La pregunta en el medio publicitario siempre ha sido, ¿cómo el mensaje puede llegar a más cantidad de personas?. Valiéndose de la creatividad, la originalidad y la astucia musical.


Patricia Aloy | Venezuela Sinfónica


La música clásica, que constantemente trata de reinventarse, buscando públicos jóvenes que llenen las salas de concierto se ha insertado poco a poco en los medios de difusión masiva, bandas sonoras, comerciales, series de televisión, jingles para radio. Hasta en el hilo musical de los ascensores. Pero lograr que sea un factor determinante en una campaña de medios, hasta hacerse viral es una proeza.

La agencia TBWA / NEBOKO Amsterdam, ha lanzado una campaña para McDonald’s, en los Países Bajos, en febrero de 2017,  llamada “Always Open for Good Times” (Siempre abierto para buenos momentos), donde al comprar la hamburguesa “Maestro”, toda una orquesta y hasta una soprano que lo están mirando, le animan a comerla. El micro dura casi 2 minutos, y es una muestra refrescante que nos deja ver como las nuevas tecnologías han dado paso a la evolución de nuevos formatos que nos permiten interactuar con el consumidor. ¿Y porqué es importante?, porque logra la transmisión del mensaje e influye sobre la audiencia.

Al llegar al mostrador del restaurante de comida rápida y hacer el pedido los clientes desprevenidos eran abordados súbitamente por el explosivo sonido de una orquesta, con un coro y una soprano que cantaba el nombre de la hamburguesa “Maestro”, a través de una pantalla de televisión.

Los músicos estaban a 50 metros de distancia en un galpón cercano, y respondían en vivo, según la solicitud de los pedidos.

Cuando el consumidor se sentaba en la mesa, un coro que aparecía en las pantallas del restaurante cantaba “Yummy, yummy, yummy“, antes de que la persona diera su primera mordida en el sandwich. E inmediatamente una soprano le preguntaba ¿cuál es tu nombre?, y al responder, el coro lo cantaba. La orquesta continúa tocando, mientras el cliente saboreaba su comida.

No sobrestime a los académicos, las composiciones más clásicas están en todas partes y nosotros la estamos consumiendo.  Somos los receptores y los persuadidos a través de las notas musicales. Constantemente mis hijos al escuchar la Obertura 1812, de Tchaikovsky o la Suite del Cascanueces, me dicen: “Mamá esa canción es de la película…”

Les dejamos algunos anuncios que han hecho la diferencia en el consumo:
Touch Wood SH-08C – Cantata 147, de Bach

Coca Cola – Pedro y El lobo, de Prokofiev

Subway – Obertura 1812, de Tchaikovsky

Audi S3 – Marcha Turca, de Mozart

Renault – Sonata para Piano No. 14. Claro de Luna, de Beethoven

Air France – Concierto en piano Nº23, de Mozart

Gazprom – El cascanueces, de Tchaikovsky

Canal+ – Himno a la alegría, de Beethoven

Doritos – Obertura de El barbero de Sevilla y de William Tell, ambas de Rossini

B-Classic – Sinfonía del Nuevo Mundo (Allegro con fuoco), de Dvorák