Hay mucha gente que se considera optimista por naturaleza


Vía: redmusicamaestro.com | Ignacia Donoso y Karin Marcus.

Según el estudio al que hoy haremos mención, todos deberíamos ser optimistas simple y llanamente porque eso nos aportará numerosas ventajas respecto a quienes no lo son. El estudio al que nos referimos, El impacto del optimismo en el desempeño de las organizaciones, fue elaborado por Ignacia Donoso y Karin Marcus.

Aunque la investigación de estos autores se centra en el ámbito de la empresa, es posible extrapolarla a cualquier tipo de organización, incluida la escuela y, en última instancia, el aula de música. Al fin y al cabo, si hay un campo en el que debería primar el optimismo por encima de cualquier otra actitud, ése es, sin ningún género de dudas, el de la música.

Según las conclusiones de este estudio, tener una actitud optimista redunda en un mejor desempeño musical, tanto por parte de cada uno de los alumnos como de la clase en su conjunto. Además, conviene tener en cuenta que la actitud positiva se puede entrenar (con esfuerzo, todo se puede conseguir, incluso el optimismo) y que los profesores aquí juegan un papel fundamental, fomentando el optimismo entre sus pupilos (también ellos deben esforzarse por mejorar su propio optimismo).

Pero previamente, el estudio de Donoso y Marcus explica a qué hacemos referencia cuando hablamos de optimismo (o capital psicológico positivo). Concretamente, estaríamos haciendo mención a cuatro características: la autoeficiencia (la capacidad de tener confianza en uno mismo y esforzarse para desarrollar las tareas con éxito); el optimismo propiamente dicho (como contribución positiva a lo que nos sucede); la esperanza (insistir hasta cumplir los objetivos propuestos); y la resiliencia (la capacidad para recuperarse y superar los problemas).

Ser optimista en cada una de esas vertientes resulta fundamental para que el alumno se inicie con éxito en el mundo de la música, ya que debe tener confianza en sí mismo a la hora de iniciarse con un determinado instrumento, además de acercarse a él con una actitud siempre positiva. También debe marcarse unas metas (llegar a dominar más de un instrumento, formar un grupo o, simplemente, practicar la música como hobby) y debe superar las dificultades que se le presenten (nadie aprendió a tocar el contrabajo en un solo día).

Por último, la investigación de estos autores otorga un papel protagonista al líder, que en este caso sería el profesor de música. Por ejemplo, debe ser capaz de establecer unos desafíos constructivos (es decir, unos objetivos realizables), además de apoyar a los alumnos de forma individual (con una interacción personalizada, como si se tratase de su guía o consejero). También tiene que saber establecer con claridad cuáles son las metas del curso (y asegurarse de que se van cumpliendo), así como tener un modus operandi que sepa gestionar las fortalezas de los estudiantes e incluya premios y reconocimientos a sus logros.

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