Durante las fiestas que darán la bienvenida al nuevo año en Viena, el director de orquesta indio Zubin Mehta estrenará La Cenicienta, primera ópera larga de la precoz compositora británica Alma Deutscher.


Vía: www.elimparcial.es | Por Alicia Huerta

Cenicienta es la protagonista de la primera ópera larga de la joven compositora, una obra que Alma empezó a escribir en 2013, aunque en su particular versión del famoso cuento – igual que ocurre en su vida – todo gira en torno a la música. Así, Cenicienta es una compositora a quien no le está permitido interpretar sus melodías, mientras que el príncipe es un poeta, cuyas palabras inspiran a la protagonista para componer un bello tema, por supuesto, de amor. La madrastra es directora de ópera y sus hermanastras, dos divas arrogantes y sin talento que roban las notas de Cenicienta. El final, en todo caso, es desde luego feliz. Cuando Cenicienta tiene que salir corriendo del baile, el príncipe no tendrá un delicado zapato de cristal para buscarla pero una hermosa melodía le conducirá hasta ella. “Al final, se encuentran el uno al otro como la letra encuentra la música”, ha explicado su jovencísima autora, añadiendo que no quería que su Cenicienta fuera únicamente guapa, sino que tuviera “su propia mente y su propio espíritu”.

Respaldada por nombres como los del propio Mehta, Simon Rattle o Daniel Barenboim, a Alma Deutscher no le gusta que la comparen con Mozart, pero esta inevitable comparación ha sido una constante en los medios, sobre todo en Gran Bretaña, donde nació en 2005. A los dos años, Alma ya tocaba el piano y el regalo para su tercer cumpleaños fue un violín que se dedicó a “tocar” durante toda la noche, hasta que su padre, lingüista y flautista israelí afincado en Inglaterra, tuvo que ir a buscar un profesor al día siguiente. En cuestión de meses, tocaba sonatas de Handel. A los seis años ya había compuesto su primera sonata de piano, a los siete una ópera breve basada en la historia de Neil Gaiman “The Sweeper of Dreams” y a los nueve, un concierto para violín y orquesta.

Alma no va al colegio, su escolarización es en casa junto a su hermana pequeña y a otros niños de Dorking, al sur de Londres, con los que sí comparte excursiones, visitas y actividades extraescolares. Dedica aproximadamente cinco horas al día a la música, aunque su método es tan innato que Alma ya sabe que la melodía no le llega cuando se sienta a esperar que llegue para escribirla. En una entrevista a Daily Mail, aseguró que la música le “viene a la cabeza” cuando está relajada y se pone a pensar en lo que más le gusta: cuentos de hadas, princesas y preciosos vestidos. “Si me siento e intento pensar, no consigo inspirarme, no lo consigo. Pero si estoy relajada sin pensar en nada, jugando en el jardín o durmiéndome, entonces sí que funciona”. También, por supuesto, en sueños o justo antes de dormir, por lo que nunca falta una grabadora en su mesilla. “Incluso cuando estoy haciendo otra cosa, mientras la gente me habla o mientras hago algo totalmente diferente, me vienen estas hermosas melodías que se oyen en mi cabeza“, ha dicho Alma en otra entrevista, esta última a la BBC.

Alma, de quien sus padres aseguran que a pesar de todo es tan infantil como corresponde a su edad, cuenta ahora los días que faltan para el gran estreno de su ópera en Viena, capital de la música clásica.