Músicos de Alto Rendimiento

Músicos de Alto Rendimiento

Escrito por Fátima Fernández | Músicos de Alto Rendimiento
@MusicosMAR | @ffftriple

El músico no solo trabaja en horas de conciertos, sino que a este trabajo se añaden los ensayos y prácticas individuales en las cuales se realizan incontables repeticiones parciales y completas de determinadas obras que generan cierta cantidad de movimientos, hasta que el intérprete o su director estén satisfechos con el trabajo, influyendo también la dificultad del repertorio a tocar (A. Pellaniz, A. Pascual y F. De Mier, 2008). Son entonces la hipermovilidad y la postura forzada elementos habituales dentro de la jornada laboral de un músico. Unido a esto se presentan otras situaciones como: la aplicación incorrecta de la técnica, estancias prolongadas de pie o sentado en sillas no adecuadas, el trabajo nocturno, estrés y sobre carga; tomando en cuenta que la preparación para el ejercicio de esta profesión empieza desde la niñez.

Desde el punto de vista ocupacional y ergonómico considerando la repetitividad de movimientos, la fuerza, y la postura, el músico está expuesto a condiciones disergonomicas, que no solo forman parte de procesos peligrosos dentro de su ocupación, sino que sin un adecuado control pudieran generar lesiones asociadas a la ejecución instrumental.

Hablar de hipermovilidad en los músicos es necesariamente definir que son los movimientos repetitivos, especialmente porque un ejecutante puede generar aproximadamente 72 movimientos por segundo en cada mano solo para ejecutar un compás, tomando en cuenta que según (J, Chong 2000) la duración media de exposición en la práctica musical suele ser de unas 40 horas por semana, aunque en ocasiones los músicos pueden llegar a tocar hasta 60 y 80 horas semanales.

Un movimiento repetitivo puede definirse como un grupo de movimientos continuos, mantenidos durante un trabajo que implica al mismo conjunto osteomuscular provocando fatiga muscular, sobrecarga, dolor, y por último una lesion. Generalmente los músicos ejecutantes requieren de la repetición del repertorio durante toda la jornada, por lo que la hipermovilidad de articulaciones como hombros, brazos, y dedos, manteniendo además una postura especifica se convierte en un factor de riesgo desde el punto de vista ergonómico.

Las necesidades de una amplia destreza, coordinación, precision, y perfección, ante la práctica de un instrumento musical están también incluidas en estas condiciones y particularidades de la ergonomía que en la música puede definirse como una ciencia que ocupa conocimientos médicos, musicales, técnicos, y fisiológicos. centrandose en el estudio del músico en su ambiente laboral (J. Farias 2005). A partir de este concepto es importante tener en cuenta que el ambiente de desempeño ocupacional de un músico, debe contener condiciones que además de proveer confort para el desarrollo de la actividad, debe enfocarse a la educación sobre sus riesgos, y a la promoción de alternativas preventivas.

La hipermovilidad siempre será un factor de riesgo existente en la profesión musical, una de sus consecuencias es el síndrome de sobrecarga física, siendo este un problema muscular caracterizado por una permanente contracción de los músculos que termina convirtiéndose en una contractura, provocando dolor, adormecimiento de la musculatura, y limitando la movilidad. Los esfuerzos sostenidos y exceder las posibilidades de movimiento del organismo son sus principales causas.

La influencia de este síndrome en los músicos es amenazante, se manifiesta por un dolor intenso al tocar el instrumento, puede limitar la práctica, y por ello deben dejar de tocar para poder solucionarlo, El tratamiento debe estar enfocado a una reeducación del movimiento, la postura, y el manejo de la fuerza durante la ejecución instrumental así como a la prevención de lesiones futuras como tendinitis, epicondilitis, síndrome del túnel carpiano, tenosinovitis, o en el peor de los casos distonía focal.

Posturalmente los músculos también pueden sobrecargarse, en especial por el tiempo de manutención de una misma posición. Si además de esto existen otros factores que modifican la postura haciéndola inadecuada, los ejecutantes pueden llegar a sufrir molestias, contracturas musculares a nivel cervical, dorsal, y lumbar, produciéndoles dolor generalizado en toda la espalda que puede condicionar la movilidad y funcionamiento de las extremidades. El uso del mobiliario -sillas y atriles- así como la distancia entre ellos puede interferir directamente sobre este aspecto, por lo que se debe cuidar constantemente la técnica del instrumento, y conservar la postura que deriva de ella correctamente, permitiéndole al músico economizar sus movimientos para optimizar la práctica.

Una de las formas de prevenir el síndrome de sobre carga física es a través de la organización del trabajo practica individual, clases, ensayos, presentaciones o conciertos.

Esta teoría desde el punto de vista de la salud ocupacional se basa en el establecimiento de prioridades dentro de la jornada de trabajo, con la intensión de completar tareas de la manera más eficaz y productiva, incluyendo los objetivos de la actividad a realizar, autopreparación física y mental, pausas activas, requerimientos técnicos, elementos ergonómicos, y el control del cumplimiento de la tarea y sus objetivos.

La mayoría de los músicos inicia su actividad musical directamente sin establecer un diseño de la misma o un orden en específico; en la práctica instrumental se aplica este concepto considerando que la jornada de trabajo instrumental debe estar organizada en el tiempo que se va a practicar, e incluyendo rutinas de entrenamiento físico. Iniciar la práctica desde lo más simple a lo más complejo (en cuanto a velocidad, dificultad y recursos técnicos), establecer elementos ergonómicos en relación al mobiliario, necesidades posturales y de repetitividad, así como fijar momentos de pausa que no deben ser aislados de la jornada sino más bien formar parte de ella.

¿Qué beneficios trae organizar la jornada de trabajo con el instrumento? El beneficio principal se verá evidenciado en la calidad de la ejecución instrumental, no solo porque esto permite que el trabajo se dé con eficiencia -corporal e instrumental- el músico estará más preparado y sabrá a qué atenerse durante la jornada, además de evitar el cansancio físico y mental previniendo lesiones y mejorando considerablemente la aplicación de la técnica desde el punto de vista del ahorro de energía, contrarrestando los efectos de la hipermovilidad.

Algunos consejos que facilitan la organización de la jornada de trabajo en los músicos son:
-Incluir una rutina de calentamiento, entrenamiento y preparación física antes de la práctica.

-Ajustar la altura, distancia, y postura, de acuerdo a las necesidades particulares de cada ejecutante considerando el tamaño de su instrumento y su corporalidad; así como elementos ambientales (luz, temperatura y ruido)

-Realizar reciclaje técnico refiriéndose este concepto a tomarse un tiempo para estudiar contemplando las necesidades corporales y técnicas de la ejecución instrumental.

-Establecer dentro de la jornada los niveles de dificultad, velocidad, y requerimientos técnicos de manera progresiva, por ejemplo el trabajo de los matices de una obra también implica la acción repetitiva o tensiones corporales, estos aspectos deben revisarse a lo largo de la práctica.

-No repetir demasiadas veces compases o frases, en especial si se trata de pasajes difíciles que no salen con fluidez, repetirlos de manera constante solo hará que se estudie el error y se aumente el riesgo de la hipermovilidad, lo mejor es darle continuidad a la obra y revisarlo después de manera detallada.

-Incluir pausas activas de 10 a 15 minutos por cada hora de trabajo, esta no implica una pérdida de tiempo dentro de la ejecución instrumental. Es un momento para realizar ejercicios de relajación, estiramientos, o para revisar los pasajes que no han salido durante la jornada, de esta manera la pausa estará incluida en el tiempo de la misma. Con estas pausas el cerebro y la musculatura se oxigenen evitando la sobrecarga física y mental.

-Volver a la calma después de la jornada es devolverle al cuerpo el estado de reposo con el que inicio la actividad, esto puede realizarse a través de ejercicios y herramientas de relajación como el automasaje, estiramientos, y movimiento corporal consciente, lento, y relajado, acompasado a la respiración.

La música es una profesión compleja por cada uno de los detalles corporales y técnicos inmersos en ella; con muy poca atención en relación a la seguridad y salud dentro de ella. La hipermovilidad es uno de los riesgos ocupacionales o efectos peligrosos a los que está expuesto un músico, por lo que la prevención y educación sobre este tema es tarea importante que debe incluirse en el estudio diario de los ejecutantes con la finalidad de mejorar la calidad de vida ocupacional de los mismos.

Fátima Fernández
Terapeuta ocupacional especializada en músicos
“Entrenando Músicos de Alto Rendimiento”musicosdealtorendimiento@gmail.com
Teléfono:04163470815

PAUSAS ACTIVAS DURANTE LA PRÁCTICA MUSICAL
Las pausas activas son pequeñas interrupciones de una actividad laboral o académica, dentro de la cual están incluidos ejercicios que ayudan a reducir la fatiga física, mental, visual, el estrés y prevenir lesiones. Estas están destinadas a mejorar la calidad de vida, mejorar la atención, controlar el estrés, la tensión y en definitiva aumenta el rendimiento durante la jornada.

Los músicos generalmente no incluyen estas pausas durante la práctica, debido a que sienten que están perdiendo tiempo valioso en el estudio del instrumento, sin embargo si la pausa está diseñada y dirigida a la optimización del trabajo no es difícil tomarla como parte de este e incluirla en el tiempo final de la jornada.
Un músico puede llegar a estudiar entre 2 a 6 horas diarias, muchas veces sin interrupción lomas recomendable es que por cada hora de práctica exista un descanso de al menos 15 minutos, en los cuales se pueden revisar los pasajes difíciles con detenimiento, realizar la lectura de los compases que no salen durante el estudio, así como incluir una rutina corta de estiramientos y relajación.

Un maravilloso ejercicio para utilizar como pausa activa es el movimiento de las manos en función de evitar el cansancio físico típico de la ejecución instrumental y de la hipermovilidad de los dedos:

1 Paso es juntar ambas palmas de las manos y llevarlas hacia un lado y hacia el otro lado promoviendo la flexion de la muñeca con los dedos extendidos, realizar este ejercicio de 3 a 5 repeticiones de cada lado.

 

2 Paso flexionar los dedos hasta completar el puño, mantenerlo durante 10 segundos y relajar, repetir de 3 a 5 veces este ejercicio en cada mano.

 

 

 

3 Paso Juntar ambas manos a través de todos los dedos, manteniendo los codos flexionados, tomar en cuenta la respiración y mantener este ejercicio al menos 30 segundos.