ello deriva la comprobación de un componente único y verdaderamente universal, esto es, el trasfondo antropológico del arte musical y un espíritu humano “indivisible” como sostiene el filosofo Angel J. Cappelletti.

Talleres como arquetipos

Desde el Renacimiento Italiano heredamos esta modalidad pedagógica que opera como un efectivo paradigma de filiación de grupos en un objetivo común. El Sistema  ha llevado adelante el cumplimiento cabal de su proceso de enseñanza-aprendizaje, gracias a los talleres que posibilitan desde la formación avanzada hasta la filiación no-profesional. Tiene por reto hacer posible la reproductibilidad a gran escala de la enseñanza de lo folclórico-tradicional y popular, lo académico y lo popular moderno y contemporáneo, conciliada con el ensamble académico y bajo  este modelo sín más,  se instala como experiencia directa en los centro docentes, conservatorios,  escuelas de música y nucleos donde se enriquece dia a dia  la metodología instruccionista. La tradición oral y popular es sumamente compleja para ser reducida a códigos y leyes, pero el metalenguaje de la música académica ha permitido preservar obra magistrales y originales de autor que se ampliarían  aun mas con la elaboración y el uso de un conjunto de recursos para optimizar el proceso de enseñanza-aprendizaje,  como documentos o cifrados, partituras, ejercicios diseñados para desarrollar destrezas o fijar procedimientos instrumentales, videos, grabaciones, visitas de maestros, transcripciones, tablaturas. Los  encuentros con informantes portadores de la tradición vernácula, así como investigación de las fuentes orales para fines de conocimiento organológico son algunas de las conquistas actuales del Programa Nacional Alma Llanera y mas adelante estoyseguro que se expandera hacia el territorio de lo inmemorial para llegar al mundo sonoro de los Pueblos Etnias y Trubus de Venezuela.

Aun cuando la estructura académica de los estudios musicales posee como norma la producción de la excelencia, el protagonismo solístico, hecho lógico en términos específicos, el contacto  de músicos académicos con intérpretes de la música popular  gestó un movimiento, casi sin precedentes en el ambiente musical venezolano. Aquello que era un refugio patriotico en las calles frías de París, cuando a finales de la década del 70 Paul Dessene produjo la experiencia “Folklor de Cámara”, hoy ha dejado de ser un exilio para convertirse en un horizonte. El encuentro entre lo académico y lo popular tradicional es un hecho progresivo,  todavía recordamos el entusiasmo, del compositor Ricardo Lorenz – en una epoca jefe del Departamento de Música Latinoamericana de la Universidad de Indiana – que por su contacto con Tito Puente, precursor de tantas proezas de la música del Caribe le inspiro. Otro dato incluye la extensa producción discográfica de El Sistema con compositores latinoamericanos o las  producciones musicales que han sido propiciadas por la industria discográfica venezolana o por entes privados, encontramos trabajos donde más allá del culto al protagonismo individualista o el rol solístico, se destaca la inusitada participación, la sorpresa y evidentemente la destreza. Son trabajos que anticipan la gestación de nuevas modalidades expresivas basadas en el entrecruzamiento de habilidades naturales o formadas con el estudio y la dedicación, donde sin duda la síntesis de lo académico y popular tradicional puede tener un horizonte seguro. Recordemos cuando el maestro Antonio Estévez – en el Instituto de Fonología – abrazó las nuevas tecnologías al servicio del arte musical, se estaba experimentando un episodio más que singular en la historia musical del país. Las fronteras del alfabeto musical se habían trascendido y estabamos ante el nacimiento de nuevas concepciones  artísticas, que incluso no temían enfrentarse al establecimiento de la creación musical, el staus quo hegemónico o al poder de la institucionalidad, que ya comenzaba a mostrar sus tentáculos. Maravillados por la técnica, la racionalidad de la creación, los compositores quisieron emparentar su esfuerzo a la vertiente del arte conceptual, que se gestaba en nuestro país.  Con la etnomusicología, el folclore, las formas de la música popular contemporánea, la historia regional y la formación humanisticas, nos muestran, en síntesis: la  atención hacia las fuentes culturales primogenias, los factores culturales de interrelación, la historia regional, la tradición oral, la vida urbana y las manifestaciones de la industria cultural, nuestra educación musical hoy sin esa fusión se tendria un destino de dudosos resultados.

La interacción entre lo académico y popular abarcaría un amplio terreno: la inclusión de la etnomusicología y folclore, el estudio de la historia regional y la tradición oral, los códigos de la vida urbana y en fin la nueva realidad de los medio de comunicación en la industria cultural. O el ciberespacio.  Efectivamente, considerar que la etnomusicología y el estudio del folclore es necesario, no hay duda, pero a partir de allí no es solo un ejercicio de pluralismo más, es proporcionarle al plan de estudios a los centros docentes,  las escuelas de música y conservatorios para abrazar  una nueva y genuina realidad, dotarla de componentes básicos, que revolucionaría desde la teoría musical, la interpretación instrumental hasta la creación. Dicha posibilidad de transformación se presentó, de manera latente, cuando en el seno de la Escuela Superior de Música José Angel Lamas se tomó el uso de formas tradicionales como material para las composiciones.  En ese sentido en forma alegórica y evocativa, los trabajos de Inocente Carreño, Antonio Estévez, los hermanos Castellanos ya contenían esa preocupación estética. Con el advenimineto del Programa Nacional Alma Llanera y el la Universidad de El Sistema se puede insertar en un plan de  estudios capaz de dotar al estudiante de un manejo de esas fuentes, de un conocimiento de la música venezolana, de las raíces. Recordemos que en el siglo XX venezolano,  apenas en el Conservatorio de Música de Maracay y una Escuela Popular de Música en La Guaira, se enseñaba el folclore siendo cátedras aisladas sin ningún peso en el sentido programático y curricular. A comienzos de la década del 80, la Orquesta Nacional Juvenil tuvo en sus manos la posibilidad histórica de transformación. La fundación de la Odila Orquesta de instrumentos Lationamericanos conjuntamente con el Inidef dirigido e impulsado por Isabel Aretz y Jose Antonio Abreu pudo haber significado la vinculación definitiva entre la creación académica con el repertorio expresivo y las fuentes primogenias del fenómeno vivo del arte musical.

Aun cuando parezca una vinculación natural, aquello del folclore – entendida como estudio de la tradición oral – no parece ser el punto de partida, ni siquiera la referencia para el actual plan de estudios de nuestros conservatorios, escuelas de música, tampoco el planteamiento desde el punto de vista de la etnomusicología, que a partir de la tematización del hecho musical se descubre la cultura del hombre. En ese sentido, la investigación de Rosella Pezutti, tomando como referencias al pensamiento etnomusicológico de Isabel Aretz, Bela Bartok y Félix Coluccio, planteó el conocimiento de la música venezolana, su estudio con las herramientas y metodología etnomusicológica con el objeto de proporcionarle a la educación musical, la investigación, creación e interpretación instrumental, un sustrato y base para nutrir la praxis creativa con los arquetipos ancestrales, como en otros momentos históricos se nutrió la ópera, el movimiento romántico, el nacionalismo europeo y en una tentativa intercultural Stockhausen y Stravinski.

El estudio del folklor y la etnomusicología en los Centros Docentes de El Sistema, los conservatorios y escuelas de música proporcionaría al estudiante un nuevo universo estético por el acercamiento a la fuente viva. Estévez, Carreño, Bor, Astor, Sans, Montes y Lorenz, son compositores de viejas y recientes generaciones, que han evocado alegorías y metáforas de las formas tradicionales y populares pero esta ultima tiene en la raíz y en los cultores de ayer y de hoy, una respuesta, desde el ámbito de la creación, al porvenir y presenta alberga una nueva estética de la creación musical en Venezuela.

Para concluir, podemos decir que  el Programa Nacional Alma Llanera es una   nueva realidad socio-musical, ha surgido con la  ejecución de instrumentos emblemáticos de la venezolanidad, como son: arpa-cuatro-maracas-bandola-mandolina-guitarra fusionado a un sistema orquestas. Es un viaje a las raíces organológicas; expansión nuestras sonoridades; con  posibilidades de creación;  expresión de  facultades del lenguaje musical; nacimiento de códigos además del  trabajo con los creadores y cultores de la música de raíz tradicional, en fin la visibilidad del alma del pueblo.

Desde la ODILA, cursos de folklore,  difusión del repertorio latinoamericano, la formación de ensambles, Latino-caribeño, Afrovenezolano, Cantaclaro y al Programa Alma Llanera, Fundamusical, dibuja su vocación de cambio de preceptos y códigos. Alma Llanera hoy, también será  una sociedad musical incluyente, con protagonismo compartido; horizontalidad;  educación andragógica y audio-perceptiva.

La práctica orquestal, se erigirá como modelo de “aprender tocando”; y exploración del repertorio musical de todos los tiempos y regiones del país. Alma Llanera, partirá de los nucleos y los Consejos Comunales, desde ese recinto del futuro de las políticas culturales y el poder popular con el emblema de la música de raíz tradicional y  el espacio social, para el  desarrollo de generaciones,  de músicos como agentes para la transformación del país.


JOAQUIN LÓPEZ MUJICA

Nacido en Caracas en 1957. Filósofo, músico, escritor y diplomático.. Graduado en la Universidad Central de Venezuela. Miembro fundador del El Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela. Profesor durante 16 años. Estudios de Sociología y Economía.  Profesor en la UCV de Teoría Estética, Critica Musical e Ideas Estéticas en América Latina y otros seminarios. Estudios de Postgrado en la Universidad Simón Bolívar. Estudios de Especialización en Política Exterior y Diplomacia Cultural en el Instituto de Altos Estudios Diplomáticos ¨Pedro Gual¨. Profesor en el postgrado de la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez en la Especialización en Gerencia Cultural. Fue profesor fundador del IUDEM –Filosofía del arte, historia de la cultura y la música moderna. Miembro fundador de la Orquesta de Instrumentos Latinoamericanos ODILA. Trabajó como Asesor Adjunto a la Dirección del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas. Ha sido miembro del Programa de Personalidades Extranjeras de Francia y su trayectoria aparece en la Enciclopedia de la Música en Venezuela. Ha dictado conferencias en Venezuela, Países Bajos, Portugal, Inglaterra  y Noruega. Como escritor  y editor –pionero en ediciones electrónicas en su país- ha publicado numerosos ensayos, escritos y entrevistas sobre arte, cultura y política. En  el 2006  publicó  en Venezuela  La Proclamación de lo Sagrado, 2006  y escribió el prólogo de Crítica a la Evolución de la Pintura Occidental en Ortega y Gasset de Ángela Calzadilla, 2005. Se desempeñó como Director del Programa Cultural (Flor de Venezuela) en la Expo Universal Hannover 2000.  Entre el 2004-2005 fue integrante del equipo de Análisis Estratégico de la Vicepresidencia de la República y en 2005-2009 fue Encargado de Asuntos Culturales y Prensa de la Embajada de la República Bolivariana de Venezuela en el Reino de los Países Bajos. Como curador de Artes Visuales ha realizado exposiciones en Alemania, Holanda, Reino Unido, Portugal y Venezuela, en esta última en el Museo de Arte Contemporáneo donde ha sido musicalizador, programador y adjunto a la dirección.  En el 2012, fue merecedor de una Mención Honorífica del Premio Nacional de Literatura. Mención Ensayo por su obra intitulada Teoría Crítica de la mentira Mediática.  En la actualidad, como especialista en Política Exterior y Diplomacia Cultural  es invitado permanente a dictar Cátedras, Cursos y Conferencias -en Instituto de Altos Estudios Diplomáticos “Pedro Gual- los cursos de Política y Gestión  Cultural y  Diplomacia Cultural Bolivariana. Desde su regreso en el 2012, de su Misión Diplomática en Europa se desempeña como Asesor de Comunicaciones de Fundamusical Simón Bolívar-El Sistema, simultáneamente con el Centro Latinoamericano de Música-Celam manteniendo columnas en diferentes periódicos del país, dictando conferencia y participando en diversas iniciativas editoriales e intercambio cultural internacional.