La instrucción musical parece acelerar el desarrollo cerebral en los niños, especialmente en las áreas del cerebro responsables del procesamiento del sonido, desarrollo del lenguaje, percepción del habla y habilidades lectoras, según los resultados iniciales de un estudio, que lleva más de cinco años, realizado por neurocientíficos de la USC (Universidad del Sur de California).

Vía: www.news-medical.net Traducido por Luis Contreras | Licenciado en Idiomas Modernos | Profesor de la ULA | Agradecidos con Carlos Luengo

El director de la Filarmónica de Los Ángeles, Gustavo Dudamel, dirige a jóvenes de la Orquesta Juvenil de Los Ángeles. Foto por Mathew.

El Instituto del Cerebro y la Creatividad de la Universidad del Sur de California inició esta investigación en el 2012 junto con la Asociación Filarmónica de Los Ángeles y el centro Heart of Los Angeles, para estudiar el impacto de la instrucción musical en el desarrollo social, emocional y cognitivo en los niños.

Los resultados iniciales de este estudio, publicados recientemente en la revista Developmental Cognitive Neuroscience, evidencian los beneficios de la educación musical justo en un momento en el que muchas escuelas alrededor de los Estados Unidos han eliminado o reducido los programas de música y arte. El estudio muestra que la instrucción musical acelera el desarrollo de la vía auditiva en el cerebro e incrementa su eficacia.

“Estamos ampliamente interesados en el impacto que la instrucción musical tiene sobre el desarrollo cerebral, cognitivo y socioemocional en los niños”, dijo Assal Habibi, autor principal del estudio y asociado de investigación en el Instituto del Cerebro y la Creatividad en el Dornsife Colegio de Letras, Artes y Ciencias de la Universidad del Sur de California. “Estos resultados reflejan que los niños con instrucción musical, en comparación con otros grupos, fueron más precisos en el procesamiento de los sonidos”.

Detalles del estudio

Para este estudio longitudinal, los neurocientíficos están monitoreando el desarrollo cerebral y el comportamiento en un grupo de 37 niños provenientes de diversas zonas desfavorecidas de Los Ángeles.

Trece de estos niños, entre los 6 y 7 años de edad, comenzaron a recibir instrucción musical a través del programa de la Orquesta Juvenil de Los Ángeles en el centro HOLA (Heart of Los Ángeles). Este programa de educación musical comunitaria está inspirado en el método de El Sistema de Venezuela, en el cual creció el director de la Filarmónica de Los Ángeles, Gustavo Dudamel.

Los niños de la Orquesta Juvenil de Los Ángeles aprenden a tocar instrumentos, tales como el violín, en conjuntos y agrupaciones, y practican hasta 7 horas a la semana.

Los científicos comparan a estos músicos en crecimiento con niños semejantes inmersos en otros dos grupos: once niños pertenecientes a un programa de formación futbolística y otros trece que no forman parte de ningún programa o actividad extracurricular específica.

Los neurocientíficos están usando diferentes herramientas para monitorear los cambios que en ellos ocurren durante su desarrollo: imágenes por resonancia magnética para seguir, supervisar y registrar los cambios a través de escaneos cerebrales; electroencefalogramas para rastrear la actividad eléctrica en el cerebro; pruebas de comportamiento y otras técnicas similares.

Resultados de la investigación

Dentro de los dos primeros años del estudio, los neurocientíficos encontraron que los sistemas auditivos de los niños pertenecientes al programa musical estaban desarrollándose más rápido con respecto a los otros niños. La precisión de sus vías auditivas podría acelerar el desarrollo del lenguaje y de sus habilidades lectoras, al igual que muchas otras destrezas – un efecto potencial que los científicos continúan estudiando.

Este desarrollo refleja un incremento en la neuroplasticidad – un cambio psicológico en el cerebro como respuesta a su entorno –  en este caso, a la exposición a la música y a la instrucción musical.

“El sistema auditivo es estimulado por la música”, dijo Habibi. “Este sistema está también involucrado con el procesamiento general del sonido, lo que es fundamental para el desarrollo del lenguaje, las habilidades lectoras y para lograr una comunicación exitosa”.

El sistema auditivo conecta nuestro oído con el cerebro para procesar el sonido. Cuando escuchamos algo, nuestros oídos reciben esa información en forma de vibraciones para luego convertirse en una señal neuronal. Esa señal es luego enviada desde el tronco encefálico hasta el tálamo, en el centro del cerebro, y de allí hasta su destino final: la corteza auditiva primaria, situada cerca de los lados del cerebro.

El progreso de la vía auditiva en desarrollo de un niño puede ser medido por encefalogramas, los cuales rastrean las señales eléctricas, específicamente aquellas referidas como “potenciales evocados auditivos”.  

En este estudio, los científicos se enfocaron en un potencial evocado llamado P1. Rastrearon el alcance, el número neuronas en activación, la latencia y la velocidad con la que se transmite la señal. Ambas medidas infieren el desarrollo de las vías auditivas del cerebro.  

A medida que los niños se desarrollan, tanto la amplitud como la latencia de P1 tienden a disminuir. Esto significa que son cada vez más eficientes durante el procesamiento del sonido.

Al comienzo de la investigación y luego, dos años más tarde, los niños completaron una tarea de medición de sus habilidades para la distinción de tonos. A medida que el encefalograma grababa sus señales eléctricas, ellos escuchaban tonos de violín, de piano y tonos de frecuencia única.

Los niños, además, completaron una tarea de discriminación tonal y rítmica para realizar pruebas de identificación. En dos ocasiones, escucharon 24 melodías en orden aleatorio y se les pidió identificar cuales melodías eran diferentes con respecto al tono y al ritmo, en las que, además, había melodías idénticas.

Durante la identificación de los cambios tonales en las melodías, los niños pertenecientes al programa de la orquesta juvenil fueron más precisos que los otros grupos. Todos los tres grupos fueron capaces de identificar fácilmente cuándo estas melodías eran idénticas. Sin embargo, los niños con instrucción musical tuvieron una menor amplitud potencial P1 en comparación con los demás niños, lo que indica un índice más rápido de desarrollo.

“Observamos una disminución en la amplitud y la latencia de P1 que fue más grande en el grupo musical en comparación con los grupos de sus coetáneos luego de dos años de instrucción”, escribió el científico. “Además, enfocándose sólo en los datos del segundo año, el grupo musical mostró la menor amplitud de P1 en comparación con los otros grupos, en combinación con el desarrollo acelerado del componente N1.”