Gloria Estefan publica “The standards”, un disco de jazz canción con temas que la remiten a su niñez. Aquí, ofrece detalles de esa obra y sostiene que a Cuba no le queda otra que cambiar

Gloria Estefan canta The Standards

Gloria Estefan canta The Standards

De ponerse al frente de una big band de música latinoamericana, de ésas que exigen estar bien arriba en la interpretación vocal, a la calidez de un experimento de jazz canción donde se graba en vivo y la voz debe alcanzar niveles de terciopelo. Tal el desplazamiento que anima la cantante cubana Gloria Estefan en la actualidad. La líder de Miami Sound Machine publicará el 10 septiembre The standards, un disco al que VOS accedió en exclusiva, una obra en clave jazz de fácil escucha interpretada, según el caso, en inglés, español, italiano, portugués y francés.

Gloria Estefan canta The Standards

Gloria Estefan canta The Standards

Algunas letras del repertorio, que destaca a Billie Holiday, Louis Armstrong, George Gershwin y Charles Chaplin, fueron reescritas o traducidas por la misma Gloria. Es el caso de El día que me quieras, bailado por la cantante junto a su esposo Emilio el día de su boda, que aquí aparece en una versión en inglés, arropada en el título The day you say you love me.

Más detalles: el disco destaca colaboraciones de la cantante Laura Pausini, el violinista Joshua Bell y el saxofonista Dave Koz. Y la banda de respaldo la forman los célebres Dean Parks (guitarra), Gredd Field (batería), Chuck Berghofer (contrabajo) y Shelly Berg (piano). “Llevo 30 años planeando este disco”, confiesa Gloria Estefan ya en situación de entrevista. “Cuando empecé en la música _añade_, era lo suficientemente inexperta como para afrontar este repertorio para el que se necesita mucha vida para poder abordarlo”.

Gloria dice que su madre siempre ponía música en su casa de La Habana temas de Sinatra, Johnny Mathys, Nat King Cole: “Era música que me llenaba el corazón y que yo le cantaba a mis padres con mi guitarra. En 1985, ya en Miami y cuando hicimos Conga, canté Good morning heartache, de Billie Holiday, sola con el pianista. Lo hice pensando en el momento ‘algún día voy a grabar un disco así’. Bueno, ese día llegó”.

Pero para que llegara medió un guiño del destino. “En una comida en la Universidad de Miami, Shelly Berg, director de la escuela de música, me pidió que tocáramos la misma canción. Cuando escuché con la pasión que él tocaba, me transportó y en mi mente se visualizó este disco en el acto. Le pregunté si le interesaba hacerlo, me dijo que sí y así finalmente surgió la idea de grabar The standards con estas canciones muy personales, que tenían carga simbólica de cada parte de mi vida íntima”, redondeó Estefan.

-Un texto promocional acercado por Sony dice que este disco significó para usted una gran catarsis. ¿Por qué?

-La música siempre lo ha sido. Yo tenía a mi padre enfermo y la música, sobre todo estas canciones, significaban una gran válvula de escape. En la mayor parte del día tenía que mostrarme fuerte ante mi mami. Pero cuando escuchaba música en soledad, encerrada en mi cuarto, lloraba mientras cantaba, me desahogaba de todas las emociones que me agobiaban.

-Frank Sinatra y Tony Bennett, crooners con los que usted compartió duetos, grababan en tiempo real; es decir, mientras los instrumentistas interpretaban la pieza en estudio. Usted hizo lo mismo en este disco. ¿Cómo se sintió?

-Me sentí muy bien, pero me preparé muy bien. Tenía una buenísima maestra de canto, con la que empecé a estudiar tarde en la vida, a los 20 y pico. Fue muy buena, pero murió. Luego conocí a un coach vocal noruego, que emplea una técnica bastante singular. Meses atrás, sabiendo que quería hacer este disco y grabarlo en vivo, fui a estudiar con él y aprendí otros matices vocales, además de redescubrir cierto alcance de mi interpretación. Todo lo grabamos en cuatro días, y quedé muy a gusto. Como vocalista de una banda, vives una interacción muy rica con tus compañeros instrumentistas, pero rara vez compartes estudio con ellos. Siempre los he disfrutado en vivo. Los cuatro que tocaron en este caso son la crema y nata de este género. Estos músicos fueron un lujo.

-El nexo con Argentina y Uruguay es la inclusión en el disco de “El día que me quieras”, de Carlos Gardel, traducida por usted al inglés. El dato saliente es que esa canción la usaron con su marido para bailar en su boda.

-¿Sabes? Como cada pareja tiene su canción, ésa fue la nuestra. Cuando empezamos a salir con Emilio, Roberto Carlos había hecho un disco con una versión espectacular de El día que me quieras… Y se hizo nuestro tema. No íbamos a hacer fiesta el día de nuestra boda, pero después de la ceremonia, nuestros amigos se aparecieron por casa con disc jockey, con comidas… Y el disc jockey dijo ahora van a bailar su tema, y lo hicimos en el patio de la casa. Siempre la he cantado y mi sueño era grabarla. Sueño que se convierta en una canción de bodas para la parte del mundo que, quizás, no conozca las metáforas gardelianas. Me mantuve muy fiel a lo que Gardel hizo en español y el instituto gardeliano me dio su bendición y su permiso para grabarla.

-¿Habla en todos los idiomas que canta?

-Hablo español, inglés y francés… Estudié francés en la secundaria y fue mi idioma eje en la Universidad de Miami. Cuando empecé en la banda, en 1975, estaba trabajando en el aeropuerto como intérprete de los tres idiomas. Al italiano lo estoy aprendiendo a pulso, porque mi nuera es italiana y le están hablando a mi nieto en ese idioma… Se parece mucho al español, y estudié latín también en la secundaria, así que tengo clara su raíz lingüística. Por eso también entiendo el portugués, otro idioma en el que grabé mis temas. No puedo charlarlo, pero lo entiendo perfectamente.

-La música, en algunos casos, sitúa a los artistas en una posición que jamás soñaron estar. La pregunta es si a usted el bienestar económico la aburguesó, le apagó ciertos impulsos artísticos.

-El bienestar nos dio la posibilidad de ayudar a otros talentos, y de llegar a tener el propio estudio, que da un mayor margen de libertad. La inspiración no tiene nada que ver con el dinero; sigue inspirándose uno con la vida, con los momentos difíciles que vive y con los felices, claro. El amor de familia, de hijos… El amor hacia un nieto… Sobra inspiración.

-¿Este disco tendrá un tour de respaldo?

-Gira en sí, no. Pero ofreceré un concierto en el Royal Albert Hall de Londres, otros en Bélgica y Holanda… Para Suiza planeo algo con acompañamiento sinfónico, incluso… Me gustaría hacer cosas de ese modo, aquí con cuarteto, allá con formación ampliada. Mi última gira grande fue en 2004…

-¿Por qué tan discontinuas?

-Porque tengo mi madre mayor. Está bien de salud, pero es mayor y sufre mucho mi ausencia. Y tengo al nieto… No puedo hacer un tour como los de antes, de 16 meses afuera. Esos días se han acabado.

Cuba y el cambio

Gloria Estefan es una estrella pop que ha construido una carrera exitosa desoyendo los consejos de la provocación y de inventarse un mundo paralelo al real para vender fantasía de algún tipo. Es esposa, madre y abuela ejemplar; tiene un buen pasar econónico por no decir que es millonaria; dice estar profundamente enamorada de su esposo Emilio, Rey de Midas del pop latino a quien le debe gran parte de su éxito.

Y a todos esos rasgos hay que sumar uno indisimulable: es una cubana afincada de Miami desde hace décadas que cultiva un manifiesto discurso anticastrista. ¿Cuál será su posición en la actualidad ante los supuestos e inminentes cambios que se vienen en la isla? “El cambio es lo único seguro en la vida”, advierte.

Y luego profundiza: “Quiero que el pueblo cubano deje de sufrir la falta de libertad, la escasez de recursos, de comida y de oportunidades. Quiero que tenga libertad, sea como sea. La oportunidad de escoger su futuro en los términos que el mismo pueblo quiera, y no sólo encerrado en una sola realidad”.

“A veces, me doy una ducha caliente y pienso en ellos _completa_. Olvídate de la ducha, a veces no tienen ni agua. Me da tristeza saber que muy cerca de donde vivo yo están pasando por eso. Espero que el cambio sea lo mejor para los cubanos de la isla. Ellos saben que, a través de mi música, yo sigo conectado a ellos”.