Vía: www.jornada.unam.mx/Por Ángel Vargas

México, DF. Paquito D’ Rivera no cree en la división de la música por géneros y, al igual que Duke Ellington, está convencido de que sólo existe la de buena y mala factura.

Es una apreciación que en mucho tiene que ver la manera en que creció, pues hasta la adolescencia desconocía las diferencia entre la música de concierto y la popular, y lo mismo podía tocar Brahms que jazz, como lo hace hasta la fecha.

“Todo tiene su encanto; me encanta probar distintas comidas y la música es también una forma de alimentarse”, subraya el afamado músico cubano (La Habana, 1948) en entrevista con La Jornada.

Vía telefónica, la charla tiene como motivo el concierto que ofrecerá en el Palacio de Bellas Artes el próximo viernes 29 de mayo, al lado de la Orquesta Sinfónica Nacional y su quinteto.

Para la ocasión, se diseñó un programa en el que prevalecen obras de su autoría, entre ellas su ya legendario Adagio (sobre un tema de Mozart), la Contradanza, el Vals Venezolano y To Brenda with love.

De igual manera, hará el estreno en México de su concierto para clarinete piano y orquesta Cape cod files, obra a la que define como “muy peligrosa”, por la dificultad que entraña, y la cual compuso para su colega Jon Manasse, para celebrar el centenario del natalicio de Benny Goodman (1909-1986).

“La verdad es que es la escribí contra él (del intérprete), pero ahora es un bumerang que regresa contra mí. Es muy divertida”, precisa.

Dicharachero y ocurrente, el saxofonista y clarinetista aclara que no tiene empacho en tocar en clubs acompañado por grupos pequeños ni en grandes salas al lado de orquestas sinfónicas.

Sin embargo, reconoce que con estas últimas el margen de libertad es mucho menor: “Es otra forma de hacer música; es como andar en Cadillac o en Vokswagen; a mí me gustan los dos”.

Tener que escoger entre el saxofón y el clarinete es, para Paquito D’ Rivera, algo que no tiene sentido, tanto como deber hacerlo entre una mujer trigueña y una güera. “¿Por qué tener que decidirse por una cuando las dos son lindas”, subraya en son de broma.

Y precisa que mientras el saxofón es mucho más agradecido y razonable, el clarinete se comporta de manera más compleja: “Uno debe estar arriba de él todo el tiempo y preocupado porque puede hacerlo chillar. Pero, ¡qué tal cuando suena lindo!”.

De su faceta como escritor, dentro de la cual es autor del libro Mi vida saxual, el intérprete comenta que en noviembre próximo será publicado su nuevo libro, Cartas a Yeyito, tanto en español como inglés, el cual está basado en un hecho real.

“Es una carta a un estudiante imaginario que me pregunta si vale la pena seguir una carrera como la música y le cuento cosas que me han sucedido en todos estos años. La idea se me ocurrió luego de que alguien me escribió una carta con una serie de preguntas las cuales no pude responderle”, comenta.