Vía: El Nuevo Herald  | Daniel Fernández

El compositor John Williams ha sido galardonado con varios premios Oscar y numerosas nominaciones por sus creaciones para cine. Por eso un concierto homenaje como el ofrecido el domingo 16 por la Miami Symphony (MISO) y su director, Eduardo Marturet, en el New Center de La Playa, atrajo muchísimo público que desfrutó como nunca estas obras.

Golden Sounds of Hollywood con el director Eduardo Marturet

Con una gran pantalla al fondo, la orquesta hizo gala del virtuosismo alcanzado con las palpitantes partituras. Realmente al escuchar estas obras interpretadas en su forma original, en vivo, sin cortes y sin la distorsión de la enorme amplificación de los cines, se puede apreciar mucho mejor su calidad y complejidad. Williams, discípulo del gran Korngold, que fuera pionero en el arte de componer para cine, ha sabido como pocos captar el espíritu de las obras a apoyar con su música.

Concertmaster Daniel Andai

La primera parte de la noche abrió con tres temas de la espectacular Star Wars, luego siguieron el sensual tango de Scent of a Woman, la fuerza política y social de Born on the 4th of July y, por último, el conmovedor tema de Schindler’s List, con la participación especial del primer violín Daniel Andai. Ya esta primera parte obtuvo largos aplausos.Pero mucho más impactante sería la segunda. Comenzó con la Marcha de Superman y luego la inolvidable escena del vuelo romántico de Superman y Lois Lane. Seguidamente, la famosa música de terror de Jaws, y la no menos tremenda de Jurassic Park. Especial aplauso obtuvo la romántica atmósfera de Sabrina, con Ciro Fodere en el piano, y como cierre, las inolvidables y divertidas secuencias de E.T.

Un concierto como este no solo pone en evidencia la calidad de la música para cine, sino cuán importantes son los motivos melodiosos y los toques rítmicos para lograr plenamente el efecto cinematográfico. Música e imagen son indisolubles.

La ovación fue larga, lo cual decidió a los músicos y al director para un encore, la música de El puente sobre el río Kwai, con todo y las escenas capitales del filme en la pantalla. Aquí Marturet logró que no sólo el público coreara la música con palmas, sino que apoyaran los famosos silbidos y hasta el ritmo de la marcha marcando sentados con los pies. Sin duda, un brillante cierre del año que seguramente atraerá público en las siguientes presentaciones de esta orquesta.•