Vía: lavanguardia.com | MARICEL CHAVARRÍA

La Generalitat valenciana denuncia que la gerente del Palau de les Arts se embolsó medio millón de euros en comisiones | La investigación de las irregularidades se puso en marcha a raíz de un informe de una antigua empleada

Es vox populi que la ópera de Valencia nació con un buen pan bajo el brazo y que su espíritu fundacional de hace una década, con el ambicioso proyecto de la Generalitat Valenciana y el arquitecto Santiago Calatrava, fue el de nadar en la abundancia. El arte no merecía menos a esta altura del Mediterráneo. Mientras, algo más al norte, en Barcelona, el Liceu no podía ni soñar con permitirse una extraordinaria contratación como la de Simfònica de la Comunitat Valenciana, una orquesta que se formó a golpe de talonario con los mejores músicos de la escena internacional y en manos de las batutas más caras… Lorin Maazel, Zubin Mehta…

El maestro se despidió el verano pasado del Palau de les Arts. ¿Qué le retenía ahí si no había dinero para el Festival del Mediterráneo que había estado dirigiendo? Enojadísimo con los recortes de la administración española, rechazó -claro está- el puesto de director musical de la ópera valenciana marcando un clarísimo final de etapa. El Palau de les Arts Reina Sofía debía elaborar un plan de saneamiento para afrontar un déficit de 35 millones de euros acumulados en los últimos años.

La primera “deprimida” por el triste panorama debía ser la intendente de la ópera, Helga Schmidt, de quien se decía que viajaba con chófer y Mercedes hasta Barcelona, y que le hacía esperar hasta las tantas para llevarla de vuelta a Valencia. La Intervención General de la Generalitat Valenciana, un órgano que depende de la Consejería de Hacienda, ha detectado ahora que la gerente austriaca, influyente personalidad en el mundo de la lírica, que creció inmersa en el ambiente musical de la Viena la segunda mitad del siglo XX, se ha estado embolsando comisiones por patrocinios que alcanzarían el medio millón de euros.

Así lo ha denunciado ante la Fiscalía Anticorrupción, según publica hoy ‘El Mundo’. La presunta distracción habría comenzado en 2008, al eliminar la gerente el area de Patrocinio del teatro, adjudicándose a sí misma la tarea, lo que le habría permitido derivan parte de los fondos públicos y captar patrocinios a través de sociedades interpuestas. Schmitd habría creado una empresa privada con empresarios valencianos privatizando la gestión de las aportaciones a la Fundación.

La investigación de estas irregularidades se puso en marcha a raíz de un informe de una antigua empleada.