Vía: www.trumpetland.com/ Técnicas de estudio · Ernesto Chuliá

El secreto del método de trabajo se puede resumir en trabajar los aspectos más íntimos y pequeños, tales como la emisión, calidad del sonido y afinación. Para conseguir nuestra labor necesitamos utilizar todo el tiempo hábil posible; de forma que dotemos el estudio de pequeñas sesiones de trabajo que irán siempre sucedidas y prevenidas de otras de reposo. Como norma general no nos entregaremos al descanso diario sin haber consagrado de dos a tres horas a nuestro cometido, ya que como bien apuntó Payot: “Poco basta cada día, si cada día logramos ese poco”.

Ludovic Vaillant en su Tratado Pedagógico de Trompeta y Corneta nos dice: “El éxito depende mucho más de la manera de estudiar que de la cantidad del trabajo”. El estudio de la trompeta exige por lo tanto mucha paciencia, perseverancia y tenacidad y sobre todo prudencia y atención sobre los labios, a los cuales no se debería imponer jamás un esfuerzo violento sin preparación.

La mayoría de los alumnos no piensan en otra cosa que en intentar, lo antes posible y en frío, tocar las notas más agudas. Puede que esto se deba al fin de asegurarse con antelación e inútilmente de que estas notas salen. El resultado de esta tentativa —demasiado altiva— es que, si conseguimos dar una nota aguda, dándonos una idea de nuestra fuerza, las restantes queden sin calidad o bien con fallo. La nota aguda que habremos conseguido dar sin la suficiente preparación habrá mermado el labio, y a partir de ese momento los sonidos serán producidos con la fuerza bruta del aire y la presión —inevitable en este caso— de la boquilla sobre nuestros labios. Así, se anula el placer de lograrlo y se aumenta el miedo a no conseguirlo.

Es importante por tanto, empezar el trabajo de preparación con las diferentes emisiones de sonido (siendo en tres registros para los alumnos que tengan normalmente el agudo, y en el registro al que puedan llegar razonablemente aquellos que no tengan esta facilidad).

La buena filosofía al respecto del ejercicio radica en asegurarse de que no estamos haciendo un esfuerzo excesivo en ninguna de las tres dinámicas (pp, mf y ff).

Dentro de estas jornadas de estudio deberemos encontrar el equilibrio entre las sesiones de trabajo y los descansos, algo que irá cambiando a través de nuestras distintas épocas profesionales pero que deberá seguir siempre un ritmo que se basará en sensaciones. Los labios, los músculos que intervienen en la respiración, así como los de la cara, serán así desarrollados de forma paulatina. Tal cual decíamos de la plasticidad de nuestro cerebro, así también los órganos y nervios motores que intervendrán en nuestra tarea irán cogiendo forma, de igual forma que lo hacen los de un atleta. Es por esto que desde el principio deberemos poner máxima atención en el aspecto del calentamiento y del trabajo técnico. Maurice André nos dice que “del uso racional de los descansos depende en gran parte nuestro éxito final”.

Durante las sesiones de estudio debemos vigilar constantemente el estado de los labios con tal de adivinar el momento en el que una nota más comprometa su flexibilidad y el resultado adquirido. Con una observación atenta y sincera, este instante se distingue bien; si lo tenemos en cuenta, la mejora y el progreso serán sorprendentes.

Muchos podrán argumentar otros caminos, basados más en la fuerza que en la frescura de los labios. Métodos como el de Caruso, que realizan hoy muchos solistas y recomiendan ‘demasiados’ profesores, buscan la resistencia de los labios de una forma opuesta a la que proponemos aquí. Estos solo serán válidos para aquellos que posean el don de la resistencia, ya que la trabajan a través de la fuerza. Nuestra línea, claramente, se mantiene en la escuela francesa de Jean-Baptiste Arban y estará enfocada para los estudiantes con aptitudes regulares (en cuanto a resistencia). Los consejos que aquí trataremos atienden a toda una tradición que ha pasado por cuatro generaciones, y que han dejado los mejores momentos de la historia de la trompeta. Los expondremos como herramientas que favorezcan cualidades como la seguridad, afinación, belleza del sonido y matices de expresión. Haremos valoraciones sobre la sesión ideal de estudio, tratando las condiciones personales, sociales y de principios que nos pueden favorecer.

Una vez asimilados y entendidos estos principios, será de suma importancia para el buen resultado de una prueba, concurso o concierto, poder tocar tres veces al día el repertorio programado. Ésta será buena prueba de que, ante dificultades adversas, podremos salir exitosos de nuestro cometido.

 

El texto de este artículo está extraído del libro Vademécum del trompetista (2ª edición: 2014) escrito por Ernesto Chuliá y publicado por More Editorial Musical (click aquí para comprarlo por 5,85 €).