Vía: elnuevoherald.com | DANIEL FERNÁNDEZ

El concierto Ocean Drive in Vienna, de la Miami Symphony (MISO) con su director, Eduardo Marturet, atrajo nuevamente a un nutrido público al Knight Concert Hall del Arsht Center el domingo.

El programa se inició con la obertura de Los maestros cantores, de Wagner, y aunque logró un vibrante final que ganó muchos aplausos, la obra no alcanzó toda la brillantez posible, ni lució el nivel de excelencia que es habitual en este grupo. Quizá estaban algo fríos; porque a medida que avanzó la función, el acople y el refinamiento se hicieron más encomiable. Para tres conocidas piezas de Kreisler: Schoen Rosmarin, Liebeslied yLiebesfreud, salió al escenario el violinista Daniel Andai, concertino de la MISO, aunque esa tarde actuaba en su lugar Romel Fuenmayor, joven de impresionante trayectoria. Como de costumbre, Andai cosechó numerosos aplausos por su impecable ejecución y su carisma interpretativo.

La primera sorpresa de la tarde sería el arreglo que hiciera Alondra de la Parra de Sobre las olas, de Juventino Rosas. Interesante interpretación del famoso vals. La segunda sería el estreno mundial del Concertino para piano de juguete, de uno de los compositores en residencia de la MISO, el talentoso Samuel Hyken. Deliciosa obra que, aunque relativamente sencilla, dista mucho de ser infantil. Fue interpretada con gracia y acople por la niña Julia Bueno, que promete alcanzar una carrera exitosa con su instrumento.

La segunda parte de la noche abrió con otra sorpresa, el estreno mundial de Blues’n Danube, de Paul Dessene, también joven compositor de la MISO. Inteligente “desarreglo” del Danubio azul, de Strauss, donde se mezcla el jazz con el ritmo del vals.

Sin embargo, el siguiente experimento híbrido alcanzó mejor acogida. Estrenada con éxito el año pasado, volvió a ganar la aprobación del publico laRefried Farandole, que “reconstruye” temas de la famosasuite de Bizet La arlesiana. Palpitante, sabrosa y muy bien tocada por la orquesta que se dio gusto con la obra.

Finalmente, tres “clásicos” vieneses, el Vals de aceleración, la polca Tritsch-Tratsch y el Vals del emperador. En medio de la ovación final entró en escena Ismael Cala, animador de CNN, quien terminó en el podio dirigiendo la orquesta para la famosa Marcha Radetzky, mientras Marturet (quien se había cambiado rápidamente entre bastidores y reaparecido con zapatos y casaca roja en la que se posaban un guacamayo y una cacatúa), dirigía el coro de palmas del público.

La razón de las aves y la indumentaria era promover el próximo concierto de la MISO en el Jungle Island de Miami.

La sorpresa final de la tarde fue la entrada del famoso cantante Oscar D’Leon, quien improvisó con parte de la orquesta sobre Mata siguaraya, de Beny Moré. Marturet anunció que la presencia del cantante era un “abreboca” de los conciertos que habría de hacer con este, quien acompañaría a la orquesta en su primera gira europea en el 2017. Sin duda, una tarde llena de sorpresas, muy aplaudidas por el complacido público. • 

El próximo concierto de la Miami Symphony será ‘Carnival of the Animals’, orientado hacia los niños, el sábado 24 de enero, en el Jungle Island, 12 m., y en el Gusman Concert Hall de la Universidad de Miami, a las 8 p.m. (305) 275-5666 y www.themiso.org