Gomar Cisternas | Vía: goliardos.wordpress.com
A pesar de que existen muchas formas para expresar identificación psico-sociocultural, la música es la única que nos involucra a todos. Junto con el lenguaje, esta manifestación artística (pues requiere de habilidad) y cultural (pues es parte de nuestra forma de vida) es uno de los únicos mecanismos que, aparte de aparecer sólo en la especie humana, se desarrolla de forma fenotípica, es decir, viene en nuestros genes, se activa con la interacción y se hace notoria concretamente. La música tiene su mayor influencia en la adolescencia, cuando el ser humano busca definir la personalidad que tendrá en su estado adulto.

Debido a esto, el ser humano es, por naturaleza, un ser musical. Y es así como lo plantea el Dr. Stefan Kölsch, neurocientífico del Instituto Max-Planck de Alemania, quien en un estudio junto a su equipo llegó a la conclusión de que el cerebro humano ha desarrollado una gran afinación para recepcionar y producir música, no importando la educación musical del individuo o si a éste le interesa mucho la música. “Vemos en nuestros experimentos que la gente, que a sí misma se considera muy poco musical y que nunca ha tocado un instrumento, es capaz de procesar la información musical que le presentamos de forma muy precisa y con gran exactitud”.

Todo esto es lo que nuestra historia nos revela. Hace más de 300 mil años, los primeros homínidos ya daban señales de expresión musical, tanto a través de sonidos vocálicos como con instrumentos de madera, hueso o piedra. El proceso de producción musical se volvió cada vez más complejo y el sentido de la música se tornó tan importante que ésta se convirtió en un instrumento de multiuso para toda clase de actividades, ritos y expresiones artísticas y emocionales.
La música es un magnífico punto de referencia para que los seres humanos nos identifiquemos, ampliamente en sociedades y particularmente en individuos. Cada punto geográfico, histórico, social y psicológico tiene su particularidad musical, la cual está fuertemente ligada a su idiosincrasia y/o personalidad.

Cada cultura alrededor del mundo posee su propia música (es más, si hablamos de la fuerte relación entre el lenguaje y la música, nos daremos cuenta que van encauzados a la par y son mucho más cercanos el uno del otro de lo que pensamos; pero no entraré al tema del lenguaje esta vez) y ésta a su vez refleja su peculiaridad. Por ejemplo, en Brasil, la samba refleja la alegría de su gente. En Cuba, la salsa muestra que los cubanos son gente vivaz y alborozada. El techno-dance, un tipo de música más contemporánea, manifiesta la diversidad cultural liberal que existe en Holanda. Así hay miles de ejemplos en cada país y zona del mundo.

De este mismo modo, la música refleja la personalidad de la gente de acuerdo a la época en que ésta ha vivido. Por ejemplo, en tiempos prehistóricos, la música tenía un sentido religioso, ya que la vida de la gente se basaba en mitos y leyendas acerca de fenómenos naturales a los cuales el hombre era muy devoto. Más adelante, en los auges de los imperios mesopotámico y babilónico, la música tomó un carácter más placentero debido a que la gente de la época era muy secular, quizás tan secular como la gente actual. Durante el auge de los pueblos griegos y el Imperio Romano, la música se diversificó y tomó varias formas, de las cuales se destacan la música épica y la música de guerra que, nuevamente, reflejan la mentalidad de la gente de ese período. Más tarde, durante el renacimiento, el auge expresivo e intelectual formó la célebre música clásica, que hasta hoy en día prevalece con máximo reconocimiento como el género más culto y armonioso de la música.
Dentro de la vida del individuo, la música tiene su mayor esplendor durante la adolescencia.

Independiente de las razones culturales, es en este período cuando el cuerpo en forma física y psicológica experimenta cambios que tienen como objetivo llegar a una forma adulta definida. De este modo nos podemos dar cuenta de que claramente la música se refleja nuevamente como la principal manifestación de expresión, identificación y personalidad. Se estima que el 72% de las bandas y artistas modernos en los Estados Unidos comenzaron tocando entre los 15 y 20 años y que el 89% de sus fans parten entre los 12 y 18 años de edad (Fed Stats).

La música contemporánea ha tenido una rápida y fulminante evolución después del comienzo de la revolución industrial, época en la cual nació el jazz, que se aceleró más aún después del fin de la II Guerra Mundial. Actualmente, el rock and roll y el pop son los géneros más comunes; no obstante, estos mismos tienen una amplia gama de subgéneros que los diferencian increíblemente en sus sonidos. Dentro de estos dos géneros podemos clasificar las distintas tendencias psicológicas, socioculturales, etáreas, místicas y políticas, entre otras, de la sociedad moderna de occidente. Mientras la música pop se caracteriza por complacer los grandes gustos y modas de las masas, el rock and roll tiene un sentido más musical y personal, que se puede notar en sus contradictorias modalidades.

El rock and roll y el pop tienen decenas de subgéneros, cada uno de los cuales tiene una fuerte relación con la personalidad, ya sea por la forma en que fue creada la música, es decir, la personalidad de los artistas que la producen; por el mensaje que entregan, que tiene relación con la personalidad de quien la escucha; o por el efecto psicológico de su sonido, que tiene que ver con la personalidad de todos sus adeptos (es decir, de quienes hacen la música y de quienes la escuchan). A continuación examinaré brevemente las causas y/o efectos que producen esta relación música-personalidad a través de las distintas facetas del rock y el pop.

El rock es muy variado en subgéneros y características, pero es mucho menos popular (por razones obvias) que el pop. Sus artistas van acompañados generalmente de un baterista, bajista y guitarrista (herencia del jazz), los cuales habitualmente son componentes de una banda con un nombre respectivo.

Sus facetas son:
Faceta glamorosa (rock n roll de vieja escuela, hard rock, glam rock): Comprende artistas como Elvis Presley y Guns N Roses y presenta letras de temas de romance, sexualidad, fama y descontrol. Su sonido es pegajoso y su puesta en escena es muy glamorosa y comercial. Sus fans se influencian por sus líricas egocéntricas y sus ostentosas formas de vestirse. Muchos adeptos, por una extraña razón, han cometido suicidio y son adictos a las drogas fuertes.
Faceta existencialista y depresiva (grunge, rock progresivo, rock industrial y psicodelia, ligado fuertemente al under pop y a la música gótica). Algunos de sus representantes son Tool y Nirvana. Sus melodías parten de muy relajantes y pueden llegar a ser violentas. Sus letras hablan de romances frustrados, problemas familiares, traumas y preguntas existenciales. Muchos de sus adeptos han sufrido de depresión y alcoholismo o drogadicción.

Faceta de odio y blasfemia (death metal, thrash, nu metal duro). Música extremadamente ruidosa, pesada y violenta con letras acerca de la muerte, el satanismo y defectos psicológicos o pecados del ser humano. Se ha sabido de muchos adeptos que asesinan por ritual (como el caso del chileno que asesinó a un cura, motivo por el cual Deicide, banda Death-Metal, no pudo realizar concierto en Chile), pero en general son gente que en sí es tranquila y se ve perdida en su propio mundo.

Faceta política y rebelde (rap metal, punk rock, hardcore y metalcore). Los Prisioneros, Sex Pistols y Rage Against The Machine son algunos exponentes. Su música es pegajosa y su mensaje directo y crítico. Sus adeptos son revolucionarios, críticos del sistema y, en algunos casos, de ideales extremistas (como los Skinheads y Punkies).

Faceta escénica y emotiva (nu metal, post hardcore, pop-punk, emo, indie rock). Música de letra muy sentimental y fuerte, de cargas rítmicas llenas de adrenalina que varían de gritos guturales a guitarras melancólicas, a veces compartidos en una misma canción. Sus adeptos disfrutan de la locura escénica que la música produce (mosh, karate dance, slam), pero generalmente no tienen tendencias ideales definidas. Algunos representantes son KoRn y Blink 182.

Por su parte, el Pop se centra más en experiencias cotidianas, por ende su reconocimiento es más masivo, pero sus facetas son menos extremas. Los artistas pop generalmente tienen un seudónimo o utilizan su propio nombre, aunque también existen bandas con la formación clásica del rock and roll.

Sus principales facetas son:
Faceta romántica
(pop de vieja escuela, indie pop, c-pop, y el mass pop): Cualquier tipo de música moderna sin estilo definido que tenga temas románticos y sea comercial. Avril Lavigne, La Oreja de Van Gogh y Back Street Boys son algunos de sus representantes. Puede ser tocada por una banda o un solista, con los clásicos instrumentos heredados del jazz o una base electrónica. Fans variados.

Faceta de baile (synth pop, dance pop, electro pop, bubblegum pop). Ligada a la música dance; su principal característica es una coreografía y una letra romántica, sexual o que en alguna medida tenga que ver con el baile. Generalmente tiene base electrónica. Algunos de sus exponentes son Miranda y Pink. A pesar de que la gran masa se identifica con ella, sus verdaderos adeptos son aquellas personas a las que le gustan las fiestas y la diversión.

Faceta depresiva y freaky (brit-pop y sus subclases, pop psicodélico, dream pop, goth pop). Este es el Pop con mayor expresión sentimental y musical. Generalmente lo toca una banda. Es música depresiva, en extrañas ocasiones tiene dualidades alegres y bailables, pero esto es justificable por la variabilidad de orientaciones sexuales de sus adeptos y las distintas aceptaciones que esto pueda traer. Algunos grupos de esta categoría son Blur, Placebo y Evanescense).

En resumen, todos los géneros musicales tienen una enorme influencia en nuestra personalidad (a nivel de individuo) y en nuestra idiosincrasia (a nivel de sociedad). Por lo tanto, podemos concluir que desde que el ser humano apareció en la tierra la música ha sido una forma esencial de identificación y expresión. Más que la literatura, pues ésta no involucra a todas las sociedades, y más que la pintura, pues ésta no involucra a todos los individuos, la música define nuestra identificación, nuestro mundo, nuestra personalidad y, de cierta forma, nuestra historia como seres humanos.