Vía El Universal | Ángel Ricardo Gómez | Entrevista a Domingo García Hindoyan, Director de Orquesta

“Es un gran reto ser la mano derecha del maestro Barenboim, ayudarlo a preparar muchas de las óperas”

Domingo García Hindoyan

Sus ojos no se apartaban de Daniel Barenboim. Seguía cuidadosamente sus movimientos corporales, los gestos de su rostro, el compás de la batuta, sus acotaciones y reflexiones… El venezolano Domingo García Hindoyan estaba como oyente en uno de los ensayos del director argentino. Nunca imaginó que hoy sería su mano derecha. El joven de 32 años acaba de ser nombrado asistente del maestro Barenboim en la Staatsoper Berlin (Ópera estatal).

“Lo conocí en 2005 cuando era estudiante de dirección de orquesta y fui a un ensayo suyo como oyente. Cuando lo vi me pidió que tocara violín para él, y de allí me invitó a la orquesta (la West-Eastern Divan)”, recuerda García para quien, aparte de una gran experiencia humana, la orquesta ha significado una escuela de dirección. “He seguido cada ensayo y he asumido mi rol de violinista aprendiendo el arte de dirigir, de ensayar y la filosofía con la que el maestro encara la música”, confiesa.
Formado en el Conservatorio de Ginebra, Suiza, como violinista y director, Domingo García Hindoyan dirige actualmente la Ópera de la ciudad de Graz, a 189 kilómetros de Viena. “Estoy en Austria, desde el inicio del otoño, en septiembre. He dirigido muchas obras esta temporada; la última será el 29 de diciembre. Ahora estoy en un tren rumbo a Ginebra, donde estaré una semana para resolver algunas cosas”, contó ayer, vía telefónica.

El joven iniciará su trabajo al lado de Barenboim en la temporada que inicia en agosto de 2013. “Me avisaron después de que dirigí su orquesta en octubre; él y varios músicos me lo propusieron. Es un gran reto ser la mano derecha del maestro, ayudarlo a preparar muchas de las óperas que él va a hacer el año que viene allá; yo mismo voy a dirigir algunas cosas, aunque no puedo anunciarlas hasta que la Ópera no lo haga. Sólo te puedo adelantar que voy a dirigir dos producciones del repertorio italiano y asistiré al maestro en otras cuatro producciones, una ópera rusa, dos italianas y una alemana”.

Como parte de los segundos violines de la Divan, el venezolano sigue minuciosamente los movimientos de Barenboim, a quien considera un ejemplo. “Él tiene una manera de ensayar que es muy pedagógica. En la época en la que yo empecé (2006) me atrapó esa manera tan exacta, tan detallada, de explicar el por qué de muchísimas cosas, el por qué de una corrección, el por qué es más importante una frase de una manera que de otra. A mí, como estudiante de dirección, eso me abrió muchísimo la mente. Pero sobre todo, él enseña que el músico debe saber reflexionar, pensar, y no solamente llevar todo al mundo del instinto y la inspiración, tiene que tener capacidad analítica y de reflexión propia”, comenta.

La West-East Divan Orchestra (WEDO) de Daniel Barenboim

La West-Eastern Divan se conformó principalmente con músicos de origen israelí y palestino, con la intención de enviar un mensaje a aquel mundo en eterno conflicto. ¿Sirve la música para evitar la guerra? Tal como Barenboim, el venezolano sostiene que la orquesta no sirve. “Siempre decimos que la Divan no es una orquesta para la paz, pero sí es un buen ejemplo del diálogo y de que es posible aceptar la narrativa del otro, sabiendo que hay narrativas que están inexorablemente unidas por el mismo espacio de tierra”.

Domingo García

Hijo del importante músico venezolano Domingo García, el joven considera a su padre un importante respaldo. “En estos últimos años me ha dado un soporte increíble, siempre los mejores consejos, siempre el cariño, el apoyo, y sobre todo, su ejemplo de constancia, disciplina y voluntad, que son cosas que hacen mucha falta en la música para poder construir una carrera sólida”, señala.